«The King’s Man» es la precuela que nunca necesitó existir. Ambientada a principios del siglo XX, intenta establecer los orígenes de la organización secreta de agentes conocida como Kingsman. En cambio, se convierte en un batiburrillo hinchado y demasiado largo que desperdicia una premisa sólida en un guion que no para de hablar. Dirigida por Matthew Vaughn, quien también coescribió el guion, la película alarga su duración a través de una serie de escenas que se sienten menos como acción y más como un desfile de malas ideas.
La película se abre con una guerra en el Congo, donde un aristócrata alemán llamado Black Tom (Rhys Ifans) está experimentando con un gas mortal. Su objetivo es remodelar el mundo eliminando a los pobres y débiles. En Europa, un joven Duque (Harris Dickinson) está a punto de heredar la fortuna y el título de su familia. Él conoce a un hombre llamado Merrick (Charles Dance), quien le ofrece una visión de un futuro mejor: una organización de agentes que protegen al mundo de amenazas como Black Tom.
Black Tom es el villano de la película, y se supone que debe ser aterrador. Ifans lo interpreta con una mueca y una sensación de derecho a algo, pero el personaje nunca se siente completamente realizado. Su plan es simple: liberar el gas y dejar que la naturaleza siga su curso. La película pasa demasiado tiempo explicándolo, y el resultado es una secuencia que parece una película de desastres hecha por personas que no entienden los desastres.
Merrick es el fundador de Kingsman, y Dance vende el papel con una intensidad tranquila. Él ve al Duque como un líder potencial, un hombre que podría llevar a la organización a ser. El problema es que la película no sabe qué hacer con esta idea. Sigue cortando desde el argumento principal para seguir a personajes secundarios, y el resultado es una historia que pierde su enfoque.
Dickinson interpreta al Duque como un joven atrapado entre el deber y el deseo. Él quiere servir, pero también quiere vivir. La película intenta construir un vínculo entre él y Merrick, pero constantemente socava esa conexión al dividir la historia a través de múltiples hilos. El arco del Duque debería ser el corazón de la película. En cambio, se entierra bajo una pila de explosiones y discursos.
La película agrega varias subtramas que involucran a otros agentes, cada una de las cuales consume energía del argumento principal. Una sigue a una mujer llamada Greta (Gemma Chan) que dirige un club nocturno en Berlín. Otra sigue a un joven llamado Conrad (Tom Hopper) que es reclutado de un gimnasio de boxeo. Estos personajes están destinados a enriquecer el mundo, pero en su mayoría solo ralentizan las cosas.
A continuación, se presenta cómo se desarrollan los acontecimientos principales de la película:
| Evento | Tiempo en la película |
|---|---|
| Guerra en el Congo | Escenas iniciales |
| Duke conoce a Merrick | A la mitad |
| Gas de Black Tom liberado | Escenas finales |
| Confrontación final | Cerca del final |
Hay momentos en los que «El Rey Arturo» muestra destellos de su potencial. Las secuencias de acción son ambiciosas, incluso si a menudo están mal escenificadas. El elenco está dispuesto a colaborar, y hay algunos chistes que funcionan. Pero estos momentos son raros, y rápidamente son superados por los excesos de la película.
El mayor problema de la película es su ritmo. Dura mucho más de lo que debería, y nunca encuentra un ritmo. El diálogo a menudo es torpe, con personajes diciendo cosas que suenan como exposición disfrazada de conversación. El humor es inconsistente, y los intentos de sátira no logran su objetivo.
Aquí te mostramos cómo se clasifican los principales hilos de la película por impacto, de más fuerte a más débil:
- La visión de Merrick para los Kingsman
- La transformación del Duque
- El plan de gas de Black Tom
- Las historias secundarias que involucran a Greta y Conrad
En Metacritic, «El Rey Arturo» tiene una puntuación de críticos de 4.4 sobre 10. Ese número parece generoso. La película es un desastre, y es difícil recomendarla a cualquiera que no haya visto la trilogía original. Para los fanáticos de la franquicia, esto podría ser una curiosidad. Para los demás, es una pérdida de tiempo.
«El Rey Arturo» no logra capturar el espíritu de las películas de Kingsman que lo precedieron. Es una precuela hinchada y sin enfoque que desperdicia una buena idea en una mala ejecución. El elenco es talentoso, el concepto es prometedor, y la puntuación final es de 4.4 sobre 10.
Tráiler, a través de 20th Century Studios.
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