Rosie Whitfield pensó que estaba criando a sus hijos con calma después de tener dos niños salvajes. Se equivocaba — estaba criando a sus hijos con demasiados consejos.
Whitfield pasó horas en línea después del nacimiento de sus hijos, atraída por la crianza infantil suave, que enfatiza la empatía y el respeto mutuo sin mucha disciplina. Pero se preocupaba sin cesar por pequeñas decisiones: horarios de sueño, rabietas, incluso dejar la televisión encendida durante 20 minutos mientras ella hacía los platos o tomaba café. Sentía que esas decisiones estaban «arruinando sus vidas para siempre».
«Sentía que si elegía poner la televisión durante 20 minutos mientras hacía los platos o tomaba un café, estaba eligiendo destruir el cerebro de mis hijos», dice. Es originaria de Birmingham y ahora vive en Dubái.
No está sola. La investigación gubernamental sugiere que alrededor de dos tercios de los padres con hijos pequeños se sienten abrumados por la enorme cantidad de información sobre la crianza de los hijos disponible y luchan con consejos contradictorios. Muchos recurren a las redes sociales en busca de apoyo. El problema no es solo para los niños pequeños — la investigación de Action for Children encontró que los padres de adolescentes a menudo describen su propia ansiedad, agotamiento e incertidumbre sobre cómo criar con empatía y paciencia cuando están cerca del agotamiento.
El auge de las marcas de crianza infantil
Los padres de hoy enfrentan una variedad de estilos. Existe la crianza de helicóptero, que vigila de cerca a los niños para protegerlos. La crianza de tigre es estricta y establece altas expectativas de logros. Los padres que usan el arado intentan eliminar obstáculos del camino de su hijo. Los padres delfín buscan ser firmes pero flexibles.
Matilda Gosling, autora de EvidenceâBased Parenting, dice que estas modas complican lo que debería ser simple. «Algunos padres creen ‘Necesito ser un padre que usa el arado y remover todos estos obstáculos del camino'», dice. «Pero realmente complica lo que es en realidad una parte bastante fundamental de ser humano, que es que eres cálido, amas a tus hijos y estableces algunos límites a su alrededor».
Gosling ve las tendencias como oscilaciones, con cada generación tratando de corregir lo que cree que la última se equivocó. «A lo largo de la historia, se producen estos vaivenes de un extremo a otro», dice.
La crianza respetuosa es vista por algunos como el último alejamiento de un estilo estricto y distante popular en la década de 1990, que se basaba en el llanto controlado, el rincón de reflexión y el tiempo fuera. Se construye en torno a la comprensión, la empatía y el respeto, pero también enfatiza los límites.
Dónde se ubica la crianza respetuosa
El modelo más estudiado proviene de Diana Baumrind, quien identificó tres estilos de crianza más tarde ampliados a cuatro: autoritativo (alta calidez y alto control), autoritario (baja calidez y alto control), permisivo (alta calidez y bajo control) y negligente (baja calidez y bajo control).
«El estilo autoritativo es el estándar de oro», dice Gosling, después de haber analizado más de 1,000 estudios. La investigación muestra que los niños criados con un enfoque autoritativo —calidez combinada con límites claros— tienden a obtener mejores resultados académicos, tienen una autoestima más alta y mejores habilidades sociales.
Gosling cree que la crianza respetuosa se ubica en el lado permisivo. «Es muy liderado por el niño. El niño termina teniendo tanto control que no hay una sensación de seguridad proveniente del exterior.»
No todos están de acuerdo. Sarah Ockwell-Smith, ampliamente acreditada con acuñar y popularizar el término ‘crianza respetuosa’, lo ubica firmemente en la categoría autoritativa de Baumrind. «No es remotamente permisivo», dice. Los límites claros son «super importantes».
Ockwell-Smith encuentra frustrante la versión de las redes sociales. «Tengo que alejarme de los reels de Instagram y los TikToks porque simplemente quiero comentar: ‘Esto no es crianza respetuosa'», dice. Argumenta que las rabietas de los niños pequeños y el comportamiento de los adolescentes deben verse a través de una lente de desarrollo cerebral continuo, no como «están portándose mal» o «me odian».
La presión para «lograr» la crianza correctamente
Hace alrededor de 80 años, el pediatra estadounidense Dr. Benjamin Spock publicó Baby and Child Care, que vendió millones de copias y se convirtió en la principal fuente de asesoramiento para las madres durante generaciones. La primera línea decía: «Confía en ti mismo. Sabes más de lo que crees…»
Spock desafió las normas estrictas de la época. En las décadas posteriores, los padres han recibido más consejos de una gama cada vez mayor de voces, y la investigación se ha centrado cada vez más en los primeros años.
