El presidente Donald Trump tiene un nuevo plan para la inteligencia artificial, y comienza con una guerra contra la ideología woke. El miércoles, la administración Trump publicó su manifiesto sobre IA, un plan de acción de 28 páginas centrado en vencer a China en la carrera por la IA. Ese mismo día, Trump pronunció un discurso en Washington para promover el plan y firmó una orden ejecutiva titulada «Preventing Woke AI in the Federal Government».
La orden no es sutil. Instruye al Departamento de Comercio a eliminar las referencias a la desinformación, la Diversidad, Equidad e Inclusión, y el cambio climático de las normas de IA de la era Biden. La hoja informativa de la Casa Blanca que acompaña al plan dice que los LLM «serán veraces y priorizarán la precisión histórica, la investigación científica y la objetividad». Trump, en su discurso, dijo: «El pueblo estadounidense no quiere la locura marxista woke en los modelos de IA».
Los objetivos de la orden
La orden ejecutiva divide su atención entre dos objetivos. Primero, instruye al Gobierno Federal a ser «reacio a regular la funcionalidad de los modelos de IA en el mercado privado». Segundo, dice que el gobierno tiene la obligación «de no adquirir modelos que sacrifiquen la veracidad y la precisión a agendas ideológicas» en las compras federales.
La orden dedica varios párrafos a demonizar la IA que apoya la diversidad, denuncia el sesgo racial o valora la igualdad de género. Trata esas características como veneno ideológico en lugar de decisiones de diseño técnico. La posición de la administración es que la IA debe reflejar los valores estadounidenses convencionales, no los disidentes.
Quién está de acuerdo con Trump
Ninguna gran empresa tecnológica ha objetado públicamente el plan de la administración Trump. Ese silencio es notable. En cambio, las empresas han encontrado formas de señalar su acuerdo.
Google celebró el apoyo de la Casa Blanca a sus temas predilectos, como impulsar la infraestructura. Anthropic publicó una entrada de blog positiva sobre el plan, pero se quejó de que la Casa Blanca pareció abandonar repentinamente los fuertes controles de exportación a principios de este mes. OpenAI dice que ya está cerca de alcanzar la objetividad.
Un ingeniero de OpenAI le dijo al autor que la empresa ya se esfuerza por lograr la neutralidad y que cumplir con estándares gubernamentales como ser anti-woke «no debería ser un gran obstáculo» en un sentido técnico.
La política de la verdad
El objetivo declarado de la orden es proteger la verdad. Pero define la verdad en términos estrechos. La hoja informativa de la Casa Blanca dice que los LLM «deberán ser veraces y priorizar la precisión histórica, la investigación científica y la objetividad». El discurso de Trump convirtió lo que estaba en juego en algo personal. Enmarcó la lucha como una cruzada moral contra la disidencia.
La posición de la administración es que la IA debe reflejar los valores estadounidenses predominantes, no los disidentes. La orden instruye al Gobierno federal a ser «reacio a regular la funcionalidad de los modelos de IA en el mercado privado», incluso cuando afirma que el gobierno tiene la obligación «de no adquirir modelos que sacrifiquen la veracidad y la precisión a agendas ideológicas» en las compras federales.
Qué significa esto para las empresas
La orden crea una alineación extraña. La administración trata a las grandes tecnológicas como socias en la carrera de la IA contra China, incluso mientras les exige filtrar sus productos para que coincidan con sus puntos de vista políticos. Las empresas que construyen sistemas de IA ahora enfrentarán presión para certificar que sus modelos cumplen con los estándares gubernamentales de objetividad.
La orden de la administración es una advertencia para cualquiera que construya sistemas de IA de que las ideas disidentes no son bienvenidas.
La posición del periódico
El periódico respalda reglas limitadas contra el daño directo de la IA, como la divulgación obligatoria de fallas de seguridad ocultas, y está en contra de reglas amplias que le entregan el mercado a los actores dominantes, incluidos el licenciamiento federal y las desaceleraciones que congelan en su lugar a los líderes actuales. La nueva orden de IA de la administración Trump no hace ninguna de estas dos cosas. Es un reglamento amplio escrito para favorecer un conjunto de creencias sobre otras, dirigido al mercado federal mientras trata a las grandes tecnológicas como socias en la carrera de la IA contra China. Esa combinación deja fuera a las empresas más pequeñas que no pueden certificar sus modelos según los estándares del gobierno, y les entrega a las firmas favorecidas por la administración una ventaja competitiva que no se ganaron.
La posición del periódico sobre la regulación es clara: las reglas que elevan el costo de entrada para las pequeñas empresas y protegen a los jugadores más grandes son el tipo equivocado de reglas. La orden de la administración hace exactamente eso, disfrazándolo como una guerra contra la ideología woke.
El periódico preferiría normas estrictas dirigidas a daños reales, definidos de manera precisa, aplicadas solo cuando el producto de una empresa ponga en peligro directo a las personas o al medio ambiente. También querría que cualquier régimen de supervisión se mantuviera libre de los intereses de las mayores firmas, que a menudo ayudan a redactar los reglamentos que dejan fuera a sus competidores. La orden de la administración apunta en la dirección opuesta. Sus objetivos no son fallas técnicas sino ideas disidentes, y sus socios son precisamente las empresas cuyos productos regula.
Cuadro de datos clave
- Extensión del plan: 28 páginas
- Título de la orden: «Preventing Woke AI in the Federal Government»
- Lugar del discurso: Washington
- Cita: «The American people do not want woke Marxist lunacy in the AI models.»
Cronología
| Fecha | Acontecimiento |
|---|---|
| Miércoles | Trump firma la orden ejecutiva y pronuncia un discurso |
| El mismo día | La administración publica un manifiesto sobre IA de 28 páginas |
El plan de la administración es ambicioso. Quiere reconfigurar el panorama global de la IA definiendo qué cuenta como contenido aceptable. Quiere lograrlo mientras trata a las empresas que crean ese contenido como socios.
Es un equilibrio difícil de lograr. La orden de la administración es una advertencia para cualquiera que construya sistemas de IA de que las ideas disidentes no son bienvenidas.
Material de origen: “Trump’s Anti-Bias AI Order Is Just More Bias”, WIRED.
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