Loot Rascals quiere que salves una cabeza de robot gigante, y te hará trabajar para ganarte ese privilegio. Hollow Ponds lanzó el roguelike por turnos el 7 de marzo de 2017 para PC y PlayStation 4. Juegas como la única esperanza de Big Barry, un robot terraformador atrapado en un parque temático espacial invadido por una bestia divina pan-dimensional con tentáculos.
Tráiler, vía PlayStation.
Big Barry y el parque invadido
La premisa es extraña de la manera correcta. Big Barry es una enorme cabeza de robot. El parque ha sido invadido. La criatura tiene tentáculos y viene de otra dimensión. Loot Rascals exhibe sus temas de ciencia ficción sin disimulo y nunca se disculpa por ellos.
El juego es por turnos, con una vista isométrica desde arriba. Exploras un planeta extraño, conoces un bestiario único y ganas cartas con múltiples habilidades. La generación procedural hace que cada partida sea distinta.
Cartas, curación y la ranura crucial
Las cartas son todo el juego. Las equipas, y dónde las colocas importa. Su ubicación puede ser crucial. Destruir una carta te otorga curación y poderes, lo que convierte la gestión del mazo en un cálculo continuo de costo-beneficio en lugar de un simple ejercicio de colección.
Luego el juego hace algo más cruel. Tus enemigos se guardan las cartas que roban y las envían a las partidas de otros jugadores. Vence a un monstruo de élite y obtendrás una carta que pertenece a alguien más. Puedes devolverla. O no.
La visita holográfica
Decidas lo que decidas, sigue una visita holográfica. Puede ser un aliado. Puede ser un enemigo. Loot Rascals presenta esto como una historia de amistad, pérdida y redención, y ese marco se sostiene en gran medida porque la mecánica te obliga una y otra vez a tomar pequeñas decisiones morales.
Eso es lo más interesante que hay aquí. El sistema de robo de cartas convierte un roguelike para un solo jugador en un intercambio asincrónico con desconocidos, y el juego brilla más cuando sopesas si devolver o no lo que tomaste.
Donde la estrategia se diluye
La capa de estrategia es más delgada de lo que sugiere la configuración. La colocación de cartas importa, pero las decisiones de una partida a otra se asientan en patrones, y la generación procedural produce variación más a menudo que sorpresa. El bestiario es distintivo; los encuentros construidos en torno a él lo son menos.
Las reseñas mixtas sitúan el juego en 6,6 sobre 10 en seis medios, y esa cifra es acertada. Loot Rascals tiene un gancho genuinamente novedoso y un parque temático lleno de ideas extrañas y específicas. No tiene suficiente profundidad debajo de ellas para sostener una estancia prolongada.
Los números detrás de Loot Rascals
- Fecha de lanzamiento: 7 de marzo de 2017
- Desarrollador y distribuidor: Hollow Ponds
- Plataformas: PlayStation 4, PC (Microsoft Windows)
- Géneros: RPG, estrategia, aventura, indie
- Modos: Un jugador
- Agregado de críticos: 6,6/10 (seis medios)
Lo que Loot Rascals hace bien, en orden
- El intercambio de robo de cartas con las partidas de otros jugadores
- La colocación de cartas como una verdadera decisión táctica
- El propio Big Barry
- El bestiario y su ambientación de ciencia ficción
- Generación procedural que mantiene distintas las partidas
El veredicto sobre Big Barry
Vale la pena jugar Loot Rascals por su idea central, no por su combate. El intercambio asíncrono de cartas es la parte que se te quedará grabada, y es la parte en torno a la cual Hollow Ponds debería haber construido todo el juego.
Puntuación: 6,6 de 10.
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