The Birds, de Alfred Hitchcock, abre en una tienda de mascotas de San Francisco, donde un abogado llamado Mitch Brenner entra buscando aves del amor para el cumpleaños número 11 de su hermana. Reconoce a Melanie Daniels, una socialité a la que ha visto en la corte por una broma pesada que salió mal. Finge confundirla con una empleada de la tienda, la interroga sobre especies de aves, observa cómo falla, luego revela que sabía exactamente quién era y se va.
Es una forma extraña y controlada de comenzar una película de terror, y es todo el método de The Birds en miniatura: un juego social, jugado en una habitación luminosa, con animales observando desde jaulas todo el tiempo. Esa es la lectura de este periódico, no una declaración de la propia película.
Tráiler, vía Universal Pictures At Home.
Una gaviota en el muelle de Bodega Bay
Melanie compra las aves del amor y conduce hasta Bodega Bay después de enterarse de que Mitch se ha ido a la granja de su familia allí. Se entera del nombre de su hermana por Annie Hayworth, una maestra local y ex amante de Mitch, cuya relación con él terminó por culpa de su madre, Lydia. Melanie alquila un bote y cruza la bahía para dejar las aves del amor en la granja sin ser vista.
Mitch la ve irse y conduce hasta el muelle para encontrarse con ella. Allí, en el muelle, una gaviota ataca a Melanie y le saca sangre. Mitch le atiende la herida y la invita a cenar.
La película dedica su tramo inicial a las formas sociales —quién conoce a quién, quién dejó a quién, quién se aloja en casa de quién— y luego un solo pájaro lo interrumpe todo. Que Hitchcock explique ese ataque es cuestión de interpretación. La herida es real. La causa no se nos da, y a nuestro juicio la película nunca la proporciona. Ese es el juicio del periódico, no un hecho que la fuente afirme.
Las gallinas de Lydia y la fiesta de cumpleaños de Cathy
En la granja de los Brenner, las gallinas de Lydia han dejado de comer. Lydia desprecia a Melanie por su reputación en la columna de chismes. La muerte del padre de Mitch cuatro años antes surge en la conversación. Mitch invita a Melanie, que se aloja con Annie, a la fiesta de cumpleaños de Cathy al día siguiente.
Una gaviota muerta aparece en la puerta de Annie. Luego, durante la fiesta, las gaviotas atacan y hieren a los niños en el juego.
En nuestra opinión, la secuencia es el mejor argumento de la propia película. Una fiesta es una reunión de cosas pequeñas y ordinarias —el pastel, los niños, un juego— y Hitchcock deja que el ataque llegue dentro de esa cotidianidad en lugar de rodearla. Nada en la escena se lee como un número espectacular hasta que ya lo es. Eso es un juicio sobre el oficio, no algo que afirme la fuente.
Gorriones por la chimenea
Esa tarde, mientras Melanie cena con los Brenner, los gorriones entran a la casa por la chimenea. Mitch le dice que aplace el regreso a San Francisco y se quede a pasar la noche.
A la mañana siguiente, Lydia visita a una vecina para hablar de las gallinas.
Cada ataque en la película llega, y a cada uno le siguen personas que intentan volver a la normalidad: una comida, una conversación sobre aves de corral, una noche de sueño. Si ese ritmo constituye una estructura es nuestra lectura. Hitchcock nunca hace que un personaje decida qué significan los pájaros, y los pájaros nunca lo dicen. Eso es opinión, y la sostenemos como opinión.
