La Academia de Policía se estrenó en 1984 como una comedia enviada a la academia de policía por una razón que la historia nunca explica del todo. Quiere ser una sátira, una burla de la academia, y en cambio se conforma con una colección de chistes sobre un hombre, una mujer, un gigante y un beatboxer.
Una nueva regla abre la academia a cualquiera que aparezca, y los instructores no están contentos con ello. Carey Mahoney, interpretado por Steve Guttenberg, toma el lugar como una sentencia en lugar de ir a la cárcel. Tiene poco interés en ser un cadete de policía hasta que conoce a Karen Thompson, interpretada por Kim Cattrall. El Teniente Harris, interpretado por G.W. Bailey, lo ve como un problema y quiere que se vaya.
Esta es una película sobre ser cadete de policía, y nunca se sale de ese espacio tan estrecho.
Tráiler, vía ClipZone: Humor con Referencias.
El Escuadrón
El elenco es una colección de tipos, cada uno destinado a ofrecer una sola clase de chiste a lo largo de la película:
- Moses Hightower, interpretado por Bubba Smith, es el gigante gentil.
- Larvell Jones, interpretado por Michael Winslow, es el beatboxer humano.
- Tackleberry, interpretado por David Graf, es el fanático de las armas.
- George Martin, interpretado por Andrew Rubin, es el donjuán.
- Douglas Fackler, interpretado por Bruce Mahler, es el propenso a accidentes.
- Leslie Barbara, interpretado por Donovan Scott, es el acosado.
El guion nunca les da a ninguno de ellos una razón para estar ahí más allá de su tipo, y eso es un problema. Es también la fuente de la mayor parte de lo que funciona en cortos tramos.
Las bromas
La película está en su mejor momento cuando permite que los personajes interactúen entre sí sin tratar de explicar por qué lo hacen. Una fiesta se convierte en un baile en el Blue Oyster Bar con clientes motociclistas homosexuales. Una prostituta llega al cuarto de Barbara. Mahoney y Hightower roban un auto. Ninguno de esos elementos funciona tanto como sátira como para funcionar como un flujo constante de comedia amplia dirigida a un público joven.
La película no confía en su audiencia para seguir la evolución de un personaje. Confía en que una broma dure un minuto o dos, y cuando lo hace, ese minuto o dos suele ser suficiente.
Donde se queda corto
La película nunca se eleva por encima de su propio molde. Repite las mismas bromas sobre los mismos personajes durante casi dos horas, y la sátira de la academia nunca llega porque la película nunca se molesta en hacer el trabajo de la sátira. Es una película sobre una academia de policía llena de personajes raros, y nunca dice por qué eso importa.
La rutina de beatbox de Winslow es el tramo más memorable de la película, y lleva momentos que todavía funcionan. Pero el alcance de la película excede su capacidad. Quiere ser una sátira de la academia de policía, una comedia de personajes perdidos en un lugar que no eligieron, y nunca logra entregar ninguno de esos elementos. Se conforma con ser una película sobre un hombre, una mujer, un gigante y un beatboxer, y esa es una ambición menor de lo que sugiere el título.
La Academia de Policía es una comedia de momentos, no una comedia de ideas. Funciona en cortos tramos y no logra sostenerse como un todo. Vale la pena echarle un vistazo por el beatboxer y el gigante, pero no vale la pena el tiempo que se tarda en volver a verla.
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