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‘The White Princess’: crítica: un matrimonio real que une casas y desgarra familias

Una historia de realeza y ruina: Elizabeth de York se casó con Enrique VII, uniendo las casas de Lancaster y York en medio del temor y el dolor. )

Por mitch·7 min de lectura
A noble lady in rich raiment stands before a solemn castle, her countenance heavy with sorrow.

«La Princesa Blanca» es un drama de época atmosférico y de lenta construcción sobre el fin de las Guerras de las Rosas. Sigue a Elizabeth de York, hija de Eduardo IV, mientras se casa con Enrique VII, el vencedor Lancasteriano que derrotó a Ricardo III en Bosworth Field. La serie está basada en la novela de 2013 de Philippa Gregory y su secuela de 2014, La Maldición del Rey, y sirve como una continuación directa de la miniserie anterior La Reina Blanca.

STARZ estrenó la serie en abril de 2017, y se emitió durante ocho episodios a lo largo de dos meses. La producción es visualmente exuberante, con suntuosos vestuarios y escenarios que evocan la era tardomedieval. Pero el programa está menos interesado en el espectáculo que en la política familiar, el poder y el peso de la historia. Es una historia sobre cómo el pasado da forma al presente y sobre cómo el amor puede salvar o destruir un matrimonio.

Trailer, vía STARZ.

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Elizabeth de York y Enrique VII

Jodie Comer interpreta a Elizabeth de York, y aporta una intensidad tranquila al papel. Elizabeth es una viuda real, habiendo perdido a su esposo Ricardo III, y entra en el matrimonio con una profunda sensación de pérdida. Su relación con Enrique VII, interpretado por Jacob Collins-Levy, es fundamental para la narrativa. Su unión está destinada a curar las heridas de las Guerras de las Rosas, pero el programa se esfuerza por no hacer que su romance se sienta simple o sentimental.

Enrique es un hombre calculador, y Comer y Collins-Levy se complementan bien. Existe un afecto genuino entre ellos, pero también sospecha, miedo y la constante presión del trono. El programa entiende que un matrimonio real es un contrato político ante todo y personal en segundo lugar, y se niega a ignorar esa tensión.

El matrimonio es un pacto entre dos familias, y el programa explora lo que sucede cuando el pacto comienza a resquebrajarse. Elizabeth está atormentada por su difunto esposo, y Enrique está constantemente mirando por encima del hombro a las amenazas a su reinado. Sus escenas juntos son algunas de las mejores de la serie, y llevan el peso emocional de toda la historia.

Madres, Esposas e Hijas

El programa dedica un tiempo considerable a los personajes femeninos alrededor de Elizabeth, particularmente su madre, Elizabeth Woodville, interpretada por Essie Davis. Woodville es una presencia formidable, y Davis le ofrece una interpretación imponente. Es viuda, habiendo perdido a su hijo Edward V, y permanece como una figura poderosa incluso después de la muerte de su hijo.

El programa también presenta a Margaret Beaufort, interpretada por Michelle Fairley, quien es la madre de Enrique VII. Margaret es una fuerza política, y Fairley captura su astucia y ambición. Las dos mujeres representan intereses competidores dentro de la familia York, y su rivalidad impulsa gran parte de la trama inicial. El programa es más sólido cuando se enfoca en estas mujeres, cuyas vidas están moldeadas por los hombres que las rodean pero que se niegan a ser pasivas.

Rebecca Benson interpreta a Margaret Pole, y Caroline Goodall interpreta a Cecily Neville. Ambas actrices aportan profundidad a sus roles, y sus escenas añaden textura al panorama político más amplio. El programa también cuenta con Suki Waterhouse como Cecily de York y Amy Manson como Catherine Gordon. Estos personajes secundarios le dan a la serie una sensación de una corte completa, en lugar de un enfoque limitado en la pareja principal.

