Hot Fuzz es una comedia sobre un policía que se muda a un pequeño pueblo y descubre que todos allí son asesinos. Eso suena simple. No lo es. La película subvierte un thriller policial convencional, y el resultado es una de las comedias más agudas de su década.
Trailer, vía Focus Features.
El Planteamiento
Nick Angel protagoniza la película, un policía de Londres que es trasladado al tranquilo pueblo de Sandford después de ser considerado demasiado eficaz. Él espera aburrimiento. Él obtiene asesinato.
Lo que sigue es una cascada de escenas elaboradas, cada una más elaborada que la anterior. Una pelea en un pub, una mutilación de ovejas, un espectáculo de fuegos artificiales que sale mal — todo ello superpuesto a una trama sobre un gobierno local corrupto que esconde sus crímenes detrás de una fachada de comunidad.
Los Chistes Recurrentes
La película se gana las risas a través de la repetición. Un hombre es golpeado por un coche. Sobrevive. El coche lo golpea de nuevo. Sobrevive. Esto sucede tres veces, y cada vez el chiste tiene más impacto porque las reglas siguen cambiando.
También hay un chiste recurrente sobre la incapacidad de Nick para entender las costumbres locales. Él intenta seguir las reglas, y las reglas siguen cambiando bajo él. Es un chiste sobre la burocracia, pero también es un chiste sobre la forma en que los pueblos pequeños esconden sus secretos detrás de la cortesía.
El Elenco de Reparto
El elenco de reparto es uniformemente excelente. Simon Pegg interpreta a Nick con una seriedad que apenas esconde su pánico. Su compañero, Danny, interpretado por Martin Freeman, es el alivio cómico, y él ofrece algunas de las líneas más divertidas de la película.
Los villanos son un trío de hombres que dirigen el pueblo, y ellos son todos interpretados con distintos grados de amenaza:
- Un granjero
- Un hombre de negocios
- Un policía jubilado
Juntos, forman una banda que resulta a la vez ridícula y aterradora.
La Comedia Visual
La película está filmada con una energía cinética que coincide con su humor. Autos chocan, personas caen, edificios explotan — todo ello con una precisión que sugiere que los cineastas saben exactamente lo que están haciendo.
Las escenas de acción no son solo divertidas. También están coreografiadas con un sentido del ritmo, de modo que cada explosión y cada golpe aterrizan con una musicalidad que hace que la violencia se sienta inevitable.
La Sátira
En su núcleo, Hot Fuzz es una sátira sobre la política de las pequeñas ciudades. Los aldeanos no son malos. Son cómplices. Quieren creer que su ciudad es segura, incluso cuando la evidencia les dice lo contrario.
La película también es una sátira sobre la masculinidad. Nick es un hombre que no puede admitir debilidad, y su negativa a pedir ayuda es lo que lo mantiene atrapado. Es una broma sobre la forma en que se les enseña a los hombres a ser silenciosos.
La Comparación
| Elemento | Hot Fuzz | Shaun of the Dead (Shaun of the Dead) |
|---|---|---|
| Escenario (Setting) | Pueblo pequeño (Small town) | Apocalipsis zombi (Zombie apocalypse) |
| Tono (Tone) | Irónico, desapasionado (Wry, deadpan) | Humor negro (Darkly comic) |
| Personaje principal (Main character) | Nick (Nick) | Shaun (Shaun) |
La película comparte ADN con su predecesora, Shaun of the Dead. Ambas están dirigidas por Edgar Wright, y ambas utilizan tropos del horror como punto de partida para la comedia. Pero Hot Fuzz es más incisivo. Es una película sobre cómo las instituciones esconden sus fracasos, y utiliza el lenguaje de las películas de acción para hacer ese punto.
El desenlace (The Ending)
La película termina con una confrontación que resulta a la vez inevitable y sorprendente. Los villanos son derrotados, pero el pueblo queda transformado. Nick se marcha, y el público se queda preguntándose si el nuevo sheriff será mejor.
Es una conclusión satisfactoria, pero también silenciosa. La película confía en su audiencia para que comprenda que el problema nunca fueron los asesinos. Fue el sistema que les permitió existir.
El veredicto
Hot Fuzz es una obra maestra en la subversión del género. Toma una fórmula familiar y la dobla hasta que se rompe. Los chistes funcionan, las actuaciones convencen y la sátira es penetrante.
No es perfecto. Algunas de las secciones centrales se alargan y la trama es ocasionalmente confusa. Pero esos momentos son raros. En su mayor parte, la película es una máquina implacable de alegría.
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