María del Carmen Abascal, 87 años, fue desalojada de su apartamento en el exclusivo barrio de Retiro en Madrid el 23 de septiembre, y la capital española no lo está tomando a la ligera. Decenas de miles marcharon por la ciudad el sábado para protestar por el desalojo, con manifestantes acampando durante la noche en la histórica plaza Puerta del Sol de Madrid y más manifestantes uniéndose el domingo.
Abascal había vivido en el apartamento durante más de siete décadas. Su padre lo alquiló por primera vez en 1956, convirtiéndolo en un hogar familiar que pasó de una generación a otra. Ahora, eso ha desaparecido, y la indignación se ha extendido por toda la ciudad.
Los Números Detrás de la Protesta
El desalojo de una mujer que ha pasado toda su vida en un apartamento se ha convertido en un símbolo de un problema más profundo. Según estimaciones, existe una escasez de alrededor de 550.000 viviendas en España, y Madrid, Barcelona y Valencia representan una gran parte de esa cifra.
España se encuentra entre los países de la OCDE con menos viviendas de alquiler público subsidiado, con menos del 2% del parque habitacional. El promedio de la UE es del 8%. Esa brecha es el contexto del caso de Abascal, y explica por qué los manifestantes ven su desalojo como una advertencia en lugar de un incidente aislado.
Los manifestantes exigen protecciones más sólidas para los inquilinos, medidas contra el fraude y una prohibición de los desalojos sin vivienda alternativa disponible. También están pidiendo límites a los aumentos de alquiler que dejan a los pensionistas sin poder pagar.
Cómo Abascal Perdió Su Hogar
A Abascal se le ofreció la oportunidad de comprar el apartamento en 2018, pero no pudo permitírselo, según el Sindicato de Inquilinos de Madrid. El edificio fue vendido a Urbagestión, un fondo de inversión, y la situación del alquiler cambió drásticamente.
Urbagestión aumentó su pago mensual de 500 euros (630 dólares) a 2.650 euros antes de reducirlo a 1.650 euros. Incluso a esa tasa reducida, Abascal no pudo permitírselo con su pensión. La medida del fondo la expulsó de la única casa que jamás conoció.
Fue sacada de su apartamento en una camilla y colocada en una ambulancia después del desalojo. Las imágenes de ella siendo retirada del edificio se han convertido en la cara de un movimiento que no está dejando pasar el desalojo sin luchar.
Lo que ha Dicho el Gobierno
El Primer Ministro Pedro Sánchez prometió un Real Decreto sobre vivienda para el próximo martes, afirmando que el gobierno está trabajando sin descanso en él. Esa promesa viene con un signo de interrogación.
Abascal ella misma ha criticado a Sánchez, preguntando si él se da cuenta «de la cantidad de desahucios que hay a diario». La respuesta del primer ministro ha sido rápida en palabras pero lenta en acción.
La protesta evoca el «movimiento de los indignados» que acampó durante 28 días en Madrid a partir del 15 de mayo de 2011, reaccionando a desahucios y otros problemas tras una crisis económica global. Ese movimiento anterior provocó protestas similares en todo el país y en el mundo, y este está siguiendo un arco similar.
El Caso de Proteger a los Inquilinos
Los manifestantes no están pidiendo caridad. Están pidiendo leyes que protejan a las personas que alquilan de la clase de presión que obligó a Abascal a abandonar su hogar.
La exigencia de una prohibición de desahucios sin vivienda alternativa disponible es la demanda central. Si un inquilino pierde su hogar, debería haber otro lugar al que ir.
La exigencia contra el fraude está dirigida a las prácticas que hacen posibles esos desahucios. Los fondos de inversión comprando edificios y subiendo los alquileres pueden empujar a los inquilinos a situaciones que no pueden sostener. Protecciones más fuertes darían a los inquilinos una oportunidad de luchar.
La exigencia de protecciones más fuertes para los inquilinos es la más amplia de las tres. Abarca las normas que rigen cómo pueden actuar los propietarios y es la base de las otras dos exigencias.
Lo Que Sigue
El Real Decreto vence el martes. Será observado de cerca, y el gobierno será juzgado por lo que entrega, no solo por lo que promete.
Los manifestantes han demostrado que están dispuestos a quedarse. Acamparon durante la noche en Puerta del Sol, y más se unieron el domingo. La ciudad no se ha calmado, ni el mensaje.
El desahucio de una mujer de 87 años de su hogar de toda la vida es una tragedia. La protesta es una respuesta a esa tragedia, y está haciendo que su mensaje se escuche.
Caja de Datos Clave – María del Carmen Abascal, 87 años, desalojada el 23 de septiembre – Apartamento en el barrio de Retiro en Madrid – Su padre lo alquiló por primera vez en 1956 – Urbagestión aumentó el alquiler de 500 a 2.650 euros, luego reducido a 1.650 – Se estima una escasez de ~550.000 viviendas en España – España: <2% de vivienda pública subvencionada (promedio de la UE: 8%) – Manifestantes: decenas de miles marcharon el sábado, acamparon en la Puerta del Sol – Sánchez promete Decreto Real sobre vivienda para el próximo martes
Donde está el periódico
El periódico apoya a las personas que protestan por el desalojo y se opone a la oficina o agencia que lo llevó a cabo. El desalojo de María del Carmen Abascal es una tragedia personal, pero también es un símbolo de un sistema roto. Cuando una mujer que ha vivido en un apartamento durante más de siete décadas es obligada a abandonar porque un fondo compró el edificio y aumentó el alquiler a un nivel que no podía pagar, la culpa radica en las normas que permitieron que eso sucediera, no en la mujer en sí.
La protesta en Madrid es una respuesta a ese fracaso, y el periódico apoya a quienes exigen una mayor protección para los inquilinos, límites a los aumentos de alquiler y una prohibición de los desalojos sin vivienda alternativa. Estas demandas son razonables y abordan abusos reales por parte de fondos como Urbagestión que tratan las viviendas como mercancías y a los inquilinos como desechables.
La promesa del gobierno de un Decreto Real el martes es bienvenida, pero el periódico lo juzgará por lo que ofrece, no por las palabras que se dicen a su alrededor. La rápida respuesta del primer ministro ha sido igualada por una lenta acción, y Abascal ella misma lo ha criticado directamente, preguntando si comprende la magnitud del problema.
Material de origen: «“Desalojo de una anciana de 87 años desata protestas en Madrid por la crisis de vivienda,” NPR.
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