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Alice en el País de las Maravillas: la revisión de Burton es un desorden visualmente rico

Un cuento de un reino bajo un espejo, en el cual una doncella regresa a un país de maravillas de espanto, y la crueldad de una reina reina.

Por mitch·6 min de lectura
A maiden stands amid a wondrous and terrible realm, where mushrooms tower and a queen's palace looms in shadow.

La adaptación de 2010 de Tim Burton de Alicia en el país de las maravillas es una película que intenta ser dos cosas a la vez: un reboot oscuro y melancólico del clásico de Lewis Carroll, y un espectáculo con efectos especiales destinado a niños. No logra ninguna de las dos cosas. El filme es un desorden visualmente llamativo que confunde ambición con exceso, y deja al público con una historia que parece menos un viaje y más un recorrido por un parque temático.

La película comienza diecisiete años después de que Alicia cayó por el agujero del conejo. Ahora mayor y sintiéndose atrapada por su vida respetable victoriana, Alicia se ve convocada de vuelta a Wonderland por el Sombrerero Loco (Johnny Depp) y el Conejo Blanco. Se le cuenta que la Reina Roja (Helena Bonham Carter) ha tomado el trono y que la reina legítima, la Reina Blanca (Miranda Richardson), ha sido desterrada. Alicia debe volver a Wonderland para restaurar el orden, aunque ella es renuente y confusa sobre por qué se le pide que salve un mundo que apenas recuerda.

Trailer, por Disney UK.

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Johnny Depp como el Sombrerero Loco y Helena Bonham Carter como la Reina Roja

Depp es el corazón del filme, interpretando al Sombrerero Loco como una figura trágica y maníaca que pierde gradualmente la razón debido a la crueldad de la Reina Roja. Su actuación es teatral y comprometida, y él sostiene escenas con una energía física que el resto del reparto lucha por igualar. Bonham Carter también es excelente como la Reina Roja, una gobernante cruel y alegre que es tanto terrorífica como divertida. Su interpretación es la mejor actuación cómica del film, una mezcla de amenaza y camp que mantiene al villano entretenido incluso cuando la trama que lo rodea se desmorona.

El problema es que el guion, coescrito por Linda Woolverton, no sabe qué hacer con ninguno de los dos. La historia de fondo del Sombrerero Loco se sugiere pero nunca se explica completamente, y su arco narrativo se centra más en su locura que en el crecimiento de Alicia. Bonham Carter como Reina Roja es un gran villano, pero la película pasa más tiempo mostrándola cortando cabezas que dándole una razón para existir más allá de la maldad pura. Ambas interpretaciones están desperdiciadas porque la escritura no les da ningún lugar adonde ir.

Alicia y el Reparto que la Rodea

Alice misma es interpretada por Mia Wasikowska, quien aporta un matiz curioso e inteligente al papel. Es el ancla del público en un mundo que se hace cada vez más extraño, y su actuación da consistencia al caos visual de la película. Sin embargo, el reparto secundario es escaso. Alan Rickman es desperdiciado como el Gato de Cheshire, un papel que demanda ingenio y misterio pero que apenas recibe ninguno. Stephen Fry como el Conejo Blanco y Matt Lucas como el Sombrerero Loco añaden algo de alivio cómico, pero sus bromas no calan ante la escala del film.

El ritmo de la película sufre por la cantidad de información que intenta meter. Nuevos personajes, nuevos lugares y nuevas reglas van acumulándose sin llegar nunca a una cadencia. Para cuando llega el acto final, la historia parece agotada más que épica. La batalla decisiva es un desorden de efectos especiales y gritos, y el desenlace es apresurado y insatisfactorio.

El estilo visual de Burton

La dirección de Burton es el mayor punto fuerte de la película. Llena Wonderland de elaborados decorados, desde los hongos gigantes del jardín del Gusano hasta el palacio en ruinas de la Reina Roja. La fotografía es oscura y saturada, con sombras que parecen opresivas y colores que son irrealmente brillantes. El diseño visual es un triunfo, aunque la trama que hay debajo esté confusa.

Sin embargo, el estilo suele ahogar la sustancia. Burton está claro que prefiere crear un ambiente que contar una historia clara, y la narrativa del film queda frecuentemente oculta por su propio ambiente. Escenas que deberían ser tensas están ahogadas en niebla y oscuridad, y momentos que deberían ser emocionales quedan sepultados bajo capas de efectos visuales. El resultado es una película que luce espectacular pero raramente se siente centrada.

La Música y el Diseño Sonoro

La partitura, compuesta por Danny Elfman, es un asunto oscuro y orquestal que encaja perfectamente con el estilo de Burton. Se hincha durante las secuencias de acción y se arrulla durante los momentos más tranquilos, proporcionando un telón musical constante para las imágenes. El diseño sonoro es igualmente atmosférico, con el parloteo del Conejo Blanco y el crujir de los soldados de la Reina Roja añadiendo textura al mundo.

Pero la música no puede salvar el mayor defecto de la película: su falta de coherencia. La historia salta entre personajes y lugares sin aviso, y la partitura, aunque hermosa, hace poco para unificar la narrativa desunida. Es una partitura hermosa para una historia rota.

El último acto y sus problemas

El tercer acto de Alicia en el país de las maravillas es donde la película pierde por completo el control. La batalla final es una montaña rusa de explosiones, criaturas gigantes y Alicia blandiendo una espada, pero nada de ello conecta emocionalmente porque las apuestas nunca han sido establecidas. Las motivaciones de Alicia son confusas, y los villanos que enfrenta parecen menos amenazas que obstáculos en un videojuego.

El final, en el que Alicia regresa a su vida normal pero ahora capaz de ver la maravilla en lo ordinario, está destinado a ser alentador. En cambio, resulta como una retirada, un momento en que la película admite que su mundo fantástico era demasiado para sostener. Es una nota silenciosa y triste con la cual terminar una película que había pasado dos horas construyendo hacia algo más grande.

Acto Escenario Evento clave
Primero Londres Alicia es convocada de vuelta a Wonderland
Segundo Wonderland Alice conoce al Sombrerero Loco y aprende sobre el golpe de estado
Tercera Wonderland La batalla final contra la Reina Roja
Cuarta Londres Alice regresa a su vida normal

Lo que funciona y lo que no funciona

Las fortalezas del film son sus imágenes y sus actuaciones. Las debilidades son su guion y su dirección. Burton es un director de estilo, no necesariamente de sustancia, y Alice in Wonderland muestra esa fortaleza en toda su magnitud. El estilo es magnífico, pero la sustancia es escasa.

El film también es producto de su época. Fue hecho en un periodo cuando Hollywood estaba obsesionado con rehacer historias infantiles para audiencias adultas, y refleja esa obsesión en su tono y su mercadotecnia. El resultado es un film que no es ni una adaptación fiel ni una renovación fresca, sino algo atascado entre las dos.

Es un film mejor recordado por su aspecto que por su historia. Las imágenes son icónicas, y las actuaciones son memorables, pero la experiencia general es una de confusión y decepción. Alice in Wonderland es un fracaso de ejecución, no de imaginación.

Calificación: 5.3 sobre 10

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