Bloodroots te da un hacha, una escalera y una zanahoria, y luego te pide que mates a todos en la sala con ellos. El juego de hack and slash de Paper Cult se lanzó el 28 de febrero de 2020 para Nintendo Switch, PlayStation 4 y PC, y llegó a Xbox Series X/S el 15 de julio de 2021. Es un juego de acción isométrico sobre un hombre llamado Mr. Wolf que fue traicionado por sus socios y dejado por muerto, y que ahora quiere respuestas.
Tráiler, vía Paper Cult Games.
Mr. Wolf y la traición
La premisa es un relato de venganza del Oeste, y Paper Cult no lo disimula. Mr. Wolf está solo y en clara desventaja numérica, abriéndose camino hacia el centro de un misterio: ¿por qué fue traicionado? El juego le entrega un elenco de personajes desquiciados y un mundo que es más arma que escenario.
Ese es el gancho, y funciona. Bloodroots divide sus niveles en tres actos, y cada uno está hecho a mano, pasando de bosques a cumbres montañosas. No estás vagando por un mapa. Te mueves por un escenario de matanza donde cada objeto tiene una función.
Todo es un arma
El combate es todo el argumento de Bloodroots. Mr. Wolf usa armas cuerpo a cuerpo y a distancia, y el mundo las proporciona: hachas, escaleras y sí, zanahorias. Las armas tienen durabilidad limitada. Se rompen tras un uso repetido, así que el juego nunca te deja acomodarte en una sola herramienta.
Esa única regla hace más trabajo que cualquier momento narrativo. Fuerza la improvisación. Recoges algo, lo usas y lo tiras, y el nivel sigue dándote reemplazos. El resultado es un juego que se siente como una persecución más que como un duelo.
El progreso viene de eliminar a todos los enemigos en pantalla. Despeja la sala y la etapa termina con un puntaje y una calificación basada en tu desempeño. Las tablas de clasificación mundiales te permiten competir por fama, lo que convierte cada nivel en un problema repetible.
En este implacable juego de acción, coreografiarás combos espectaculares y ultraviolentos usando todo lo que te rodea, desde hachas hasta escaleras, ¿y zanahorias?
Violencia a vista de pájaro que se lee con claridad
La vista isométrica es la decisión correcta. Desde arriba, la sala es legible: enemigos, salidas y el siguiente arma caben en el encuadre a la vez. Bloodroots quiere que planees un combo en el tiempo que toma cruzar un piso, y la cámara te da lo que necesitas para lograrlo.
El ritmo es rápido y la violencia es extrema, pero el juego no es descuidado al respecto. Cada objeto que agarras cambia tanto cómo peleas como cómo te mueves. Una escalera no es solo un garrote. Es una ruta. Esa doble función es donde Bloodroots justifica su valor.
Lo que se mantiene y lo que no
La debilidad es la durabilidad misma. Un juego construido sobre romper armas puede inclinarse de la improvisación al apuro, y tres actos es mucho tiempo para mantener esa tensión afilada. Cuando la sala se queda sin recursos, el combo que estabas construyendo muere con ella.
La historia es más delgada que la acción. La traición del Sr. Wolf es una pregunta que el juego sigue planteando, y el elenco trastornado a su alrededor es más color que personaje. El relato de venganza es un marco para las peleas, no la razón para quedarse.
Nada de eso lo hunde. Bloodroots sabe exactamente lo que es: una historia de venganza del Oeste contada a través de la coreografía, donde el entorno es el conjunto de movimientos. Las tablas de clasificación le dan una segunda vida después de los créditos, y los niveles hechos a mano recompensan una partida más limpia.
Un 8.3 de 10 es el número correcto. Bloodroots no es un juego que terminas, sino uno que rejuegas para que la violencia parezca intencional. Paper Cult construyó un sistema de combate con una idea real detrás, y la idea sobrevive a los tramos más débiles.
Puntuación: 8.3 de 10
Recibe El Cuaderno.
Las mejores historias del día y cada veredicto nuevo, en español claro, en tu correo a las siete. Un correo al día, nada más.





