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Carr’s FCC se preocupa más por las entrevistas de The View que por la propiedad extranjera de Paramount (1)

La FCC elimina su propio límite de propiedad extranjera para la fusión de Paramount-Warner Bros., citando acciones sin derecho a voto, mientras ignora las preocupaciones sobre la influencia.

Por mitch·8 min de lectura
Illustration of a globe-shaped media corporation logo with shadowy figures whispering behind it.

La FCC ha decidido que quién posee las noticias es menos importante que quién es entrevistado en The View. Esa es la conclusión de una nueva decisión que permite a tres fondos soberanos controlados por gobiernos extranjeros tomar casi la mitad de Paramount-Warner Bros., obviando los límites propios de la agencia sobre la propiedad extranjera de transmisores estadounidenses.

La FCC de Brendan Carr está más preocupada por quién entrevista The View que por que gobiernos extranjeros posean Paramount.

La decisión permite que Arabia Saudita, Qatar y Abu Dabi posean el 49.5 por ciento de Paramount-Warner Bros., cada uno de ellos administrado por un gobierno. La FCC renunció a su regla que limita la propiedad de capital extranjero al 25 por ciento para que esto suceda. La agencia defendió la decisión, diciendo que, dado que las acciones que se están comprando no tienen derechos de voto, «no podrán ejercer ninguna influencia, ni siquiera controlar, sobre las decisiones que involucren a los Concesionarios».

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Cálculo

Las matemáticas son sencillas. Tres fondos soberanos poseerán el 49.5 por ciento de Paramount-Warner Bros., cada uno de ellos administrado por un gobierno. La FCC renunció a su regla que limita la propiedad de capital extranjero al 25 por ciento para que esto suceda.

El razonamiento declarado de la FCC se basa únicamente en la naturaleza de las acciones mismas. Dado que las acciones que se están comprando no tienen derechos de voto, argumentó la agencia, los fondos «no podrán ejercer ninguna influencia, ni siquiera controlar, sobre las decisiones que involucren a los Concesionarios».

Esa distinción importa legalmente, pero no resuelve la cuestión de la influencia. Una empresa cuyo consejo de administración esté lleno de personas que deben sus empleos a gobiernos extranjeros aún puede actuar de maneras que beneficien a esos gobiernos, incluso sin control formal. La FCC parece haber concluido que la distinción entre influencia y control es suficiente para justificar la renuncia.

Free Press Responde

No todos están de acuerdo. Free Press, una organización sin fines de lucro enfocada en el acceso y la responsabilidad de los medios, se opuso a la medida. Su declaración capturó la preocupación que sienten muchos estadounidenses sobre que gobiernos extranjeros posean importantes medios de comunicación estadounidenses:

«El control de los medios de comunicación nacionales con fines de lucro y comerciales por parte de cualquier gobierno es una situación extraordinaria que seguramente resultaría desagradable a la mayoría de los estadounidenses, precisamente debido a la utilidad de los medios de comunicación como herramienta de propaganda para esos gobiernos.»

La postura del grupo es que la propiedad de medios estadounidenses por gobiernos extranjeros es inherentemente sospechosa, independientemente de si esos gobiernos poseen acciones con derecho a voto. La distinción en la que se basa la FCC —no tener votos no significa no tener control— no es persuasiva para los críticos que ven el panorama general.

El Disidente de Gomez

Anna Gomez, la única comisionada demócrata de la FCC, fue más allá. Publicó en X que la decisión entrega influencia a algunos de los gobiernos más represivos del mundo:

«La FCC acaba de permitir que algunos de los gobiernos más represivos del mundo controlen indirectamente casi todas las empresas combinadas de Paramount-Warner Bros. Una inversión tan grande en una de las empresas de medios más grandes de Estados Unidos no solo compra capital, sino que asegura influencia sobre lo que se dice y se produce.»

El argumento de Gomez es que el dinero compra influencia incluso si no compra votos. Un gobierno que posee una parte significativa de un estudio importante puede moldear qué historias se cuentan, qué películas se producen y qué noticias se emiten. Esa influencia es real, incluso si no aparece en los documentos de gobierno corporativo.

Propiedad vs. Entrevistas

La ironía es que la FCC dedica su tiempo a tratar de controlar lo que dicen los emisores de radio estadounidenses, al tiempo que se niega a controlar quiénes los poseen. La agencia ha pasado años amenazando a ABC e intentando bloquear a las estaciones de radio de la emisión de entrevistas con demócratas. Sin embargo, cuando se trata de quién controla las empresas que producen ese contenido, la FCC deja de lado los límites de propiedad extranjera.

El contraste es llamativo. Por un lado, la FCC ha sido agresiva al vigilar lo que dicen y muestran los emisores de radio estadounidenses. Por otro lado, ha estado dispuesta a renunciar a sus propias normas sobre propiedad extranjera. Las dos posiciones están una al lado de la otra, y ninguna explica a la otra.

