Fifty Shades Freed es la película final en la trilogía Fifty Shades, y es la entrega más débil con diferencia. La película pasa su tiempo de proyección retomando los mismos argumentos sobre confianza, control y fidelidad que definieron las películas anteriores, solo que ahora extendidos a un tiempo de proyección más largo con menos urgencia detrás de ellos. El resultado es una película que se siente rellena, repetitiva y cada vez más irrelevante para cualquiera que no creció leyendo las novelas de E.L. James.
Trailer, vía Fifty Shades.
Rehashing Old Territory
La trama sigue a Christian Grey y Anastasia Steele mientras intentan construir una vida juntos mientras navegan por las consecuencias de su pasado, incluidos los personajes sombríos de su historia familiar. Ese planteamiento podría sustentar un drama tenso sobre el poder, el amor y el legado. En cambio, la película dedica amplios segmentos de la pantalla a retomar el mismo terreno que cubrió en las dos primeras entregas: la necesidad de control de Christian, la resistencia de Ana a él y las pruebas de fe repetidas de la pareja. Cada argumento se siente menos urgente con cada relato.
Performances That Can’t Save It
Jamie Dornan regresa como Christian Grey, aportando la misma intensidad melancólica que aportó al papel en las películas anteriores. Dakota Johnson interpreta a Anastasia Steele con la misma seriedad, aunque su personaje tiene menos espacio para crecer aquí que en las entregas anteriores. El elenco de apoyo, que incluye a Eric Johnson como Elliot Grey y Jennifer Ehle como Carla Grey, añade textura, pero sus escenas a menudo se sienten como relleno en lugar de impulso narrativo.
A Long Film With Nothing New to Say
Con más de dos horas, Fifty Shades Freed se siente hinchada. El ritmo se ralentiza, especialmente durante el tramo central donde la vida doméstica de la pareja ocupa el centro de atención y las apuestas se sienten más bajas que nunca. Los intentos de la película de crear un espectáculo (una boda, un viaje al extranjero, una confrontación con el pasado de Christian) llegan demasiado tarde para rescatar el lento medio.
What Works in Small Doses
- La química entre Dornan y Johnson sigue siendo el activo más fuerte de la película.
- La cinematografía, particularmente en las secuencias románticas de la película, es exuberante y eficaz.
- La banda sonora, compuesta por John Murphy, complementa las imágenes sin abrumarlas.
Ninguno de estos elementos es suficiente para elevar la película por encima de su propia inercia.
Donde se queda corto
El mayor problema de la película no es su contenido, que es moderado en comparación con el material original, sino su estructura. Se niega a abandonar su conflicto central, tratando la resistencia de Ana al estilo de vida de Christian como un problema que debe resolverse una y otra vez, incluso cuando la solución ha sido establecida durante años. Esta repetición convierte lo que debería ser una conclusión en un prolongado rodeo.
Fifty Shades Freed es una decepción para cualquiera que espere que la trilogía termine con una nota fuerte. Es competente técnicamente —la actuación es firme, los visuales están pulidos— pero el guion no logra dar a esas cualidades ningún camino a seguir. La película puede describirse mejor como una victoria hueca, una que celebra una relación sin dar a los espectadores ninguna razón para preocuparse por su resultado.
Puntuación: 3.1 de 10.
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