Kehinde Wiley está solicitando al gobierno que le permita recomprar una pintura que retiró de una embajada extranjera. La solicitud del artista llega después de que el Departamento de Estado retiró su obra «Young Artists After Siamesas 1960» (2015) de la Embajada de Estados Unidos en Santo Domingo, República Dominicana, citando sus «palabras y representaciones violentas y racistas.» La decisión fue anunciada en agosto y desde entonces la pintura ha sido retirada.
Wiley envió una carta fechada el 24 de septiembre al Presidente Donald Trump solicitando la oportunidad de recomprar la pintura. La medida sigue a la decisión de agosto de la Embajadora de Estados Unidos en la República Dominicana, Leah Campos, y Erin Scavino, directora del programa Art in Embassies del Departamento de Estado, de retirar la obra de arte.
«Si su administración ha determinado que ya no desea exhibir la obra, me gustaría solicitar la oportunidad de comprarla de nuevo.»
Carta a Trump
En su carta, Wiley detalló el proceso de dos años detrás de la pintura. Estudió extensivamente a artistas dominicanos y trabajó con jóvenes artistas en Santo Domingo durante su creación.
La solicitud surge mientras funcionarios respaldados por Trump están explorando si el arte puede ser vendido. Un portavoz dijo en agosto que los funcionarios electos y el Departamento de Estado estaban en conversaciones con abogados para «averiguar si el arte puede ser vendido.»
Sean Kelly Gallery ha representado a Wiley desde 2010. Ni Wiley ni Sean Kelly Gallery respondieron a la solicitud de comentarios de Hyperallergic.
Por qué la Pintura Fue Retirada
La razón declarada por el Departamento de Estado para retirar la obra fueron las «palabras y representaciones violentas y racistas» de Wiley. La decisión fue anunciada en agosto y desde entonces la pintura ha sido retirada.
El momento de la carta sugiere que Wiley quería actuar rápidamente antes de que pudiera proceder cualquier venta.
La Visión de Wiley
La respuesta de Wiley a la retirada es notable por su moderación. En lugar de atacar la decisión, solicitó una transacción simple: quiere la pintura de vuelta.
Su carta enfatiza los orígenes de la obra. El estudio de dos años sobre artistas dominicanos y la colaboración con jóvenes artistas locales en Santo Domingo fueron centrales para la creación de la pieza.
Al solicitar la recompra de la pintura, Wiley enmarca la situación como una cuestión de propiedad en lugar de censura. No está pidiendo que la pintura permanezca en la pared; está pidiendo que le sea devuelta a sus manos.
La Posición del Departamento de Estado
La posición del Departamento de Estado es clara: retiró la obra debido al historial público de Wiley. La declaración del portavoz en agosto dejó claro que las discusiones legales estaban en curso para determinar si la obra de arte podía ser vendida.
El hecho de que el departamento esté considerando vender la pintura plantea preguntas sobre los criterios para tales decisiones. Si el gobierno retira obras de arte basándose en las palabras de un artista, establece un precedente que podría aplicarse a cualquier artista cuyas opiniones se consideren inaceptables.
¿Qué Sigue?
El resultado depende de la respuesta del Departamento de Estado. Wiley ha ofrecido recomprar la pintura, y ahora la pelota está en la cancha del gobierno.
Si el departamento está de acuerdo en vender, la transacción resolvería la disputa. Wiley recupera su obra, y el gobierno la elimina de su colección.
El Contexto Más Amplio
Este caso involucra a una institución gubernamental que está considerando vender una obra de arte retirada por un desacuerdo político. El Departamento de Estado no está simplemente retirando una obra de la exhibición; está considerando venderla, lo que convierte una decisión de curaduría en una decisión financiera.
| Partido | Posición Declarada | Figura Clave ) |
|---|---|---|
| Wiley ) | Solicitud de recompra ) | Carta a Trump ) |
| Departamento de Estado ) | Exploración de venta ) | Campos, Scavino ) |
Una Cuestión de Control )
El problema central es quién controla una obra de arte cuando es creada con fondos públicos y expuesta en el extranjero. Wiley creó “Young Artists After Siamesas 1960” (2015) con una inversión significativa de tiempo y recursos, e interactuó directamente con artistas dominicanos durante todo el proceso.
La decisión del Departamento de Estado de retirar la obra y considerar su venta coloca al gobierno en el papel de árbitro del valor artístico. Ese es un precedente peligroso.
Lo que Piensa el Periódico )
Clay Tribune cree que los artistas deberían retener el control sobre su propia obra. Las declaraciones públicas de un artista no deberían determinar si una obra puede ser exhibida o vendida.
El Departamento de Estado debería honrar la solicitud de Wiley de recomprar la pintura. El gobierno no debería tomar el trabajo de un artista como rehén debido a un desacuerdo con sus puntos de vista. Ese enfoque trata el arte como un arma política en lugar de un producto creativo.
Palabra Final
La carta de Wiley es una respuesta mesurada a una decisión autoritaria. Pidió la oportunidad de recomprar su propia obra y citó el trabajo y el cuidado que se dedicaron a ella.
El Departamento de Estado debería respetar esa solicitud. Vender la pintura a Wiley resolvería el asunto de manera justa, devolviendo la obra al artista que la creó.
Esto es una prueba de cómo el gobierno maneja el arte en espacios públicos. La respuesta correcta es la que respeta los derechos del creador.
Ya sea que el gobierno elija vender o conservar la pintura está aún por decidir. Lo que está claro es que Wiley ha expresado su posición, y ahora la pelota está en la cancha del Departamento de Estado.
Dónde está el criterio de este periódico
Este periódico respalda la solicitud de Wiley de recomprar la pintura y se opone a que el Departamento de Estado utilice su propia autoridad para retirar arte de una embajada sin un respaldo legal claro para la decisión. El gobierno no debería tomar el trabajo de un artista como rehén debido a un desacuerdo con sus puntos de vista.
Cuando el Departamento de Estado considera vender una obra de arte retirada por las palabras de un artista, establece un precedente peligroso. El arte no debería convertirse en un arma política. El gobierno debería honrar la solicitud de Wiley de recomprar la pintura, devolviendo la obra al artista que la creó.
Los lectores deben observar cómo responde el Departamento de Estado a la oferta de Wiley. Si el gobierno está de acuerdo en vender, la disputa se resuelve limpiamente. Si no lo hace, la cuestión de quién controla una obra de arte creada con fondos públicos persistirá.
Material fuente: “Kehinde Wiley Requests to Buy Back Painting Removed by State Department,” Hyperallergic.
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