Arthur Bishop es un asesino profesional, un hombre que hace que los homicidios parezcan accidentes, suicidios y actos de delincuentes comunes. Ese es todo el planteamiento de The Mechanic, y la película pasa 93 minutos intentando demostrarlo una y otra vez. El resultado es un ejercicio vacío de estilo sobre sustancia, un remake que entiende el atractivo de su predecesora pero no logra ganárselo.
Jason Statham interpreta a Bishop como una máquina fría y eficiente, y la película se apoya mucho en su presencia física para sostener escenas que deberían ser sobre el personaje. Ben Foster aparece como Steve McKenna, el hijo de Harry McKenna, y Donald Sutherland interpreta a Harry. El planteamiento es simple: Harry es asesinado, Steve quiere venganza, y Bishop acepta a regañadientes entrenarlo. Esa sociedad es el motor de la película, y nunca termina de arrancar.
Tráiler, vía IGN.
El código de la muerte
Bishop sigue un estricto código de perfección profesional y desapego total. La película está en su mejor momento cuando se aferra a esa idea, mostrando a Bishop planeando un homicidio, ejecutándolo con precisión y luego limpiando el desastre. Esas secuencias son ajustadas, tensas y bien coreografiadas. También son repetitivas, y la duración de la película está llena de ellas.
El problema es que el código nunca se pone a prueba bajo presión. A Bishop le piden matar a su amigo, y lo hace sin dudar. Más tarde, le piden romper sus propias reglas entrenando a Steve, y también lo hace. La película trata el código como un disfraz en lugar de un sistema de creencias. Es un conjunto de reglas que se pueden doblegar siempre que el guion exija una nueva dirección.
La venganza de Steve
Se supone que Steve es la chispa que enciende el mundo de Bishop. Quiere venganza y quiere aprender el oficio. Pero la película nunca le da una razón para importarle más allá del asesinato de su padre. Sus peleas con Burke son brutales, pero se sienten montadas en lugar de ganadas. La química entre Statham y Foster es plana, y sus escenas juntos rara vez chispean.
La película también presenta a un asesino rival, un hombre que Bishop vio en el aeropuerto y que supuestamente fue asesinado en la misión de Sudáfrica. Este hilo argumental se abandona sin resolución. Existe para insinuar una conspiración, pero la película nunca lo desarrolla.
Los números
| Elemento | Fortaleza | Debilidad |
|---|---|---|
| Coreografía de acción | Ajustada, bien compuesta | Repetitiva, rellenada |
| Desarrollo de personajes | Delgado, de una sola nota | Poco desarrollado, inconsistente |
| Profundidad temática | Mínima | Superficial, inmerecida |
La relación central de la película se supone que es el núcleo de la historia. Bishop es el mentor, Steve es el estudiante, y su vínculo debería ser puesto a prueba por la violencia que los rodea. En cambio, la película trata su asociación como una conveniencia, una forma de introducir a Steve en el mundo del asesinato para que Bishop pueda darle una lección.
Dónde falla
El mayor fracaso de la película es su falta de riesgos. Bishop es el mejor en lo que hace, y nada de lo que hace parece que podría cambiar su vida. Los golpes son limpios, las huidas son rápidas, y la película nunca pide al público que se preocupe por las consecuencias. Eso es un defecto fatal para una película construida en torno a un hombre que vive según reglas.
La película no carece de méritos. Statham siempre es digno de ver, y las secuencias de acción están bien filmadas. Pero el guion es débil, la trama es floja, y los momentos emocionales no funcionan. Es una entrega competente en un género agotado, no una destacada.
The Mechanic es un remake que respeta la premisa del original pero no logra honrar su espíritu. Es una película sobre un hombre que arregla problemas, y ni una sola vez arregla el suyo propio.
Puntuación: 4.9 de 10.
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