Kevin Wendell Crumb tiene 23 personas viviendo dentro de él, y una vigésimo cuarta está en camino. Ese es todo el motor de Split, el thriller psicológico de M. Night Shyamalan de 2017, y es suficiente para sostener 117 minutos.
La película está protagonizada por James McAvoy como Kevin, un hombre con trastorno de identidad disociativo arraigado en el abuso y el abandono infantil. Anya Taylor-Joy interpreta a Casey Cooke, una de las tres adolescentes que secuestra y encierra en una instalación subterránea a las afueras de Filadelfia. Betty Buckley es la Dra. Karen Fletcher, la terapeuta que ha pasado años tratándolo y que cree que él está manejando la situación.
Split se estrenó en Fantastic Fest el 26 de septiembre de 2016 y se lanzó en Estados Unidos el 20 de enero de 2017. Es la segunda entrega de la trilogía Unbreakable y una secuela encubierta de Unbreakable (2000). Universal Pictures la distribuyó, no Touchstone, que desapareció en 2016.
Tráiler, vía Universal Pictures.
James McAvoy hace el trabajo pesado
McAvoy interpreta a Dennis, Patricia, Hedwig, La Bestia, Kevin Wendell Crumb, Barry, Orwell y Jade. Son ocho papeles acreditados en un solo cuerpo, y la película le exige cambiar entre ellos sin aviso, a menudo a mitad de escena.
Él es la razón para verla. Los alters no son disfraces: Dennis es tenso y vigilante, Patricia es serena y segura, Hedwig tiene nueve años y quiere que lo tomen en serio. McAvoy los mantiene lo suficientemente separados como para que se pueda rastrear quién está al mando.
El eslogan enuncia la premisa directamente: «Kevin tiene 23 personalidades distintas. La vigésimo cuarta está a punto de ser liberada». Shyamalan, quien escribió, dirigió y produjo, no oculta la amenaza. Deja que se acumule.
Un secuestro a las afueras de Filadelfia
La película abre con tres chicas —las amigas Claire y Marcia, y su compañera de clase Casey— esperando en el auto del padre de Claire después de su fiesta de cumpleaños. Un hombre se las lleva. Despiertan en una guarida subterránea.
Claire Benoit es interpretada por Haley Lu Richardson, Marcia por Jessica Sula. Ninguna tiene mucho que hacer más allá del pánico, y el guion no pretende lo contrario. Esta es la historia de Casey.
Casey es la voluntariosa y observadora. Vigila a los alters, los pone a prueba, intenta descubrir cuál puede ser conmovido. A través de flashbacks, la película revela que ella misma es sobreviviente de abuso sexual infantil. Izzie Coffey interpreta a Casey a los cinco años; Brad William Henke es el tío John.
Esa historia de fondo es la decisión estructural más inteligente de la película. Le da a Casey una razón para leer a su captor en lugar de solo gritar, y prepara el final sin hacer trampa.
Barry, Dennis, Patricia y la Bestia
El sistema de Kevin lleva años funcionando. Barry ha estado decidiendo qué personalidades toman el control del cuerpo. Últimamente ha bloqueado a Dennis y a Patricia — a Dennis porque acosa a mujeres jóvenes, a Patricia porque cree en La Bestia.
Patricia cree que el alter número 24 librará al mundo de los «impuros» — aquellos que no han sufrido. Protege a las cautivas de Dennis, pero solo para reservarlas para La Bestia. Ella y Dennis manipulan a Hedwig, la niña de nueve años, para excluir a los demás alters.
La doctora Fletcher se alegra de que Kevin haya conservado un buen empleo. Lo interroga sobre un incidente con dos colegialas adolescentes. No sabe hasta dónde ha llegado el sistema.
Los intentos de escape siguen fracasando
Las cautivas lo intentan tres veces. Una vez por un conducto de aire. Una vez atacando al hombre con una silla. Una vez encontrando un walkie-talkie y pidiendo ayuda.
Los tres fracasan. El castigo es el confinamiento solitario — cada chica encerrada en una habitación separada. La película no los alarga, y no deja que funcionen, lo cual es lo correcto. Cada intento fallido reduce el espacio.
Shyamalan filma las instalaciones como un conjunto de compartimentos, y el título cumple una doble función. El hombre está dividido. También lo está el edificio. También lo está la atención de la película, que no deja de volver a la doctora Fletcher en su consultorio mientras a las chicas se les acaba el tiempo.
Lo que construyó la trilogía
Split se sitúa entre Unbreakable y Glass, y el tejido conectivo es deliberado. Shyamalan aparece como Jai, un papel que retoma en Glass (2019). Bruce Willis tiene un cameo no acreditado como David Dunn de Unbreakable, y luego se une al reparto principal de Glass.
Así se alinean las tres películas:
| Película | Año | Distribuidora | Rol en la trilogía |
|---|---|---|---|
| Unbreakable | 2000 | Touchstone Pictures | Primera entrega |
| Split | 2017 | Universal Pictures | Segunda entrega, secuela encubierta |
| Glass | 2019 | — | Combina repartos y personajes, concluye la trilogía |
La película de 2019 Glass combinó los repartos y personajes de las dos películas anteriores y cerró la serie. Split es el capítulo intermedio, y funciona porque no pasa su duración explicando la primera.
Los números detrás de Split
Split costó 9 millones de dólares y recaudó 278 millones en todo el mundo. Se convirtió en la película más taquillera de Blumhouse Productions, título que mantuvo hasta 2023, cuando Five Nights at Freddy’s la superó.
Las reseñas fueron en general positivas. Los críticos elogiaron a McAvoy y celebraron la dirección de Shyamalan. Algunos defensores de la salud mental criticaron la película por estigmatizar la enfermedad mental — una acusación que este diario considera que la película se gana, ya que vincula el TID con la violencia y la monstruosidad.
La puntuación de la audiencia en TMDB se sitúa en 7,3 sobre 10 con 18.607 votos.
Donde la película realmente gana
El veredicto aquí es que Split es un buen thriller con una gran actuación y una idea superficial, y la actuación hace más trabajo que el guion.
Lo que importa es Casey. Taylor-Joy la interpreta como una persona que hace cálculos, no como una víctima que espera ser rescatada. Los flashbacks a su infancia no son decoración — son el mecanismo que hace que el acto final funcione, y son la razón por la que el tratamiento del sufrimiento como una especie de poder en la película se lee como algo más que un truco.
Lo que es ruido es la pseudociencia. Las sesiones de la Dra. Fletcher apuntan a un trauma real y luego lo entregan a una revelación sobrenatural. La película quiere crédito por su seriedad sin detenerse en ella.
La crítica sobre la salud mental es justa y, a juicio de este diario, la película no la responde. Eso es un costo real, y debe sopesarse frente al oficio.
Split no es Unbreakable. Es más pequeña, más mezquina y menos interesada en sus propias ideas. Pero la actuación de McAvoy en ocho partes es la razón para verla. Véanla por él.
7,3 de 10.
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