Johnny Depp interpreta al hombre que controlaba el sur de Boston, y Joel Edgerton al agente que le permitió salirse con la suya. Ese es el motor de Black Mass, un drama de crímenes reales sobre la alianza impía entre el FBI y la mafia irlandesa en Boston. La película está basada en el libro de 2000 de Dick Lehr y Gerard O’Neill, Black Mass: The True Story of an Unholy Alliance Between the FBI and the Irish Mob, y sigue a James «Whitey» Bulger a través de su ascenso, su caída y los años intermedios.
Depp encarna a Bulger, el rey de Winter Hill, una banda que controlaba la mayor parte del crimen organizado en el sur de Boston a mediados de la década de 1970. Domina las calles con su mano derecha Stephen Flemmi, el recién llegado Kevin Weeks y el despiadado sicario Johnny Martorano. El poder de Bulger se ve amenazado por los hermanos Angiulo, una banda rival vinculada a la mafia de Nueva Inglaterra. El agente del FBI John Connolly, nativo del sur de Boston, regresa a la ciudad y le ofrece a Bulger un trato: convertirse en informante y acabar con los Angiulo.
La película comienza en 1975, cuando el dominio de Bulger sobre el sur de Boston es total. Connolly, interpretado por Edgerton, conoce las calles y conoce a la familia de Bulger. Su padre, William «Billy» Bulger, es presidente del Senado de Massachusetts. Connolly cree que Bulger puede ayudarlo a infiltrarse en la operación de los Angiulo. Bulger es un hombre orgulloso y odia la idea de ser un soplón. Pero acepta de todos modos, porque la protección que le brinda a él, a su banda y a su familia es demasiado valiosa para rechazarla.
La película avanza rápidamente por los años 80 y principios de los 90, comprimiendo décadas en una duración ágil y contundente. Depp es el centro de atención y se entrega por completo al papel. Interpreta a Bulger como un hombre frío y calculador que también es padre y amante, incluso cuando ordena asesinatos y cobra dinero por protección. La película no lo romantiza. Lo muestra como un criminal que también es un hombre con familia, y esa tensión es el núcleo de la historia.
Connolly, interpretado por Edgerton, es el otro protagonista de la película, y es igualmente convincente. Connolly es un buen hombre que se descarría, un policía que pierde su brújula moral porque confía en Bulger. La película muestra cómo se va acercando a la banda, los invita a su casa para asados e ignora las señales de advertencia de su esposa, Marianne. Edgerton interpreta la decadencia con una inquietud silenciosa. Es una actuación que se construye lentamente y da sus frutos en el acto final.
El elenco de reparto es sólido en todo momento. Dakota Johnson interpreta a Lindsey Cyr, la novia de larga data de Bulger, quien queda devastada cuando su hijo pequeño Douglas muere de síndrome de Reye y le retira el soporte vital ante las furiosas objeciones de Bulger. Peter Sarsgaard interpreta a Brian Halloran, y Corey Stoll interpreta a Fred Wyshak. Kevin Bacon interpreta al agente del FBI Charles McGuire, el jefe que sospecha del arreglo de Connolly. Jesse Plemons interpreta a Kevin Weeks, y Juno Temple interpreta a Deborah Hussey, una de las víctimas de Bulger. David Harbour interpreta a John Morris, un agente corrupto del FBI que apoya a Connolly. Adam Scott interpreta al agente del FBI Robert Fitzpatrick.
La película se rodó en Boston entre mayo y agosto de 2014. Se estrenó en el 72.º Festival Internacional de Cine de Venecia y fue distribuida por Warner Bros. Pictures en todo el mundo el 18 de septiembre de 2015. Recibió reseñas generalmente positivas y recaudó 100 millones de dólares con un presupuesto de 53 millones.
Tráiler, vía Warner Bros.
