Demon Gaze II quiere que creas en Asteria. Bendecida por el sol y el mar, la nación se presenta como un lugar de completa armonía. Esa es la premisa con la que abre el juego, y es una mentira que la historia sabe que descubrirás. Detrás de la fachada de paz, la explotación del pueblo era desenfrenada, y de su dolor nacieron los demonios.
Ese es todo el motor de Demon Gaze II. Un país se vende como un paraíso mientras aplasta a sus propios ciudadanos, y la miseria tiene que ir a algún lado. Se convierte en monstruos. Experience Inc. construyó un dungeon crawler en primera persona en torno a esa idea, y el resultado es un juego mucho más interesado en quiénes son aplastados por un Estado sonriente que en la sonrisa en sí.
Tráiler, vía NIS America.
Asteria y el Partido Revolucionario
La premisa es directa, y es mejor por eso. Asteria no es un reino caído ni un mundo en ruinas. Es uno funcional, lo cual es peor. La armonía es lo suficientemente real en la superficie, y la explotación que hay debajo es con lo que el juego quiere que te quedes.
Frente a eso, un grupo de nuevos Demon Gazers se mantuvo firme. Se los conoce como el Partido Revolucionario. Ese nombre te dice casi todo lo que necesitas saber sobre la política del juego. No son héroes elegidos defendiendo un trono. Son organizadores con un agravio, y los demonios que vinculan son el subproducto del sistema que intentan derribar.
La ironía es deliberada. El Partido Revolucionario combate la crueldad del Estado empuñando las mismas cosas que esa crueldad creó. Cada demonio en tu lista es evidencia de un crimen.
Primera persona, PlayStation 4 y PlayStation Vita
Demon Gaze II es un juego de rol con elementos de aventura, jugado en primera persona, diseñado para un solo jugador. Se lanzó en PlayStation 4 y PlayStation Vita. Experience Inc. lo desarrolló, Kadokawa Games lo publicó, y NIS America también se encargó de la publicación.
Esa lista de plataformas importa más de lo que parece. La Vita era donde vivía este género, y un dungeon crawler en primera persona en una consola portátil es un animal diferente al de un televisor. Sesiones cortas, un mapa que llenas tú mismo, un equipo que ajustas entre partidas. Demon Gaze II fue construido para ese ritmo, y todavía se lee así.
La perspectiva en primera persona tampoco es decoración. Mirás pasillos que no podés ver del todo. Trazás el mapa a medida que avanzás. La cámara te mantiene a la altura de los ojos de un país que te miente.
Los demonios son el punto
La fantasía es el tema declarado, y el juego lo lleva con claridad. Pero la fantasía aquí es administrativa. Hay un Estado, hay un partido, y hay una población cuyo sufrimiento ha sido convertido en algo útil para alguien.
Los demonios nacieron de ese dolor. No invocados, no ancestrales, no alienígenas. Nacidos. La cosmología del juego es una queja laboral, y el Partido Revolucionario es el sindicato que decidió contraatacar con el producto.
Eso es lo más fuerte que tiene Demon Gaze II. La mayoría de los dungeon crawlers te entregan un manual de monstruos y te piden que grindees. Este te entrega un manual de monstruos y señala discretamente de dónde vinieron los monstruos. La encuadernación, la colección, la lucha: todo está construido sobre la mala conciencia de un país.
Lo que realmente dice el 7.9
La puntuación crítica publicada de Demon Gaze II se sitúa en 7.9 sobre 10, extraída de un agregado de cinco medios. Es una buena puntuación con un techo. Es el número que recibe un juego cuando está bien hecho, gusta mucho y no llega a ser transformador.
Cinco medios es una muestra pequeña. Vale la pena decirlo con claridad. Un agregado construido sobre cinco reseñas es una señal, no un veredicto, y quien trate el 7.9 como una medición precisa lee más de lo que el número puede cargar. Pero la dirección es consistente con lo que es el juego: competente, distintivo y un poco demasiado cómodo dentro de su propio género.
