Bloodstained: Ritual of the Night plantea una pregunta sencilla: ¿qué pasaría si Castlevania tuviera un látigo hecho de sombra y un protagonista que pudiera invocar demonios? El juego responde dándole a los jugadores un mundo extenso dibujado a mano lleno de secretos, y permitiéndoles encontrar la mayoría de ellos por sí mismos.
El resultado es un Metroidvania que se siente menos como una lista de tareas y más como un lugar vivo digno de explorar. Obtiene una calificación de 8.2 sobre 10.
Trailer, a través de Bloodstained: The Scarlet Engagement.
El Mundo Digno de Explorar
Bloodstained: Ritual of the Night comienza con un castillo en llamas y un joven héroe llamado Miriam corriendo por él. El juego deja caer a los jugadores en un reino arruinado, luego les entrega un mapa y les permite vagar. No hay ruta guiada, ningún marcador diciéndoles adónde ir a continuación. En su lugar, el mundo está construido alrededor de regiones interconectadas, cada una llena de puertas cerradas, pasajes ocultos y jefes opcionales.
Esa libertad es la principal fortaleza del juego. Los jugadores pueden perseguir una misión secundaria, regresar a un área anterior con nuevo equipo, o simplemente caminar por el camino sin trazar y ver qué encuentran. La ilustración dibujada a mano se mantiene durante horas de juego, con fondos detallados y una paleta de colores apagada que mantienen la pantalla legible incluso en pasillos estrechos.
El combate es simple pero efectivo. Miriam lucha con un látigo que puede encadenar ataques, y gana acceso a familiares demoníacos que añaden tipos de daño elemental y movimientos especiales. El sistema familiar es el truco distintivo del juego: los jugadores pueden cambiar entre hasta cuatro compañeros en medio del combate, encadenando combos y cambiando tácticas a medida que avanzan. Premia la paciencia y castiga la negligencia por igual.
«El látigo de Miriam golpea con una fuerza que exige respeto.»
La Dificultad y Sus Limites
La curva de dificultad es pronunciada, y algunos jugadores encontrarán las peleas contra jefes del juego despiadadas. Los patrones de los enemigos son anunciados bien una vez aprendidos, pero las primeras horas pueden sentirse injustas. Los puntos de guardado son abundantes, lo cual ayuda cuando una pelea contra un jefe envía a los jugadores al principio de un laberinto.
El juego no guía al jugador por la mano, y eso puede resultar frustrante cuando una nueva mecánica o jefe es introducida sin demasiada explicación. Algunos jugadores pueden encontrar que la falta de una sección dedicada de tutoriales constituye un obstáculo para entrar. El juego supone que los jugadores conocen lógicas básicas de plataforma y combate, y no explica con frecuencia suficiente.
Lo Que La Detiene
La cadencia sufre en la extensión central. Tras el primer arrebato de descubrimiento, algunas áreas empiezan a sentirse similares, con las mismas colocaciones de enemigos y las mismas recogidas de recursos dispersas por los mismos pasillos. El contenido del juego en sus horas finales es más fuerte, pero las horas centrales pueden arrastrarse para jugadores que quieren novedad constante.
También hay problemas técnicos que mantienen a Bloodstained: Ritual of the Night lejos de la grandeza. Los cuadros por segundo bajan durante escenas de combate concurridas, especialmente en hardware de menor rendimiento. El juego corre en PS4, PC, iOS y Stadia, y el rendimiento varía entre esas plataformas. En PC, el juego soporta controles de mouse y teclado, aunque la configuración de controlador predeterminada sigue siendo la forma preferida de jugar.
El Sistema De Familiar
Los demonios familiares son la estrella de Bloodstained: Ritual of the Night. Aquí está lo que los hace destacar:
- Cada familiar añade un tipo de ataque distinto, desde fuego hasta hielo hasta daño sagrado.
- Los jugadores pueden cambiar entre familiares durante el combate con una pulsación rápida de botón.
- Las combinaciones se encadenan, permitiendo combate fluido que siente dinámico.
- Los familiares también pueden usarse para resolver rompecabezas ambientales y abrir nuevos caminos.
El sistema da a Bloodstained: Ritual of the Night una identidad de combate que lo diferencia de otros Metroidvanias. Pocos juegos en el género permiten a los jugadores cambiar su patrón completo de ataque sobre la marcha, y esa flexibilidad se muestra en los enfrentamientos contra jefes que recompensan el pensamiento creativo sobre el aporreado de botones.
Palabra Final
Bloodstained: Ritual of the Night triunfa porque confía en los jugadores para explorar. El mundo es generoso con secretos, y el juego recompensa la curiosidad con nuevas rutas, nuevas armas y nuevas formas de ver viejos niveles. El sistema familiar da a la batalla una profundidad que pocos juegos del género igualan, y el arte a mano dibujado mantiene al juego visualmente distintivo incluso años después del lanzamiento.
Sus defectos son reales: la mitad central arrastra, los picos de dificultad sorprenden a los jugadores sin previo aviso y problemas técnicos impiden que la experiencia sea perfecta en cada plataforma. Pero los mejores momentos —desbloquear una nueva región, encadenar un combo con tres familiars, encontrar un cofre secreto en un segundo recorrido por un viejo salón— hacen que los malos momentos valgan la pena.
Bloodstained: Ritual of the Night es un juego sobre descubrimiento, y cumple con esa promesa una y otra vez. No es un Metroidvania perfecto, pero sí un juego gratificante.
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