La red eléctrica de Cuba colapsó el viernes, dejando a millones de personas sin electricidad por al menos la sexta vez desde que el presidente Trump cortó el suministro de combustible a la isla en enero. El último fallo afectó con mayor fuerza a las provincias occidentales.
El Ministerio de Energía y Minería anunció el corte en su cuenta oficial de X y dijo que las autoridades habían comenzado a «activar protocolos de restauración del servicio». Al anochecer, se había restablecido el suministro eléctrico a solo el 5% de los usuarios en La Habana, que tiene alrededor de 862.000 clientes.
Conteo y Alcance del Corte
- Al menos seis fallas mayores de la red desde enero
- El último fallo ocurrió en líneas de transmisión en Cuba occidental
- El sistema colapsó hasta la provincia de Matanzas
- La sección oriental fue desconectada posteriormente
- El 5% de los clientes de La Habana tuvo el suministro eléctrico restablecido al anochecer
- Solo un buque tanque de combustible ha llegado desde marzo
El relato de Mercedes Rodríguez
Mercedes Rodríguez, una trabajadora de 60 años en La Habana, describió la realidad cotidiana de la vida sin electricidad. «Nadie puede soportar estos apagones constantes», dijo. «No hay suficiente comida, no hay agua, no hay electricidad — no se imagina. El país está en un estado tan triste, y no hay palabras para lo que estamos pasando».
El relato de Rodríguez capta el peso acumulado de una crisis que ha empeorado desde enero. Los apagones no son incidentes aislados; son parte de un patrón de fallas que se han vuelto cada vez más comunes en los últimos dos años.
La Causa del Colapso ()
Las autoridades cubanas dijeron que la falla ocurrió en líneas de transmisión en la parte occidental del país, provocando el colapso hasta la provincia de Matanzas. La sección oriental fue desconectada posteriormente. Granma, el periódico estatal, informó que condiciones “inestables” del clima agravaron aún más la situación de la red. ()
El momento del colapso es significativo. Sigue a meses de creciente presión sobre la infraestructura de Cuba, exacerbada por el bloqueo energético impuesto por Estados Unidos bajo la administración de Trump. Las restricciones impiden a Cuba importar combustible para operar sus plantas termoeléctricas y las piezas de repuesto necesarias para mantener la infraestructura que se ha vuelto obsoleta. ()
Solamente un buque tanque de combustible ha llegado desde entonces, entregado por un buque tanque ruso en marzo. ()
Restaurando Energía en la Isla ()
Pequeñas “micro-islas” de distribución de energía se estaban estableciendo en Camagüey, Pinar del Río y Granma. Algunos sistemas que sirven a hospitales y otras instalaciones de emergencia estaban siendo reactivados. Al anochecer, la energía había regresado a una minúscula fracción de los clientes de La Habana. ()
Abilén Marrero, ama de casa, expresó la incertidumbre que define la vida diaria en Cuba. «Tal vez vuelva esta tarde o mañana —no hay forma de saberlo—», dijo. «Solo tenemos que esperar.» ()
Sus palabras capturan la frustración sentida en toda la isla. Los cortes de energía no son inconvenientes breves; interrumpen la cocina, el suministro de agua, el servicio de internet y telefónico. También tienen consecuencias más amplias, incluyendo limitaciones de transporte, reducción de horas de trabajo, cancelaciones de vuelos y serias consecuencias para la salud pública. ()
El Bloqueo y Sus Consecuencias ()
El bloqueo energético de Estados Unidos ha sido el principal impulsor de la crisis energética de Cuba. Trump firmó una orden ejecutiva que imponía aranceles a los países que venden o proporcionan petróleo a Cuba. Las restricciones impiden a Cuba importar combustible para operar sus plantas termoeléctricas y las piezas de repuesto necesarias para mantener la infraestructura que se ha vuelto obsoleta. ()
El resultado es una red que opera sin combustible adecuado y sin el mantenimiento que requiere. ()
Aún cuando la red eléctrica funciona, los cubanos regularmente soportan interrupciones que duran más de 30 horas consecutivas. Los dos apagones a nivel nacional más recientes ocurrieron a principios de agosto, después de otros en julio y marzo, más varios apagones regionales.
La respuesta internacional
Ernesto Soberón Guzman, el embajador cubano ante la ONU, calificó las interrupciones como un «castigo colectivo» en una conversación con CBS News el mes pasado. Su planteamiento sitúa la crisis en términos morales tajantes, argumentando que el sufrimiento recae sobre los cubanos comunes y corrientes, en lugar de sobre quienes impusieron el bloqueo.
Lo que está haciendo Estados Unidos
La administración Trump ha examinado posibles acciones militares contra la isla, incluyendo un asalto aéreo liderado por el Ejército. Los funcionarios han insistido en que no se ha tomado ninguna decisión. La consideración de tales acciones eleva el riesgo de una crisis que ya era grave.
El secretario de Estado Marco Rubio ha impulsado una transición diplomática hacia un nuevo gobierno liderado por tecnócratas dispuestos a realizar reformas económicas. Ese impulso se ha estancado bajo la presión de Trump. El modelo preferido de la administración parece ser el derrocamiento estadounidense del ex presidente venezolano Nicolás Maduro, que Trump ha destacado como un posible modelo para lo que le gustaría lograr en Cuba.
El costo humano de la crisis
Las interrupciones no son estadísticas abstractas. Son familias cocinando sin luz, hospitales funcionando con generadores de respaldo y comunidades esperando energía que puede que nunca regrese. La descripción de Rodriguez sobre el «lúgubre estado» del país no es una hipérbole; es la experiencia vivida de millones de cubanos.
El embargo es la causa, y los apagones son el síntoma. Hasta que el combustible vuelva a fluir, las interrupciones continuarán.
La postura del periódico
El periódico apoya el acuerdo sobre el enfrentamiento, y preferiría que los canales de diplomacia se mantuvieran abiertos en lugar de ver el colapso de la red eléctrica de otra nación convertirse en una excusa para la guerra. El embargo ha llevado a la isla a este punto, y los que más sufren son aquellos que no tuvieron nada que ver con la política que está detrás de todo esto.
El colapso del sistema eléctrico no es un accidente de la naturaleza. Sigue a meses de creciente presión sobre la infraestructura de Cuba, exacerbada por el bloqueo energético de Estados Unidos. Las restricciones impiden a Cuba importar combustible para operar sus plantas termoeléctricas y las piezas de repuesto necesarias para mantener una infraestructura que se ha vuelto obsoleta.
Un buque tanque de combustible ha llegado desde marzo, entregado por un buque tanque ruso. Eso no es suficiente para reparar el sistema, y no es suficiente para justificar el sufrimiento de millones de personas que no pueden cocinar, que no pueden beber agua limpia, que no pueden cargar sus teléfonos.
Fuente: “Cuba power grid collapse leaves millions without electricity again,” CBS News.
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