Stephen Chbosky escribió la novela en 1999 y esperó más de una década para verla en pantalla, porque no se la entregaría a nadie que no le permitiera dirigirla él mismo. Las ventajas de ser invisible llegó en 2012 con Chbosky en ambas sillas, y la película dura 103 minutos y sigue un año de primer año universitario en Pittsburgh en 1991.
Se estrenó en el Festival Internacional de Cine de Toronto el 8 de septiembre de 2012, con una ovación de pie, y Summit Entertainment la puso en los cines estadounidenses el 21 de septiembre.
Tráiler, vía The Dollar Theater.
Charlie le escribe a un amigo sin nombre
Logan Lerman interpreta a Charlie, un adolescente que le escribe cartas a un amigo que la película nunca nombra. Las cartas relatan su primer año: la timidez, el miedo, la lenta apertura. Charlie tiene depresión clínica y acaba de ser dado de alta de un hospital psiquiátrico cuando comienza la película.
Al principio hace un amigo, su profesor de inglés. Luego conoce a dos estudiantes de último año, los hermanastros Patrick y Sam, interpretados por Ezra Miller y Emma Watson. Después del baile de bienvenida lo llevan a una fiesta, y él entra justo cuando Patrick besa a Brad, el quarterback de la preparatoria. Patrick le dice que Brad está en el clóset. Charlie guarda el secreto.
Charlie le cuenta a Sam que su mejor amigo se suicidó el año anterior. Ella se da cuenta de que no tiene a nadie más, y ella y Patrick lo integran al grupo.
El túnel Fort Pitt y la canción desconocida
De camino a casa, los tres escuchan en la radio una canción que ninguno puede nombrar. Sam le dice a Patrick que conduzca por el túnel Fort Pitt para que ella pueda pararse en la parte trasera de la camioneta mientras suena la música. El eslogan es «Somos infinitos». Esa escena es donde la película se consagra.
Sam necesita mejores puntajes en el SAT para Penn State, así que Charlie le da clases. Sus puntajes mejoran. En Navidad ella le regala una máquina de escribir vintage. Hablan sobre relaciones. Charlie dice que nunca ha besado a nadie. Sam dice que su primer beso fue a los once años, del jefe de su padre.
Charlie le cuenta que su tía Helen fue agredida sexualmente cuando era niña y aprendió a seguir adelante. Sam dice que su primer beso debería ser con alguien que lo ame, y se besan, aunque ella está enamorada de Craig.
La tía Helen, el accidente y el hospital
En una fiesta de Nochevieja, Charlie consume LSD por accidente. Los flashbacks se apoderan de él: la tía Helen, interpretada por Melanie Lynskey, murió en un accidente automovilístico cuando iba a comprarle un regalo para su séptimo cumpleaños. Se desmaya en la nieve y despierta en un hospital.
La película no trata nada de esto como decoración. El trastorno de estrés postraumático de Charlie es la columna vertebral de la historia, y él no sabe que lo padece. Chbosky deja que el público vea lo que Charlie no puede.
El elenco que rodea a Lerman es profundo:
- Emma Watson como Sam
- Ezra Miller como Patrick
- Mae Whitman como Mary Elizabeth
- Kate Walsh como Madre
- Dylan McDermott como Padre
- Melanie Lynskey como Tía Helen
- Nina Dobrev como Candace
- Johnny Simmons como Brad
- Joan Cusack como Dra. Burton
- Paul Rudd como el Sr. Anderson
- Nicholas Braun como Derek Cola de Caballo
El casting avanzó durante 2010 y 2011. Lerman y Watson estaban en conversaciones para mayo de 2010 y fueron confirmados al año siguiente. Whitman y Dobrev se incorporaron en abril de 2011, Rudd más tarde ese mismo mes. Walsh anunció su papel el 9 de mayo de 2011 y dijo que el rodaje había comenzado. Miller se unió el 19 de mayo de 2011.
Lo que se sostiene y lo que se resbala
La fotografía principal comenzó en Pittsburgh en mayo de 2011 y duró unos cincuenta días. La ciudad no es un telón de fondo aquí; es el suelo sobre el que se sostiene la película, y la escena del túnel solo funciona porque el lugar es real.
Las actuaciones son la razón por la que la película perdura. Lerman sostiene largos tramos sin mucho diálogo, y el papel le exige ser observado más que actuar. Watson tiene el trabajo más difícil, ya que Sam debe ser tanto el objeto de la atención de Charlie como una persona con su propia historia, y lo logra. Miller es el cable vivo de la película, y el secreto de Patrick sobre Brad le da el único arco que podría haberse vuelto sentimental. No lo hace.
El guion de Chbosky es el elemento más fuerte. Escribió la novela y escribió la película, y la adaptación mantiene las cartas como marco sin dejar que ahoguen las escenas. La banda sonora también hace un trabajo real, aunque el mejor momento musical es aquel en el que nadie sabe el nombre de la canción.
Donde la película resbala es en su tramo final. Las revelaciones sobre la tía Helen llegan rápido, y la película se apoya en ellas más de lo que las escenas anteriores necesitan. El peso emocional que elogiaron los críticos está ahí. También lo está cierta pulcritud, como si cada hilo tuviera que atarse antes de los créditos.
Esa es una queja menor contra una película que en su mayoría se niega a adular a su adolescente. Charlie no es excéntrico por el simple hecho de serlo. Está deprimido, está traumatizado y, aun así, es divertido. La película sostiene las tres cosas a la vez, lo cual es más raro de lo que debería ser.
Las ventajas de ser invisible es un drama de mayoría de edad que confía en que su público se siente con un chico que observa desde un costado hasta que deja de hacerlo.
8,5 de 10.
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