Para generaciones de mujeres estadounidenses, la educación sexual era una lista de cosas de las que no se podía hablar. En iglesias, escuelas y hogares, la conversación se detenía en las enfermedades, guardaba silencio sobre el deseo y dejaba a las personas jóvenes sin el lenguaje para nombrar lo que sus cuerpos realmente hacían.
Ahora un nuevo ensayo sostiene que las novelas románticas hicieron el trabajo que el aula se negó a hacer. El género llenó los vacíos que dejó la educación basada únicamente en la abstinencia, enseñando anatomía, vocabulario y la idea de que el placer existe.
El ensayo, titulado «How Romance Novels Filled in the Gaps Left by Sex Ed», es de Caroline Eubanks, quien escribe sobre el poder del «smut» para romper tabúes en torno al sexo. Su argumento se basa en una observación simple: mientras las escuelas evitaban hablar del deseo, las novelas románticas ofrecían un flujo constante de este, con escenas explícitas, palabras tabú y algún que otro interés amoroso aficionado a comer palomitas de maíz.
La educación sobre la abstinencia en Georgia
Eubanks describe su propia iniciación al sexo como mujer joven en Georgia. Las charlas del grupo juvenil de la iglesia promovían la abstinencia. Las clases de salud enumeraban los temas que los maestros tenían prohibido tratar y luego se centraban en las enfermedades. El mensaje era consistente: el sexo pertenecía al matrimonio, y las mujeres jóvenes que lo buscaban fuera de ese límite se arriesgaban a la ruina.
Ese enfoque tuvo consecuencias más allá de la vergüenza. Iman Hariri-Kia, exeditora de sexo y relaciones y autora de varios títulos, entre ellos su reciente libro Female Fantasy, le dijo a Eubanks que muchas mujeres cisgénero en Estados Unidos llegan a la edad adulta sin las herramientas para entender o defender su propia sexualidad.
El costo en salud mental está documentado. Los investigadores que estudian la cultura evangélica de la pureza han vinculado ese enfoque con un aumento de la ansiedad, la depresión y la disfunción sexual. También encuentran una falta de conocimiento y de lenguaje en torno al sexo y el placer. Una revisión de la educación basada únicamente en la abstinencia como política estatal concluyó que era ineficaz para prevenir el embarazo adolescente y que de hecho podría contribuir a tasas más altas.
El romance como educación informal
Las novelas románticas han cargado durante mucho tiempo con una reputación de libros de bolsillo baratos, portadas con Fabio con el torso desnudo y autoras como Jackie Collins y Danielle Steel. Harlequin se lanzó como un sello dirigido a amas de casa, que podían comprar títulos en sus supermercados.
Pero el género también ofrecía algo que el aula no podía. Eubanks cita a Erica Smith, educadora sexual especializada en la cultura de la pureza y en quienes dejan entornos religiosos de alto control, y autora de The Purity Culture Recovery Guide: The Shame-Free Sex Education You Deserve. Smith aprendió sobre sexo a escondidas con los libros de Danielle Steel de su madre.
«Aprendí mucho sobre sexo a escondidas con los libros de Danielle Steel de mi mamá», dice Smith. «Leer sobre otras personas teniendo sexo en las novelas románticas realmente me enseñó lo que podía ser y cómo era».
El género introdujo a los lectores en la anatomía y en un vocabulario sexual de una manera que quizás no habrían aprendido de otro modo. También trajo problemas. Las dinámicas de relaciones tóxicas y los estereotipos de género recorrían sus páginas, y la industria estaba casi completamente cerrada a la representación LGBTQ+.
La expansión del género
En la última década, el romance se ha expandido mucho más allá del bodice-ripper. La categoría ha explotado, en parte gracias a #BookTok, con diversos niveles de «spice» y subgéneros como el romance de regencia, el romance oscuro y el romance fantástico.
Varios libros han llegado a los clubes de lectura mainstream, incluidos Heated Rivalry, A Court of Thorns and Roses y Fifty Shades of Grey, que abrió al público al mundo del BDSM, aunque el libro ofreció una interpretación defectuosa de la escena del kink. Mis propios amigos y yo hemos comentado, entre cócteles, una escena memorable de un libro de Meghan Quinn, en la que el personaje principal come palomitas del miembro del interés amoroso.
El auge de las librerías de romance
Las librerías especializadas en romance están ahora en auge. Sincerely Yours abrió en 2025 en Atlanta, Georgia, fundada por las mejores amigas Mallory Gay y Madison Glines. Se adentraron en el género leyendo fan fiction, que lanzó varios títulos mainstream, incluidos la serie Fifty Shades, After y The Idea of You.
«Estábamos muy metidas en One Direction», dice Gay. «Así nos conocimos en la secundaria; éramos principalmente amigas por Tumblr antes de ser amigas en persona, y leíamos y compartíamos fan fiction». Se sentía como una rebelión, pero despertaba alegría.
Su tienda divide los estantes por subgénero y organiza eventos comunitarios presenciales, incluidos clubes de lectura y noches de manualidades inspiradas en los títulos. Eubanks compró su primer título de «smut», Praise de Sara Cate, en el estante de romance oscuro de allí.
Lo que el romance ofrece ahora
Muchas escuelas ofrecen educación sexual integral y sin juicios. Incluso allí, las novelas románticas pueden servir como una vía segura y saludable para que las personas jóvenes (y no tan jóvenes) exploren sus propios deseos.
Hariri-Kia ve el cambio como una reivindicación de poder. Las mujeres se han vuelto más ruidosas y orgullosas de su amor por el romance, dice, usando las redes sociales y las comunidades en línea para impulsar la oferta y la demanda.
El ensayo presenta un argumento sobre el papel del romance. El género no reemplazó a las escuelas ni a las familias. Simplemente proporcionó una vía privada y sin vergüenza hacia información que de otro modo era escasa.
Esa es una victoria silenciosa. También es un recordatorio de que el deseo no es una fuerza que deba temerse.
Puntos clave: 1. La educación de abstinencia en Georgia se centraba en la enfermedad y evitaba el deseo. 2. Las novelas románticas enseñaban anatomía, vocabulario y la existencia del placer. 3. El género contiene dinámicas tóxicas de relaciones y carece de representación LGBTQ+. 4. #BookTok impulsó la expansión del romance hacia el romance de regencia, oscuro y fantástico. 5. Las librerías de romance como Sincerely Yours dividen los estantes por subgénero.
Material de origen: «How Romance Novels Filled in the Gaps Left by Sex Ed», Literary Hub.
Recibe El Cuaderno.
Las mejores historias del día y cada veredicto nuevo, en español claro, en tu correo a las siete. Un correo al día, nada más.

