«Tiny Brains» pide a cuatro jugadores que compartan una pantalla, un conjunto de acertijos físicos y un laboratorio muy malo. Spearhead Games construyó el lanzamiento de 2013 en torno a una promesa simple: ningún animal puede resolver el laberinto solo. Esa promesa se cumple. Lo que tambalea es todo lo que la rodea.
Tráiler, vía GameNews PlayStation.
Cuatro animales de laboratorio y un científico loco
La premisa es un juego de acertijos cooperativo. Cuatro animales de laboratorio con superpoderes despiertan dentro de los experimentos de un científico loco e intentan escapar. Cada uno lleva un poder único basado en la física. El laberinto está lleno de trucos, y el truco es que los poderes solo importan cuando se combinan.
Spearhead construyó todo el juego sobre esa idea. Cada acertijo de «Tiny Brains» se puede resolver de más de una manera, según cómo un grupo combine sus habilidades. Esa es una decisión de diseño real, no una frase de marketing. Significa que el juego recompensa la comunicación, el timing y la disposición a intentar lo incorrecto dos veces.
La perspectiva es de vista lateral. Los géneros que se apilan aquí son plataformas, acertijos, aventura e indie, con temas de acción, ciencia ficción, comedia y fiesta superpuestos. Son muchas etiquetas para un solo juego descargable, y la mezcla es donde empiezan los problemas.
El caso a favor del caos
Cuando «Tiny Brains» funciona, funciona por la comunicación. El juego es de ritmo rápido y exige que los jugadores anuncien lo que están haciendo y cuándo. Los controles simples significan que cualquiera puede tomar un mando y saltar dentro, lo cual importa para un juego de fiesta que se pasará a personas que nunca lo han visto.
Las tablas de clasificación les dan algo que perseguir a los jugadores competitivos. La propuesta es que tanto los fanáticos acérrimos como los casuales reciben algo: el público casual obtiene controles fáciles, el público acérrimo obtiene puntajes que superar. Esa es una lectura justa del diseño. Cuatro jugadores gritando sobre una pantalla compartida es el punto, y el juego lo sabe.
El tema de comedia hace menos trabajo que el tema de acción. La premisa es tonta, los animales son tontos, y el juego se apoya en eso. Nunca construye un chiste más allá de la premisa.
Donde los poderes se agotan
El problema de un juego construido enteramente sobre la combinación es qué sucede cuando la combinación no encaja. «Tiny Brains» no tiene una ruta en solitario que valga la pena tomar. El modo de un jugador existe, pero el diseño está orientado a un grupo, y la brecha entre los dos modos es la brecha entre una buena noche y una aburrida.
Los modos multijugador y cooperativo son el corazón del juego. Si tienes tres amigos que hablen, el laberinto se abre. Si no los tienes, el juego es un conjunto de rompecabezas de física con una capa fina de pintura.
La afirmación de múltiples soluciones es lo más interesante aquí, y también lo más difícil de verificar desde afuera. Un rompecabezas que se puede resolver de varias maneras es generoso. Un rompecabezas que se puede resolver de varias maneras también se puede resolver de la misma forma perezosa todas las veces, y el material de origen no promete que el juego te detenga.
Visual y estructuralmente, «Tiny Brains» es un juego pequeño. No intenta ser una campaña. Intenta ser una fiesta.
Un juego de fiesta que necesita una fiesta
Aquí está el veredicto. «Tiny Brains» es un competente rompecabezas cooperativo con una idea genuinamente buena —el truco del poder compartido— y no mucho más que lo sostenga. Los controles son simples, las tablas de clasificación están ahí, y la premisa de los cuatro animales es lo suficientemente encantadora como para sostener unas pocas horas.
Pero un juego que vive o muere por la química del grupo es tan bueno como el grupo. Los jugadores en solitario obtienen un caparazón. Dos jugadores obtienen un compromiso. Cuatro jugadores que hablan obtienen el juego que Spearhead realmente hizo. Ese es un objetivo estrecho, y explica la recepción mediocre más que cualquier defecto individual.
El diseño de múltiples soluciones es la parte que vale la pena observar en retrospectiva. Les da a los jugadores espacio para resolver un rompecabezas a su manera en lugar de seguir una única respuesta guionada. «Tiny Brains» no aprovecha eso del todo. Insinúa profundidad y luego te entrega una tabla de clasificación.
Lo que falta es una razón para seguir después del primer escape. No se describe ningún gancho de progresión, ningún beneficio narrativo más allá de la premisa. El científico loco es una premisa, no un personaje. Los animales son poderes, no personalidades. Para un juego de fiesta eso es sobrevivible. Para un juego de rompecabezas es escaso.
Aun así, el bucle central es honesto. Tú y otros tres, una pantalla, poderes que solo funcionan en conjunto, y un laberinto que no le importa cómo salgas. Eso es un juego real, y en 2013 era una alternativa real a la rutina de rompecabezas en solitario. Solo necesitaba más de un truco.
«Tiny Brains» obtiene 6.6 de 10. Vale la pena una noche con las tres personas adecuadas. No vale mucho sin ellas.
Los números
- Título: «Tiny Brains»
- Año de lanzamiento: 2013
- Desarrollador: Spearhead Games
- Distribuidora: 505 Games
- Plataformas: PlayStation 3, PlayStation 4, PC (Microsoft Windows)
- Géneros: Plataformas, Rompecabezas, Aventura, Indie
- Temáticas: Acción, Ciencia ficción, Comedia, Fiesta
- Modos: Un jugador, Multijugador, Cooperativo
- Perspectiva: Vista lateral
- Puntuación crítica publicada: 6,6/10, de un agregado de 6 medios
- Puntuación de Clay Tribune: 6,6 de 10
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