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Reseña de ‘DodgeBall’: la comedia de desvalidos de Vince Vaughn gana el partido

La historia de un pequeño dueño de gimnasio que reúne a un grupo de excéntricos para enfrentar a un rival corporativo en un gran torneo de dodgeball.

Por mitch·7 min de lectura
A ragtag team of mismatched players gather around a dodgeball court, ready for a grand tournament.

Peter LaFleur quiere recuperar su gimnasio. Esa es toda la premisa de «DodgeBall: A True Underdog Story», una comedia de 2004 sobre el dueño de un gimnasio de un pueblo pequeño que se defiende de una adquisición corporativa con la única arma que le queda: el dodgeball.

La película es el debut como director de Rawson Marshall Thurber, escrita por el propio Thurber, y está protagonizada por Vince Vaughn como Peter LaFleur, Ben Stiller como su rival White Goodman, y Christine Taylor como Kate Veatch, la abogada de Goodman. El planteamiento es simple: Goodman, dueño de un moderno centro de fitness de alto nivel, compra el gimnasio en apuros de LaFleur y le da 30 días para pagar $50,000 o perderlo. LaFleur reúne un equipo heterogéneo —integrado por Dwight, Owen, Justin, Gordon y Steve el Pirata— y decide ganar ese dinero inscribiéndose en un torneo de dodgeball en Las Vegas.

Tráiler, vía HBO Max.

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El planteamiento

LaFleur dirige Average Joe’s, un gimnasio pequeño y deteriorado que tiene poco personal y apenas llega a fin de mes. Cuando deja de pagar la hipoteca, Goodman interviene y compra la propiedad. Planea demolerla y construir un estacionamiento para sus propios socios. La condición: LaFleur tiene 30 días para reunir $50,000, o el gimnasio será demolido.

Goodman es el villano de la película, un empresario empalagoso que intenta seducir a Kate Veatch, la abogada que maneja su cuenta. Ella lo rechaza, alegando un conflicto de intereses tras sus perturbadores avances. LaFleur y su grupo —una mezcla de empleados y socios habituales— deciden reunir el dinero compitiendo en un torneo de dodgeball con un gran premio de $50,000.

El equipo

El equipo es donde la película se gana su etiqueta de «True Underdog Story». Incluye a:

  • Dwight Baumgarten y Owen Dittman, los empleados del gimnasio
  • Steve «El Pirata» Cowan, un socio con apodo de pirata
  • Justin Redman, quien encuentra una vieja película de entrenamiento
  • Gordon Pibb, quien sugiere la idea del torneo
  • Missi Pyle como Fran Stalinovskovichdaviddivichski, una integrante con un nombre muy largo

Rip Torn interpreta a Patches O’Houlihan, un anciano exestrella del dodgeball que se ofrece como voluntario para entrenar al equipo. Trae un régimen de entrenamiento que incluye esquivar llaves inglesas, autos que se aproximan y sus propios insultos constantes. El grupo es disparejo, descoordinado y en su mayoría poco interesado en los deportes, lo que los convierte en el blanco perfecto para los equipos más pulidos del torneo.

El torneo

El torneo en sí es el motor de la película. El equipo de LaFleur pierde estrepitosamente en las eliminatorias subregionales contra una tropa de Girl Scouts, pero la tropa queda descalificada cuando una de sus integrantes falla una prueba de drogas. Eso significa que Average Joe’s gana por default. Goodman, espiando al equipo a través de una cámara oculta disfrazada de un recorte de sí mismo, forma su propio equipo, los Globo Gym Purple Cobras, y se salta el partido de clasificación obligatorio gracias a su amistad con el canciller del torneo.

Los partidos de dodgeball son caóticos, rápidos y a menudo absurdos. Thurber monta los juegos con una energía cinética que mantiene la pantalla ocupada, y las reglas son lo suficientemente simples para que cualquiera las siga: lanzar la pelota, evitar que te golpeen y no salir de los límites. La película se entrega a lo ridículo del dodgeball profesional, con equipos entrenados por celebridades y jueces que parecen más interesados en sus propios egos que en el juego.

