The Black Phone es una película de terror sobrenatural de Scott Derrickson, escrita con C. Robert Cargill a partir del cuento de 2004 de Joe Hill, y dura apenas 103 minutos en una sola locación y con una sola idea. Finney Blake, un chico de 13 años tímido pero inteligente, es secuestrado por un asesino serial de niños conocido como el Grabber y encerrado en un sótano a prueba de sonido. En la pared hay un teléfono desconectado. Suena. Del otro lado están las víctimas anteriores del Grabber, y están decididas a asegurarse de que Finney no se les una.
Tráiler, vía Universal Pictures.
Finney y Gwen
Mason Thames interpreta a Finney, y es una actuación real, no un relleno de actor infantil. Está asustado y es inteligente en las proporciones correctas, y la tensión de la película depende de verlo armar un plan con los fragmentos que le dan los chicos muertos. Madeleine McGraw interpreta a su hermana Gwen, cuyos sueños la orientan hacia su hermano, y se roba cada escena en la que aparece. La relación de los hermanos, esbozada rápidamente en el acto inicial, es lo que da peso a lo que ocurre en el sótano.
El Grabber
Ethan Hawke interpreta al asesino detrás de un conjunto de máscaras intercambiables, y la decisión de ocultar el rostro de una estrella durante la mayor parte de la película es lo mejor de la película. Las máscaras actúan. Hawke hace la voz, y la voz es tranquila, zalamera y completamente sin piedad. Es un villano construido desde la contención, y es mucho más aterrador de lo que habría sido un monstruo.
El teléfono
El dispositivo sobrenatural se usa con moderación, y por eso funciona. Cada llamada de un chico muerto le da a Finney una pieza de lo que necesita, y la película convierte el sótano en una caja de rompecabezas cuya solución se arma con los fracasos de otros niños. La idea es de Hill, y Derrickson confía en ella lo suficiente como para no explicarla en exceso.
La época
La ambientación es el suburbio de finales de los años setenta, y la textura de la película, las bicicletas y los abusadores y los padres que no prestan atención, le da al terror un suelo donde sostenerse. Jeremy Davies interpreta al padre de los chicos, un borracho cuyos fracasos la película ni excusa ni se detiene a examinar. James Ransone aparece como un hombre cuya investigación amateur es la única nota de comedia de la película.
Dónde se queda corta
La estructura es repetitiva por naturaleza. Suena un teléfono, llega una pista, falla un plan, se repite, y la sección media marca el paso. El hilo psíquico de Gwen está poco desarrollado y se resuelve de manera conveniente. La violencia de la película es tan contenida que el peligro ocasionalmente se siente teórico. Y el final, tan satisfactorio como es, llega con una pulcritud que el resto de la película había evitado.
El veredicto
The Black Phone es una película de terror bien construida y bien actuada, con un gran villano y una premisa que maneja con disciplina. Se convirtió en la primera entrega de una franquicia, y la original se lo gana por sus propios méritos.
Puntuación: 6.5 de 10
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