Así se alinean las piezas.
| Elemento | Qué hace Demon Gaze II |
|---|---|
| Ambientación | Asteria, una nación de sol y mar que se presenta como armoniosa |
| La mentira | La explotación del pueblo campea tras la fachada |
| La consecuencia | Los demonios nacen del dolor del pueblo |
| La respuesta | El Partido Revolucionario, un grupo de nuevos Observadores de Demonios |
| Perspectiva | Primera persona |
| Plataformas | PlayStation 4, PlayStation Vita |
| Modos | Un jugador |
| Géneros | Rol (RPG), Aventura |
| Temas | Fantasía |
| Puntuación | 7,9/10 de 5 medios |
Lea esa tabla de arriba a abajo y la lógica de diseño es obvia. Cada elección mecánica sirve a la premisa. La primera persona te pone dentro de Asteria. Un jugador hace que la revolución sea solo tuya. El tema de fantasía es el disfraz que lleva puesta la explotación.
Una revolución con un grupo pequeño
Un jugador es la decisión correcta y también una limitación. Una historia sobre un grupo que se alza contra un Estado es inherentemente una historia sobre acción colectiva, y Demon Gaze II le entrega todo el asunto a un solo jugador. El Partido Revolucionario es un nombre, un estandarte y una lista de integrantes. No es una multitud.
Esa brecha es donde el juego pierde parte de su mordida. Te dicen que el pueblo sufre. Te dicen que la explotación es desenfrenada. Lo que mayormente haces es descender, mapear, luchar y vincular. El sufrimiento es la premisa; la mazmorra es el juego. La crueldad de Asteria se queda en la historia de fondo mientras los pasillos se sitúan frente a ti.
Nada de eso es exactamente un defecto. Los juegos de exploración de mazmorras se tratan de explorar, y Demon Gaze II explora bien. Pero la mejor idea del juego —que el dolor de una nación se convierta en sus monstruos— es también la más desaprovechada. Se enuncia al principio y luego es mayormente decorado.
Por qué la fachada se sostiene
Lo que mantiene funcional a Demon Gaze II es que nunca deja libre a Asteria. «Bendecida por el sol y el mar» no es una descripción neutral. Es el texto publicitario de un país que tiene algo que ocultar, y el juego lo sabe.
El Partido Revolucionario existe porque desenmascarar el mal y crear una revolución son la misma tarea. Ese planteamiento es más agudo de lo que la mayoría de los RPG de fantasía se molesta en intentar. Aquí no hay señor oscuro. Hay un gobierno con buen clima y un problema laboral que resolvió creando demonios.
Experience Inc. construyó el juego en torno a una vista en primera persona de un lugar que luce bien desde afuera. Esa es la broma, y funciona.
El veredicto sobre Demon Gaze II
Demon Gaze II es un buen juego con una premisa mejor de lo que logra aprovechar del todo. El recorrido de mazmorras en primera persona es sólido, su lanzamiento en PlayStation 4 y PlayStation Vita le dio un hogar natural, y la configuración de Asteria es una de las historias de fondo más punzantes que un RPG de fantasía se ha molestado en escribir.
Lo que lo frena es la continuidad. Los demonios nacidos del dolor del pueblo son lo más interesante del juego, y el juego los trata mayormente como una lista que hay que llenar. El Partido Revolucionario es un nombre fuerte para una idea fuerte, y pasa la mayor parte del tiempo como un menú.
Eso es lo que refleja el 7.9. No un fracaso. Un juego que planteó algo genuinamente agudo y luego se fue a recorrer mazmorras. La fachada de Asteria es lo mejor que tiene Demon Gaze II, y el juego es lo bastante inteligente para saberlo, aunque nunca llegue a construir del todo la revolución que prometió.
Vale la pena jugarlo solo por la premisa. Vale la pena terminarlo si los crawlers en primera persona ya son lo tuyo.
7.9 de 10.
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