La Casa Blanca es destruida en «White House Down», y esa destrucción ocurre dentro de los primeros diez minutos. Lo que sigue es una película sobre un hombre que quiere proteger a su hija y un grupo de personas que intentan salvar al presidente, y en gran medida funciona como un espectáculo de acción puro. No funciona como drama. Es ruidosa, rápida y a menudo emocionante, pero también es delgada, repetitiva y se basa en escenificaciones que son ingeniosas en el momento y olvidables una vez que los créditos aparecen.
La premisa es simple. Cale Cosgrove (Channing Tatum) es un agente del Servicio Secreto cuya hija Sasha (Joey King) está atrapada en la Casa Blanca durante un ataque liderado por un grupo de terroristas. Los atacantes, liderados por el despiadado Connor Rhodes (Jason Clarke), se han apoderado del edificio y están reteniendo al presidente como rehén. Cale, que ha sido despedido del Servicio Secreto, se ve obligado a regresar a la Casa Blanca para rescatar a su hija y al presidente. La película está dirigida por Roland Emmerich, quien coescribió el guion con Harald Kreutzberger.
Trailer, vía Sony Pictures Entertainment.
Channing Tatum y la relación Padre-Hija
Channing Tatum interpreta a Cale como un hombre que está de duelo y enojado. Perdió a su esposa y está tratando de ser padre de su hija mientras también es un protector. Esa tensión es el núcleo emocional de la película, y Tatum se compromete por completo con ella. Es físico y determinado, y hay una verdadera sensación de riesgo en su actuación. Las escenas en las que está protegiendo a Sasha de los atacantes se sienten genuinas, incluso cuando la acción a su alrededor es absurda.
Joey King interpreta a Sasha, y es sorprendentemente eficaz. No es una doncella en peligro, y se defiende ante el peligro. Su relación con su padre es la columna vertebral emocional de la película, y las escenas entre ellos son los mejores momentos de la película. La película se apoya en esta relación para arraigar su acción, y en gran medida tiene éxito.
Jason Clarke interpreta a Connor Rhodes como un líder terrorista frío y calculador. Él no es un villano caricaturesco, y tiene un plan que es casi plausible. Su ataque a la Casa Blanca no es violencia aleatoria, sino un intento calculado de derrocar al gobierno. Eso lo hace más amenazante que el típico antagonista de una película de acción, incluso si sus métodos son todavía exagerados.
El estilo de Roland Emmerich
Roland Emmerich ha construido una carrera a partir de volar cosas por los aires, y “White House Down” no es una excepción. La destrucción de la Casa Blanca es espectacular, y la película utiliza efectos prácticos y CGI para crear una sensación de escala. El ataque al edificio es caótico y emocionante, y establece el tono para el resto de la película. La película está en su mejor momento cuando se mueve rápidamente y la acción está enfocada.
El problema es que la película no sabe cuándo disminuir el ritmo. Hay momentos en los que la trama se estanca, y la película pasa demasiado tiempo en personajes hablando en lugar de actuar. El ritmo es desigual, y la sección central se alarga. La película dura más de dos horas, y se siente más larga que eso.
Los momentos de acción
Las secuencias de acción son la razón para ver “White House Down”. Están bien coreografiadas, y están llenas de acrobacias prácticas. La película utiliza trabajo con cables y explosiones reales, y el resultado es cinematográfico y emocionante. La persecución en auto a través de Washington D.C. es un punto culminante, y la secuencia final en la Casa Blanca es tensa. Estos momentos son las fortalezas de la película, y son la razón por la que vale la pena verla.
Pero los momentos de acción también son repetitivos. La película vuelve una y otra vez a las mismas ideas: un helicóptero volando bajo sobre la Casa Blanca, una persecución en auto a través de las calles, una pelea en un pasillo. La película no es inventiva, y se basa en tropos familiares para mantener al público interesado. Ese es un problema, porque la película no es lo suficientemente sutil como para ocultar su repetición.
Las debilidades del guion
El guion es la parte más débil de «White House Down». Está lleno de clichés y no se interesa por el desarrollo de personajes más allá de la relación padre-hija. Los demás personajes son en su mayoría unidimensionales y existen para llenar roles en la trama. El diálogo es funcional, pero no es memorable. La película está más interesada en lucir sus escenas de acción que en contar una historia coherente.
También existen problemas de continuidad. La película cambia de rumbo a la mitad y el final no resuelve todo. Es un final abierto, pero no es un final satisfactorio. La película deja cabos sueltos sin atarlos, y eso deja al público sintiéndose insatisfecho.
Comparando «White House Down» con Otras Películas
«White House Down» comparte ADN con otras películas sobre ataques a la Casa Blanca. Toma prestado de «Independence Day», «Olympus Has Fallen» y «National Treasure», entre otras. La película está claramente influenciada por esas películas y toma prestado su lenguaje visual y su planteamiento. No es una copia, pero es lo suficientemente similar como para sentirse como un primo de esas películas.
La película es mejor que algunas de sus predecesoras, pero no es una gran película. Es una película de acción sólida y entretenida que no es particularmente original. No es un fracaso, pero tampoco es un éxito. Es una película que es fácil de ver y difícil de recomendar.
La Palabra Final
«White House Down» es una película que es mejor disfrutarse como un espectáculo. No es una película profunda, pero es una película entretenida. La acción es divertida y las actuaciones son comprometidas. Es una película que vale la pena ver una vez, pero no es una película que demande visionados repetidos. Es una película que es mejor recordada por sus escenografías, no por su historia.
La banda sonora de la película refleja esto. Es una banda sonora de calidad estándar que reconoce las fortalezas de la película a la vez que señala sus debilidades. No es una obra maestra, pero tampoco es un fracaso. Es una película que es fácil de ver y difícil de recomendar.
“White House Down” es una película que se disfruta mejor como un espectáculo. No es una película profunda, pero sí entretenida. La acción es divertida y las actuaciones son comprometidas. Es una película que vale la pena ver una vez, pero no es una película que demande visionados repetidos. Es una película que se recordará mejor por sus escenarias, no por su historia.
- La destrucción de la Casa Blanca es espectacular.
- La relación padre-hija es el ancla emocional de la película.
- Las secuencias de acción están bien coreografiadas.
- El guion está lleno de clichés.
- La película se alarga en el medio.
- El final deja cabos sueltos.
La película es un conjunto dispar, y se disfruta mejor como un espectáculo. No es una gran película, pero tampoco es un fracaso. Es una película fácil de ver y difícil de recomendar. Es una película que se recordará mejor por sus escenarias, no por su historia.
La calificación final para “White House Down” es 5.2 sobre 10.
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