The Hateful Eight es el misterio western de Quentin Tarantino de 2015, de 188 minutos, sobre ocho desconocidos dudosos que se refugian de una tormenta de nieve en una parada de diligencias una década después de la Guerra Civil. Tarantino la concibió como una novela y una secuela de Django Unchained antes de convertirla en una película independiente, y se desarrolla como una obra de teatro con un recuento de cadáveres. Es habladora, mezquina y bellamente filmada, y es la película donde sus indulgencias y sus dones son más difíciles de separar.
Tráiler, vía Roadshow Films.
Los ocho
Samuel L. Jackson interpreta al mayor Marquis Warren, un cazarrecompensas con una carta de Lincoln. Kurt Russell interpreta a John «El Verdugo» Ruth, que transporta a Daisy Domergue, de Jennifer Jason Leigh, para que sea ahorcada. Walton Goggins interpreta a Chris Mannix, que dice ser el nuevo sheriff. Demián Bichir, Tim Roth, Michael Madsen y Bruce Dern son los hombres que ya están dentro de la Mercería de Minnie cuando la tormenta empuja al resto hacia adentro. Nadie es quien dice ser, y la película es el lento trabajo de descubrir quién miente sobre qué.
Las actuaciones
Jackson es el motor de la película, y su largo monólogo en la primera mitad es la escritura de Tarantino en su forma más teatral y la actuación de Jackson en su forma más controlada. Leigh, que se llevó la mayor atención de la película, interpreta a Daisy como una mujer que recibe cada golpe y devuelve una sonrisa, y es una actuación genuinamente inquietante. Goggins es la sorpresa, una actuación cómica que se convierte en otra cosa hacia el final. Russell y Dern hacen exactamente aquello para lo que fueron elegidos.
La habitación
Tarantino rodó la película en 70 mm, y la ironía de que un formato creado para paisajes pase la mayor parte de su metraje dentro de una sola habitación es deliberada. La anchura del encuadre permite que la cámara sostenga las ocho caras a la vez, y el misterio de la película se desarrolla en miradas hacia los bordes. Cuando la película sale al exterior, a la nieve, es tan bella como cualquier cosa que haya hecho.
La violencia
Cuando llega, llega de golpe, y es tan gráfica como el director lo ha sido nunca. La segunda mitad de la película es una pieza de cámara que se convierte en una masacre, y si ese giro se gana o simplemente se disfruta es la discusión que la película ha tenido con su público desde que se estrenó.
Dónde se queda corta
Es demasiado larga. El primer acto repite sus presentaciones, la parte media se estanca, y la estructura de la película, con un flashback narrado que rebobina la historia, es un truco que el metraje no puede permitirse. La crueldad hacia Daisy es implacable de una manera que deja de ser sobre el personaje y empieza a ser sobre el apetito de la película. Y el misterio, cuando se resuelve, es más pequeño de lo que implica su construcción.
El veredicto
The Hateful Eight es una película hermosa, demasiado larga y autosatisfecha, con tres o cuatro grandes actuaciones y un guion que confunde duración con profundidad. Su mejor hora es lo mejor que ha hecho su director. Su peor hora es también la peor de él.
Puntuación: 6,8 de 10
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