Lo que la película sí ofrece es un pueblo con una forma:
- Melanie Daniels, la forastera que llega con una jaula de periquitos como regalo
- Mitch Brenner, el abogado cuya madre no tolera a otra mujer en su vida
- Lydia Brenner, que perdió a su esposo hace cuatro años y teme perder a su hijo
- Annie Hayworth, la ex amante que de todos modos se quedó en Bodega Bay
- Cathy Brenner, cuyo cumpleaños número 11 se ve interrumpido por el ataque de las gaviotas contra los niños
- El propio Bodega Bay, un pueblo costero que se convierte en una trampa
El debut cinematográfico de Tippi Hedren
The Birds presentó a Tippi Hedren en su debut cinematográfico, junto a Rod Taylor como Mitch, Jessica Tandy como Lydia, Suzanne Pleshette como Annie y Veronica Cartwright como Cathy. Ethel Griffies interpreta a la señora Bundy, Charles McGraw a Sebastian Sholes, Ruth McDevitt a la señora MacGruder, Lonny Chapman a Deke Carter y Malcolm Atterbury al ayudante Al Malone.
Hitchcock hace su cameo característico al inicio, sacando a pasear a dos terriers Sealyham de la tienda de mascotas. Eran sus propios perros, llamados Geoffrey y Stanley.
El guion es de Evan Hunter, basado en el cuento homónimo de Daphne du Maurier de 1952. Hitchcock le dijo a Hunter que conservara el título de du Maurier y su concepto de ataques de aves inexplicables, y que construyera personajes nuevos y una trama más elaborada en torno a ellos. Eso es todo lo que indica la instrucción de la fuente.
Lo que la Academia pasó por alto
En la 36.ª entrega de los Premios Óscar, Ub Iwerks fue nominado a Mejores Efectos Especiales por The Birds. El premio fue para Emil Kosa Jr. por Cleopatra, el único otro nominado en la categoría. Hedren ganó el Globo de Oro a la Nueva Estrella del Año – Actriz.
La derrota de Iwerks es el detalle que vale la pena considerar, en nuestra opinión, porque los ataques de las aves siguen siendo el elemento más comentado de la película. Una categoría con dos nominados no es gran cosa como competencia, y la Academia le dio su estatuilla ese año a Cleopatra. Eso es un hecho sobre los premios de 1963, no sobre la película. Leemos la derrota como una nota al pie; la reputación de la película no dependió de ello.
Por qué The Birds sigue funcionando
The Birds se estrenó con reseñas mixtas. Su reputación mejoró con el tiempo y hoy se cuenta entre las mejores películas de terror jamás realizadas. En 2016, la Biblioteca del Congreso la consideró «cultural, histórica o estéticamente significativa» y la seleccionó para el Registro Nacional de Cine. La reversión no es algo que la fuente explique, y este periódico no pretenderá hacerlo.
Lo que separa a The Birds de gran parte del terror que le siguió, en nuestra opinión, es su negativa a ofrecer una razón. No hay un científico con una teoría, ni una escena final que reencuadre los ataques, ni un momento en que un personaje diga qué quieren los pájaros. Esas son nuestras observaciones sobre la película, no afirmaciones que haga la fuente.
El eslogan dice: «…and remember, the next scream you hear may be your own!». Es una línea publicitaria. La leemos como un resumen justo del método de la película —la amenaza no se explica, por lo que no se puede descartar—, pero esa lectura es nuestra, no de la fuente.
Las actuaciones, a nuestro juicio, tienen la misma contención. Hedren interpreta a Melanie como una mujer cuya habilidad social deja de funcionar cuando llegan los pájaros. La Lydia de Tandy es una madre cuyo duelo se ha endurecido hasta convertirse en un control sobre su hijo. La Annie de Pleshette es la ex que se quedó, y la interpreta sin resentimiento. Estas son las impresiones del periódico sobre la actuación, no descripciones de la fuente.
La queja de que The Birds nunca se explica es bastante común, y en nuestra opinión no es un defecto de la película. Es la película. Con un monstruo que tiene un motivo se puede negociar, se puede entender, se puede derrotar. Con una bandada, no. Hitchcock puso en pantalla no un pájaro sino un pueblo lleno de gente que no tiene idea de lo que le está pasando y ninguna forma de averiguarlo. Esa es la conclusión del periódico, extraída de lo que hace la película, no una afirmación que haga la fuente.
Recibe El Cuaderno.
Las mejores historias del día y cada veredicto nuevo, en español claro, en tu correo a las siete. Un correo al día, nada más.