El villano

Stiller interpreta a Goodman como una caricatura de la codicia corporativa. Es encantador, manipulador y absolutamente despiadado. Sus intentos de seducir a Kate son vergonzosos, y su decisión de formar su propio equipo muestra a un hombre dispuesto a hacer trampa para ganar. La película plantea un conflicto claro entre los desvalidos y la máquina corporativa pulida, y nunca deja que esa tensión se desvanezca.

Vaughn interpreta a LaFleur como el opuesto de Goodman: sincero, un poco torpe y completamente comprometido con salvar su gimnasio. Es el corazón de la película, y su desesperación impulsa la historia. El elenco de reparto completa al equipo con personalidades que van de lo leal a lo excéntrico, pero ninguno de ellos recibe suficiente tiempo en pantalla para sentirse plenamente desarrollado.

Los cameos

La película está repleta de cameos de celebridades, y estos tienen un éxito desigual. Lance Armstrong aparece como él mismo, dándole a LaFleur una charla motivacional para animarlo a regresar al torneo. David Hasselhoff interpreta al entrenador de los Blitzkrieg, un equipo que claramente está diseñado para ser intimidante. Chuck Norris aparece como miembro del consejo judicial de dodgeball, lo que añade un toque de absurdidad al asunto.

Estos cameos son divertidos, pero son un recordatorio de que esta es una comedia construida en torno a un deporte que no es realmente serio. La película trata el dodgeball como una actividad competitiva legítima, y los cameos ayudan a vender esa idea al traer figuras reconocibles de otros contextos.

El tono

«DodgeBall» es una comedia, y es una ruidosa. La película se apoya en el humor físico, las caídas cómicas y las situaciones exageradas para generar risas. Los chistes son en su mayoría amplios, y tienden a depender de la repetición y la exageración más que del ingenio. Hay algunos momentos genuinamente ingeniosos, pero el tono general es caótico y poco pulido.

La película está en su mejor momento cuando se centra en los personajes y sus relaciones. Las interacciones entre LaFleur y su equipo son cálidas y humanas, y anclan la absurdidad del mundo del dodgeball. Cuando la película cambia a la arena más grande del torneo, pierde algo de esa intimidad, pero las apuestas siguen siendo claras: el gimnasio, el dinero y el orgullo de una comunidad que se ha unido detrás de un equipo que nadie esperaba que ganara.

La secuela

A partir de 2023, una secuela estaba en desarrollo. La recepción de la película ayudó a poner eso en marcha, y el material original señala que se estaba planeando una continuación. No se indica si alguna vez llegó a los cines, y el destino de la secuela sigue siendo desconocido.

El veredicto

«DodgeBall: A True Underdog Story» es una comedia sólida, aunque desigual. Tiene una premisa fuerte, una actuación protagónica comprometida de Vaughn y un villano en Stiller que es genuinamente amenazante. El torneo de dodgeball proporciona un marco para la historia, y la película lo utiliza para explorar temas de comunidad, lealtad y el valor de hacer lo que uno ama.

La película no es sutil, y no es particularmente profunda. Es una comedia que busca risas y en su mayoría las consigue, aunque los chistes son predecibles y el ritmo es ocasionalmente apresurado. Los cameos aportan color, y la secuencia final del torneo es un caos caótico que de alguna manera funciona.

«DodgeBall: A True Underdog Story» es un éxito modesto. Es una película que sabe exactamente lo que es y no intenta ser nada más. Es una comedia sobre un torneo de dodgeball, y ejecuta ese concepto con una buena dosis de habilidad.

La película es buena, y merece crédito por tomar una premisa absurda y convertirla en algo que se mantiene cohesionado. No es una gran película, pero es buena.

Evento Fecha
Estreno de la película 18 de junio de 2004
Sede del torneo Las Vegas
Premio en dinero $50,000
Presupuesto $20 millones
Recaudación bruta $168,4 millones

El torneo final es un caos caótico que de alguna manera funciona. Los cameos son divertidos. Y el mensaje sobre luchar por lo que uno cree, incluso cuando las probabilidades están en contra, llega con una sinceridad que hace que la película se sienta más cálida de lo que su premisa podría sugerir.

«DodgeBall: A True Underdog Story» es una comedia que funciona porque se compromete con su propio absurdo. No intenta ser profunda, y no pretende serlo. Es una película sobre un torneo de dodgeball, y es bastante buena.

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