«El Chapo» comienza en 1985, y esa es la decisión más inteligente que toma la serie. Joaquín Guzmán aún no es el hombre más buscado del mundo. Es un miembro de bajo nivel del Cártel de Guadalajara. Univision estrenó la serie el 23 de abril de 2017, con Netflix encargándose de su distribución mundial después. La serie fue coproducida por Netflix y Univision. Tres temporadas y 32 episodios después, cerró el 25 de julio de 2018. El arco va desde esos inicios hasta su caída en 2016.
Marco de la O y el peso de un nombre
Marco de la O interpreta el papel protagónico. Él sostiene la serie, y lo hace sin la fanfarronería que el papel invita. Su Guzmán es observador, paciente, un hombre que lee una habitación antes de hablar en ella. La actuación se sostiene porque de la O nunca interpreta la leyenda. Interpreta el ascenso.
Esa elección importa más que cualquier escena individual. Una serie menor iría directo al capo. «El Chapo» dedica sus primeras horas a la maquinaria que está debajo. La serie fue creada por Daniel Posada, Silvana Aguirre Zegarra, Carlos Contreras, Ernesto Contreras y José Manuel Cravioto. Tantos manos en el timón suele ser una señal de advertencia. Aquí las temporadas se mantienen coherentes, y el crédito corresponde en parte a la sala de guionistas y en parte a un protagonista que se niega a guiñarle el ojo al público.
El elenco de reparto completa el mundo en lugar de decorarlo. Valentina Acosta interpreta a Alejandra. Juan Carlos Olivas es El Güero. Humberto Busto interpreta a Don Sol. Alejandro Aguilar es Toño, Hernán Romo es Benjamin Avendaño, Tete Espinoza es Chío, y Hector Muñoz interpreta a Hijo del Chapo. Ninguno de ellos existe para explicar al protagonista. Presionan contra él, y la fricción es donde vive el drama.
Una historia de cártel contada desde el escalón más bajo
El género está saturado. Drama y crimen, dice la sinopsis, y eso es exactamente lo que es. Lo que separa a «El Chapo» del montón es su altitud de partida. La serie relata los inicios de Guzmán en 1985 como miembro de bajo nivel del Cártel de Guadalajara, su ascenso como jefe del Cártel de Sinaloa, y su caída. Esa es una biografía completa, y la serie la trata como un juego largo en lugar de un resumen de momentos destacados.
El tramo intermedio es el más fuerte. El poder llega lentamente, y la serie deja que la audiencia sienta el arrastre. El programa entiende que la parte interesante de un imperio criminal no es el imperio. Es el papeleo de la traición que lo mantiene en marcha.
La temporada final tiene un trabajo más difícil. Para entonces el desenlace es de dominio público, y el programa tiene que generar tensión en torno a una conclusión que todos ya conocen. En su mayoría lo logra, porque el enfoque se mantiene en las personas atrapadas en el colapso y no en el colapso mismo.
Calendario de estrenos y dónde se emitió
El lanzamiento se dividió entre dos plataformas, y vale la pena exponer los tiempos con claridad.
| Fecha | Estreno |
|---|---|
| 23 de abril de 2017 | Estreno de la serie en Univision |
| 12 de mayo de 2017 | Univision confirma la renovación para la temporada 2 |
| 16 de junio de 2017 | Netflix estrena la temporada 1, nueve episodios |
| 17 de septiembre de 2017 | La temporada 2 se estrena en Univision |
| 15 de diciembre de 2017 | Netflix estrena la temporada 2 |
| 9 de julio de 2018 | La temporada 3 se estrena en Univision |
| 25 de julio de 2018 | Se emite el último episodio |
| 27 de julio de 2018 | La temporada 3 llega a Netflix |
Ese proceso de dos pasos —primero Univision, después Netflix en todo el mundo— marcó la forma en que se vio la serie. La serie es coproducida por Netflix y Univision, y ambas manos se notan.
La primera temporada consta de nueve episodios. La emisión completa es de 32 a lo largo de tres temporadas. Esa es una huella ajustada para una historia que abarca tres décadas.
Lo que la serie hace bien
- El punto de partida de 1985, que sitúa a Guzmán como un trabajador y no como un mito
- La contención de Marco de la O en el papel protagónico
- Los años del Cártel de Guadalajara, donde la serie es más específica
- El paso al Cártel de Sinaloa, tratado como una transición empresarial y no como una coronación
- La caída de 2016, a la que se le da una temporada completa para desarrollarse
Cada una de esas decisiones es estructural, no un adorno estilístico. La serie es sobria. No persigue la atmósfera. Pone a los hombres en habitaciones y los deja negociar, y cuando las negociaciones fracasan, el costo es claro.
Las debilidades son igualmente estructurales. El alcance de la serie supera su dominio en las temporadas posteriores. Las mujeres del reparto —Alejandra, de Acosta, y Chío, de Espinoza— reciben menos espacio del que el material justifica, y la serie no parece notarlo.
Dónde se ubica la serie frente a sus pares
La fuente la describe como un thriller policial biográfico. La comparación que importa no es con otras series de cárteles. Es con la versión de esta historia que ya contaron las noticias. «El Chapo» no compite con los titulares. A juicio de este periódico, compite con la suposición de que la audiencia ya sabe cómo termina esto.
Por eso las primeras temporadas pesan más que las últimas. La serie está más viva cuando Guzmán no es nadie. Una vez que es alguien, la serie se convierte en un drama de gestión y, aunque eso no es un fracaso, es algo más limitado.
La puntuación crítica publicada es de 7.5 sobre 10, basada en una puntuación de audiencia de TMDB con 1,670 votos. Esa cifra es honesta. Refleja una serie que es consistentemente competente, ocasionalmente aguda y nunca del todo trascendente.
El veredicto sobre El Chapo
La primera temporada es la que hay que ver. Abarca desde 1985 en adelante, tiene el arco más claro y es la que mejor aprovecha a de la O. Nueve episodios, estrenados en Netflix el 16 de junio de 2017. Si va a probar la serie, hágalo ahí.
La segunda temporada, que se estrenó en Univision el 17 de septiembre de 2017 y llegó a Netflix el 15 de diciembre de 2017, es el año de transición. Lleva a Guzmán hacia la cúpula del Cártel de Sinaloa y empieza a rendir frutos el trabajo previo. Es la temporada en la que la ambición de la serie y su presupuesto están más cerca de coincidir.
La tercera temporada es la más débil. Se estrenó en Univision el 9 de julio de 2018 y llegó a Netflix el 27 de julio de 2018. Tiene que aterrizar la caída de 2016, y lo hace, pero el aterrizaje es procedimental. La serie se gana su final sin llegar a hacerlo sentir inevitable como lo hace la mejor tragedia.
Lo que «El Chapo» hace bien es la mirada a largo plazo. Se niega a tratar a Guzmán como una aberración. Es producto de un sistema que lo promovió, lo protegió y que finalmente no pudo hacerlo. La idea más clara de la serie, según la lectura de este diario, es que el Cártel de Guadalajara no creó un monstruo. Creó a un empleado, y el empleado sobrevivió a la empresa.
Esa es una tesis real, y la serie la sostiene a lo largo de 32 episodios sin enunciarla nunca de manera explícita. Es también la razón por la que la serie nunca llega a ser grandiosa. Una tesis tan limpia deja poco espacio para el desorden que hizo que la historia real fuera tan difícil de dejar de mirar. «El Chapo» está bien hecha, bien actuada y es un poco demasiado ordenada. Vale la pena dedicarle tiempo, aunque no está exenta de fallas.
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