Las Guerras de las Rosas y la Victoria Lancaster

El programa se abre con las secuelas de Bosworth Field, donde Ricardo III fue asesinado. La victoria de Enrique VII puso fin a la pretensión Yorkista al trono, pero el programa deja claro que el conflicto no terminó realmente. La victoria Lancaster unió las casas de York y Lancaster, pero el programa argumenta que la unidad es frágil. El matrimonio de Elizabeth y Enrique es el símbolo de esa unión, pero el programa sugiere que los viejos odios mueren lentamente.

La serie se esfuerza por situarse dentro del contexto histórico más amplio. Muestra las maniobras políticas que siguieron a la batalla, y representa el miedo y la incertidumbre que asolaron el reino. El programa no glorifica la guerra, pero tampoco rehúye de sus consecuencias.

El programa también aborda el destino de Richard de Shrewsbury, interpretado por Patrick Gibson. Su historia es trágica y el programa la maneja con sensibilidad. El programa es más conmovedor cuando trata temas de duelo y pérdida, y la interpretación de Gibson es uno de los puntos destacados de los episodios posteriores.

La Secuela de The White Queen

«The White Princess» es una secuela de la miniserie anterior The White Queen, que adaptó tres de las novelas anteriores de Gregory. Ese programa estableció el mundo y los personajes, y este continúa directamente donde lo dejó. El programa asume que los espectadores están familiarizados con la serie anterior y hace referencia a eventos de ella sin perder el ritmo.

El programa es fiel al material original de Gregory, basándose tanto en la novela original como en su secuela. La adaptación no es una copia servil, pero se mantiene cerca de los temas y eventos del libro. El programa se toma su tiempo con la historia y permite que los personajes respiren.

El programa está estructurado como una miniserie, lo que significa que tiene un claro principio, medio y fin. No alarga la historia innecesariamente y resuelve sus principales líneas argumentales en el episodio final. El ritmo es deliberado y el programa confía en que su audiencia lo acompañe a través de los momentos más lentos.

El Elenco y la Producción

El programa se beneficia de un sólido elenco. Jodie Comer, Jacob Collins-Levy, Essie Davis, Michelle Fairley y el resto del elenco ofrecen actuaciones que son realistas y emocionalmente honestas. El programa es un escaparate para los actores y les da espacio para explorar a sus personajes.

Los valores de producción son altos. Los trajes son elaborados y los escenarios son detallados. El programa captura la opulencia de la corte tardomedieval y también muestra la dura realidad de la vida para aquellos que están por debajo de la nobleza. El programa equilibra la grandeza del palacio con la miseria de las calles y no permite que el lujo oscurezca la violencia subyacente de la época.

El programa es una coproducción y tiene un presupuesto considerable. Ese presupuesto se ve en la atención al detalle, desde la armadura hasta los tapices. El programa es un festín visual y recompensa la observación atenta.

El Veredicto

«The White Princess» es un drama histórico reflexivo y bien elaborado. No es una serie de acción de ritmo rápido, ni tampoco una fantasía romántica. Es una exploración seria del poder, la familia y el costo de la supervivencia. El programa es mejor cuando se enfoca en las relaciones entre sus personajes, y es más débil cuando se atasca en la exposición.

La debilidad del programa es su ritmo. Algunos episodios se sienten alargados, y el tramo medio arrastra ligeramente. El programa no es rápido de ver, y requiere paciencia del espectador. Pero la recompensa vale la pena. Los episodios finales son fuertes, y resuelven la historia con dignidad.

El programa es un digno sucesor de The White Queen, y se mantiene por sí solo como una pieza de televisión convincente. Es un programa que recompensa la atención cercana, y es un programa que permanece en la mente mucho tiempo después de haber terminado.

«El matrimonio de Enrique VII y Elizabeth de York pone fin efectivamente a las Guerras de las Rosas al unir las casas de Lancaster y York.»

Esa línea captura la idea central del programa: que el pasado puede ser superado, pero solo a través de un gran esfuerzo y sacrificio. El programa es un recordatorio de que la historia no es inevitable, pero también es una advertencia de que los fantasmas del pasado nunca se van realmente.

Calificación: 7.6/10

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