El argumento de la FCC es que los dos temas no están relacionados. La propiedad a través de acciones que no conllevan derechos de voto no otorga a los gobiernos extranjeros control sobre el contenido de la radiodifusión estadounidense, dice la agencia, porque esas acciones no tienen votos.

El Caso Contra la Propiedad Extranjera

Los críticos presentan varios argumentos en contra de la propiedad de medios estadounidenses por parte de gobiernos extranjeros. Aquí se explica cómo se desglosan:

  1. Riesgo de Propaganda: Los gobiernos extranjeros pueden utilizar los medios como herramienta de propaganda. Un estudio de propiedad gubernamental puede impulsar narrativas que favorezcan sus intereses, ya sea a través de cobertura de noticias o programación de entretenimiento.
  2. Influencia Sin Control: Incluso sin derechos de voto, un inversor gubernamental puede ejercer influencia a través de nombramientos en la junta directiva, presión ejecutiva y la contratación de ejecutivos que deben su lealtad al propietario extranjero.
  3. Confianza Pública: Los estadounidenses esperan que sus medios de noticias sean independientes. Cuando un importante radiodifusor es parcialmente propiedad de un gobierno extranjero, el público pierde confianza en la imparcialidad de esa noticia.
  4. Seguridad Nacional: Las empresas de medios tienen acceso a información confidencial y pueden moldear la opinión pública sobre temas nacionales. La propiedad extranjera plantea preguntas sobre si las decisiones de una empresa sirven a los intereses estadounidenses o a los extranjeros.

Cada una de estas preocupaciones existe independientemente de si las acciones conllevan votos. La ausencia de derechos de voto elimina una forma de control, pero no elimina la capacidad de un gobierno extranjero para moldear la dirección de la empresa a través de otros medios.

El Argumento de la FCC se Basa Únicamente en Acciones

El argumento de la FCC es estrecho y técnico. Se basa por completo en el estatus legal de las acciones que se están comprando. Dado que los fondos están comprando acciones que no conllevan derechos de voto, la FCC dice, no pueden controlar la empresa. Ese razonamiento es coherente con la letra de la ley, pero no aborda la preocupación más amplia sobre la influencia.

La agencia no ha abordado la preocupación de que la propiedad a esta escala aún pueda moldear la dirección de una empresa. La decisión no se ocupa de la idea de que la influencia pueda existir sin control, y no explica por qué la FCC se siente cómoda con que gobiernos extranjeros posean casi la mitad de una de las empresas de medios más grandes de Estados Unidos.

Dónde deja esto a la FCC

La FCC ahora ha renunciado a su propia norma en un caso que involucra una importante fusión. La decisión permite que tres fondos soberanos mantengan el 49.5 por ciento de Paramount-Warner Bros. El razonamiento de la agencia es que las acciones no conllevan derechos de voto, por lo que los fondos no pueden controlar la empresa.

La postura de la FCC es que la distinción entre influencia y control es suficiente para justificar la renuncia. Los críticos no están de acuerdo, y es probable que el debate continúe. La FCC ha tomado su decisión, y los fondos ahora procederán con su inversión.

La cuestión de si el razonamiento de la FCC se mantiene en la práctica sigue abierta. La decisión se aplica a esta transacción específica, y no establece un precedente para casos futuros. Cada fusión y adquisición deberá ser evaluada en sus propios términos.

Dónde está el periódico

El periódico no apoya a ninguna de las partes en este caso: apoya una supervisión estrecha dirigida a causar daño real en lugar de un reglamento amplio que favorece al gran actor, y aquí la propia FCC ha renunciado a su propio límite sin una justificación clara más allá de proteger la alineación de entrevistas de The View. El razonamiento de la FCC se basa en una distinción técnica entre derechos de voto y control, pero la posición del periódico es que la propiedad de los gobiernos extranjeros de los radiodifusores estadounidenses merece un escrutinio dirigido al daño que podría causar, no una excepción general para cada acuerdo.

El enfoque del periódico sobre la regulación es oponerse a las normas que protegen a los actores más grandes y aumentan el costo de entrada para las empresas pequeñas, al tiempo que acepta la supervisión cuando una empresa daña directamente a las personas o al medio ambiente. La renuncia de la FCC no cumple con ninguna de las partes de esa prueba. Es una excepción amplia a una norma diseñada para evitar el control extranjero, justificada por una distinción que, según los críticos, ignora la influencia real.

Lo que este periódico desearía en cambio es un estándar específico y enfocado que analice el riesgo real de influencia — nombramientos en el consejo de administración, presión de los ejecutivos, lealtad en la contratación — en lugar de un ejercicio de conteo de votos. El lector debe observar cómo la FCC explica cómo mide la influencia, no solo el control, antes de aprobar acuerdos de esta magnitud.

Fuente: “La FCC de Brendan Carr está más preocupada por quién entrevista The View que por que gobiernos extranjeros posean Paramount,” The Verge.

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