El señor Yasuhiro Wada se hizo un nombre creando juegos que permiten a los jugadores dar forma al mundo desde la nada. Su más reciente esfuerzo exige paciencia. Birthdays the Beginning convierte al planeta mismo en una caja de rompecabezas, y resolverlo requiere verdadera reflexión.
Tráiler, vía NIS America.
Un mundo en forma de cubo
Los jugadores construyen mundos con cubos en Birthdays the Beginning. Cada bloque contiene agua, aire, tierra o fuego, y su disposición cambia cómo crece la vida dentro de él. La temperatura, la humedad y la elevación importan, y cambiar una de ellas cambia todo lo demás. Suena simple en teoría. Se siente menos simple una vez que los cubos empiezan a acumularse.
La vista de pájaro hace que cada movimiento se muestre con claridad. Esa claridad importa cuando un pequeño cambio en la ladera de una montaña hace que un río fluya en una nueva dirección, llevando nutrientes a través de la tierra. Los jugadores ven la causa y el efecto a la vez, que es el objetivo central del diseño.
Vida desde la nada
La vida aparece una vez que las condiciones son las correctas. Las criaturas simples aparecen primero, y luego crecen hacia formas más complejas a medida que el mundo cambia a su alrededor. Los jugadores no controlan a las criaturas directamente. Preparan el escenario y luego observan lo que sucede. Ese enfoque recompensa la curiosidad por encima de la acción rápida.
También significa que no hay un objetivo claro más allá de la curiosidad misma. El juego no explica qué se supone que deben hacer los jugadores después de que aparece una criatura por primera vez. Simplemente entrega el mundo y deja que los jugadores sigan construyendo.
Experimentación por encima de la acción
No hay un camino establecido en Birthdays the Beginning. Los jugadores pueden experimentar sin fin, probando una nueva disposición de cubos y viendo qué resulta. Esa libertad es la cualidad más fuerte del juego, y también su mayor problema. Sin un objetivo claro, algunos jugadores pueden encontrarse vagando en lugar de construyendo.
El juego no ofrece temporizador, ni pantalla de puntuación, ni enemigo al que derrotar. Solo hay el mundo y las herramientas para darle forma. Esa pureza de intención es rara en un género lleno de sistemas que compiten entre sí. También es la razón por la que algunos jugadores se van sintiéndose perdidos.
Un elenco pequeño
El juego no necesita gran cosa en materia de personajes. No hay un protagonista al que seguir, ni actuación de voz, ni un arco narrativo. Lo que existe en su lugar es una silenciosa sensación de asombro ante lo que los cubos pueden hacer. Ese asombro es la verdadera estrella del juego, y lleva la experiencia más lejos de lo que cualquier escena guionizada podría.
La falta de un elenco no es una debilidad. Es una elección, y una deliberada. Birthdays the Beginning quiere que los jugadores se enfoquen en el mundo mismo, no en el viaje de un personaje a través de él.
Donde se queda corto
No todas las ideas funcionan. Algunos sistemas se sienten incompletos, con reglas que se explican mal o no se explican en absoluto. Los jugadores que quieren un plan claro sobre qué hacer a continuación pueden abandonar el juego temprano, frustrados por la falta de dirección.
El juego también tiene dificultades para mantener la atención durante sesiones largas. Sin un objetivo claro, la novedad del descubrimiento puede desgastarse. Después de unas horas, el placer de construir da paso a la repetición.
Happy Birthdays en Switch
Arc System Works llevó más tarde el juego a la Nintendo Switch, renombrándolo Happy Birthdays. La versión en Switch mantiene el mismo sistema de construcción con cubos y la misma vista de pájaro, aunque la presentación cambia ligeramente. Los jugadores que ya tienen la versión de PS4 o PC pueden encontrar pocas razones para comprar de nuevo el port de Switch.
El port no agrega contenido nuevo, y no elimina ninguna de las fortalezas o debilidades del original. Simplemente traslada el mismo juego a una nueva máquina.
¿Cuánto dura?
Aquí hay un desglose aproximado de lo que los jugadores pueden esperar de Birthdays the Beginning:
| Sesión | Enfoque |
|---|---|
| Primera sesión | Aprender los controles y las reglas básicas |
| Segunda sesión | Construir un mundo simple |
| Tercera sesión | Introducir la vida y observarla crecer |
| Cuarta sesión | Experimentar con la temperatura y la humedad |
| Quinta sesión | Buscar una comprensión más profunda de los sistemas |
Ese es un esquema aproximado. Las partidas reales variarán mucho según el tiempo que un jugador dedique a experimentar.
Nuestra opinión
Birthdays the Beginning triunfa cuando se mantiene enfocado en la construcción misma. Falla cuando les pide a los jugadores que hagan demasiado sin ofrecer orientación. La idea central es lo suficientemente sólida como para sostener una gran cantidad de juego, pero la negativa del juego a guiar a los jugadores a través de sus sistemas deja atrás a algunos jugadores.
Este es un juego hecho para la curiosidad, no para la velocidad. Recompensa la paciencia y castiga la impaciencia en igual medida. Los jugadores que quieran dar forma a un mundo desde la nada y ver cómo surge la vida de él encontrarán mucho para disfrutar aquí. Quienes busquen un objetivo claro o un ritmo rápido probablemente se sentirán decepcionados.
El juego les exige mucho a sus jugadores. Les pide que piensen en cómo la temperatura afecta el suelo, cómo la humedad da forma al terreno y cómo los pequeños cambios se propagan hacia afuera por todo un mundo. Ese pensamiento es el corazón de Birthdays the Beginning, y también es la parte que perderá a algunos jugadores en el camino.
Para quienes estén dispuestos a sentarse con los rompecabezas, la recompensa es real. Ver a una criatura simple crecer hasta convertirse en algo más complejo es un genuino momento de asombro. El juego no necesita un elenco, una historia ni un reloj para entregar esa sensación. Solo necesita cubos, reglas y un jugador paciente.
Birthdays the Beginning es un juego sobre comienzos, y está en su mejor momento cuando deja que esos comienzos se desplieguen lentamente. Es un juego sobre la curiosidad, la paciencia y la alegría silenciosa de ver crecer algo. No es un juego para todos, pero para quienes aman construir mundos desde la nada, ofrece una experiencia profundamente satisfactoria.
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