Transference pide a los jugadores que reparen una familia rota, un recuerdo a la vez. El juego de 2018, desarrollado por SpectreVision y Ubisoft Montreal y publicado por Ubisoft, sumerge a los jugadores en una simulación que desafía la mente, construida a partir de datos cerebrales. Es un thriller psicológico que trata el trauma familiar como una caja de rompecabezas y, en su mayor parte, funciona.
Tráiler, vía IGDBcom.
Dentro de la simulación
El juego se centra en un científico problemático llamado Raymond, interpretado por Macon Blair. Ha creado un mundo digital corrupto poblado por versiones de sí mismo, de su esposa Katherine (Lindsay Burdge) y de su hijo pequeño Benjamin (Tyler Crumley). Los jugadores recorren la simulación desde el punto de vista de cada personaje, recomponiendo recuerdos que ocultan el origen de los problemas de la familia.
La narrativa ramificada hace que las decisiones moldeen lo que se muestra. Cada rama abre nuevos caminos a través de la casa, y la estructura laberíntica mantiene al jugador con la incertidumbre de lo que vendrá después. Ese diseño es la fortaleza más clara del juego.
El mundo de Raymond
Raymond es el motor de la historia. Su brillantez y sus problemas chocan a lo largo de todo el relato, y el juego se apoya en esa tensión para construir el terror. Katherine y Benjamin completan el retrato familiar, dando a la simulación una escala doméstica que mantiene el horror anclado en lo terrenal en lugar de lo abstracto.
Los rompecabezas son el eslabón débil. Piden a los jugadores encontrar pistas, abrir puertas y recomponer acontecimientos, pero las soluciones a menudo se sienten arbitrarias en lugar de merecidas. El juego explica mal sus propias reglas, dejando a los jugadores perdidos en ciertos puntos en vez de involucrados.
Donde se queda corto
Transference intenta hacer algo poco común: poner a los jugadores dentro de una mente dañada. En su mayor parte lo logra en la idea, aunque la ejecución tropieza en algunos puntos. La versión de realidad virtual, disponible en PSVR, SteamVR, Oculus Rift y PC, da a la experiencia una presencia física que las pantallas planas no pueden igualar. En PS4 y Xbox One, el juego se desarrolla en vista en primera persona sin hardware de realidad virtual.
La ambición del juego es visible en cada fotograma. Quiere inquietar, incomodar a los jugadores, y lo consigue con la suficiente frecuencia como para que las asperezas sean perdonables.
El veredicto
Transference es un experimento imperfecto pero prometedor. Su narrativa ramificada y su enfoque en la memoria familiar le dan una identidad distintiva que pocos juegos intentan. Los puzles lo frenan, y las explicaciones a veces se quedan cortas, pero la idea central sigue siendo atractiva.
| Plataforma | Fecha de lanzamiento |
|---|---|
| PS4, PSVR, PC, SteamVR, Oculus Rift, Xbox One | 18 de septiembre de 2018 |
Puntuación: 7 de 10.
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