La ironía es que todo este consejo está destinado a ayudar, y en su mayoría solo genera ansiedad en los padres. Gosling describe la situación claramente: «Algunos padres creen ‘necesito ser un padre arado de nieve y quitar todos estos obstáculos del camino’.» Eso no es una estrategia — es una forma de pensar que elimina la confianza y la reemplaza con una duda constante.
Lo que hacemos con ello
Lo curioso de los consejos para padres es que rara vez tratan sobre la crianza de los hijos. Se trata del adulto que está criando a los hijos. El consejo es un sustituto de la certeza, y la certeza es algo que la mayoría de los padres carecen. Un horario estricto, un límite firme, una regla clara — estos son promesas de que el mundo puede ser controlado, de que el caos puede ser administrado, de que el enfoque correcto producirá el resultado correcto.
El desacuerdo entre Gosling y Ockwell-Smith es sobre qué lado de ese equilibrio recibe más peso. Gosling ve la crianza gentil como permisiva porque otorga demasiado poder al niño. Ockwell-Smith la ve como autoritaria porque establece límites claros mientras los explica.
La versión de las redes sociales de la crianza gentil — padres exhaustos negociando con un niño que está teniendo una crisis en el supermercado — en realidad no es crianza gentil. Es una imagen cuidadosamente seleccionada de paciencia que tiene poca semejanza con los gritos reales en el pasillo.
La investigación gubernamental muestra que dos tercios de los padres con hijos pequeños se sienten abrumados. Ese número es llamativo, pero no sorprendente. El consejo está diseñado para ser persuasivo, y la persuasión funciona haciéndole sentir mal acerca de su situación actual. Cada marca de crianza está vendiendo una solución a un problema, y el problema siempre es que lo está haciendo mal.
La preocupación de Rosie Whitfield sobre el tiempo frente al televisor es un ejemplo perfecto. Encender el televisor durante 20 minutos mientras ella hacía los platos o se tomaba un café se sintió como una elección que destruiría el cerebro de sus hijos. Eso no es una evaluación racional de la situación — es un sentimiento producido por la exposición a demasiados consejos, demasiada información contradictoria, demasiadas voces diciéndole lo que un buen padre debería estar haciendo.
La ironía es que el consejo que estaba buscando tenía la intención de ayudarla a estar más tranquila. En cambio, la hizo sentir ansiosa. Le preocupaba arruinar sus vidas para siempre. La ironía es que la ansiedad era la ruina, no el tiempo frente al televisor.
No existe una forma perfecta de ser padre o madre. No existe una marca que funcione para todos. El enfoque autoritativo —calidez y límites— se considera el estándar de oro, pero la disputa sobre la colocación de la crianza suave (gentle parenting) permanece sin resolver.
Los hechos clave aquí son sencillos:
- Alrededor de dos tercios de los padres con niños pequeños se sienten abrumados por la información sobre la crianza.
- La investigación de Action for Children reveló que los padres de adolescentes a menudo describen su propia ansiedad e incertidumbre.
- La crianza suave se atribuye ampliamente a Sarah Ockwell-Smith, quien rechaza la etiqueta de permisibilidad.
- El libro Baby and Child Care del Dr. Benjamin Spock vendió millones de copias.
La lección no es ignorar por completo el consejo. La lección es reconocer que el consejo no es instrucción. Es una sugerencia disfrazada de una orden. Un buen padre o madre no es alguien que sigue todas las reglas. Un buen padre o madre es alguien que conoce a su propio hijo y confía en su propio instinto.
Esa confianza es lo que se pierde en el ruido. Rosie Whitfield sintió que su confianza e intuición se despojaban a medida que cuestionaba cada decisión. El consejo no era el problema —el problema era la cantidad de él. Cuando el consejo sobre la crianza se vuelve demasiado excesivo, el consejo deja de ayudar y comienza a dañar.
«Confía en ti misma. Sabes más de lo que crees…»
Spock escribió eso hace casi 80 años. La industria del consejo ha crecido exponencialmente desde entonces, pero la idea central no ha cambiado. Sabes más de lo que crees. El tiempo frente al televisor no es el problema. La duda lo es. La ansiedad lo es. La sensación de que está arruinando sus vidas para siempre es una elección que está haciendo, no un hecho sobre sus hijos.
Deja de desplazarte. Mira a tu hijo. Están bien. Usted también.
“Cuando el consejo sobre la crianza se vuelve excesivo”, la BBC.
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