El Bulger de Depp y el Connolly de Edgerton
El Bulger de Depp es un retrato de un hombre que es a la vez aterrador y triste. Es un asesino, pero también es un hombre que ama a su hijo y a su novia. La película nunca nos deja olvidarlo. Depp interpreta la frialdad y la calidez en la misma escena, y funciona. Es lo mejor de la película.
El Connolly de Edgerton es igualmente bueno. Interpreta la decadencia con una combustión lenta. Connolly comienza como un buen hombre haciendo un mal trabajo, y termina como un hombre quebrado que lo ha perdido todo. Edgerton encuentra la humanidad en un personaje que fácilmente podría ser una caricatura. Es una actuación que recompensa la paciencia.
«Mantén a tus enemigos cerca».
Esa frase, el eslogan de la película, resume toda la historia. Bulger mantiene a sus enemigos cerca porque confía menos en ellos que en el FBI. Connolly mantiene a Bulger cerca porque confía más en él que en la ley. Ambos hombres están equivocados, y la película muestra las consecuencias de su confianza.
El elenco que los rodea
El elenco de reparto es sólido en todos los aspectos. Johnson aporta una tristeza terrenal a Lindsey Cyr. Ella es quien más sufre en la historia, y Johnson lo deja claro sin volverse nunca sensiblera. Plemons y Temple completan el cuadro como los jóvenes pandilleros que orbitan el mundo de Bulger.
Bacon está bien como McGuire, el jefe que desconfía del arreglo. Interpreta al hombre serio frente al cañón suelto de Connolly. Harbour está excelente como Morris, el agente corrupto que apoya a Connolly. Es un hombre que sabe lo que está pasando y no hace nada para detenerlo. Scott completa el elenco como Fitzpatrick, el agente que es más cuidadoso que los demás.
Lo que funciona y lo que no
La película está en su mejor momento cuando se centra en la relación entre Bulger y Connolly. Sus escenas juntos chispean de tensión y afecto. La película entiende que estos dos hombres no son enemigos. Son socios en un crimen, y esa sociedad es el corazón de la historia.
Donde la película tropieza es en su manejo de la violencia. La película tiene clasificación R por violencia fuerte, y cumple con esa clasificación. Pero la violencia es a menudo contundente en lugar de precisa. Los asesinatos ocurren rápidamente, y la película rara vez se detiene en las consecuencias. Esta es una película sobre la corrupción, y debería dedicar más tiempo al costo emocional de esa corrupción.
La película también lucha con el ritmo en su tramo medio. La década de 1980 se comprime en un puñado de escenas, y la película omite detalles que habrían dado más peso a la historia. Los hermanos Angiulo son una amenaza, pero la película nunca logra que se sientan como un peligro real. Son más un recurso argumental que una pandilla viva.
Una película sólida y con defectos
Black Mass es una película bien hecha con una gran actuación central. Depp y Edgerton la sostienen, y el elenco de reparto les da espacio para respirar. La película tiene fallas en su manejo de la violencia y el ritmo, pero esas fallas no hunden todo el proyecto. Es una película sólida que merece su reputación como uno de los mejores dramas de crímenes reales de los últimos años.
La película no es perfecta, pero es efectiva. Cuenta una historia real con claridad y estilo. Respeta al público al mostrar la verdad fea de lo que ocurrió, en lugar de disfrazarla como un thriller. Es una película sobre el poder, la confianza y el precio de ambos. Es una película sobre un hombre que fue un monstruo y un hombre que fue un tonto.
La calificación de la película es 6.8 sobre 10, y eso se siente correcto. Es una buena película, no una gran película. Es una película que vale la pena ver, pero no es una película que exija múltiples visionados. Es una película que será recordada por sus actuaciones y su historia, pero no por su brillantez técnica.
La película termina con la caída de Bulger, y no rehúye la fealdad de eso. Muestra a un hombre que fue atrapado, y muestra a un hombre que merecía ser atrapado. Es un final adecuado para una historia sobre un hombre que vivió fuera de la ley y finalmente tuvo que pagar por ello.
6.8 de 10
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