Un juez en funciones ha dictaminado que Uber y el conductor Vu Tran deben pagar 40 millones de dólares para resolver el caso de la muerte de la pasajera del conductor, Emily Normandin-Parker, una egresada de 23 años de UCLA que fue asesinada mientras viajaba con él en la Ruta Estatal 73 en el Condado de Orange, California.
El árbitro Richard A. Stone emitió el laudo de julio de 2026, dividiendo 20 millones de dólares a cada demandado. Normandin-Parker, de 23 años, murió el 12 de agosto de 2023, después de que Tran dejó a ella y a su amiga, Luna Moore, en una punta triangular junto a una salida de una autopista tras una discusión sobre una tarifa de limpieza.
Los Hechos del Caso
Cuando Moore vomitó en el vehículo y se sintió mal, Tran se detuvo. Stone señaló que Tran parecía más preocupado por su nuevo coche que por las personas que había dentro. Los registros de GPS muestran que Tran condujo cerca del cuerpo de Normandin-Parker antes de detenerse para llamar a Uber sobre la tarifa de limpieza.
Tran estudió en la Universidad de California, Los Ángeles, donde obtuvo su título en 2022. Según Stone, quien señaló el artículo 21718 del Código de Vehículos, Tran admitió que la punta era un área insegura e ilegal, y la evidencia demostró que podría haber salido por la cercana Avenida MacArthur.
Ambas mujeres estaban ebrias, y Moore había discutido con Tran sobre una tarifa de limpieza. Carol Normandin y Ken Parker, los padres, presentaron la reclamación contra Luna Moore. Uber y Tran fueron nombrados como demandados en el caso.
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La Batalla Legal
El 25 de septiembre de 2023, Moore presentó una queja en el Tribunal Superior del Condado de Orange bajo el número de caso 30-2023-01351580-CU-PO-CJC. Uber respondió presentando una solicitud para arbitrar y suspender la acción el 25 de enero de 2024, y el tribunal emitió una orden el 31 de enero de 2024.
El tribunal fijó una audiencia de revisión de ADR para el 1 de octubre de 2026, y una moción para el 18 de febrero de 2027, ambas celebradas en el Departamento C34 del Centro de Justicia Central. Uber argumentó que Tran era un contratista independiente durante la audiencia de cinco días, que se llevó a cabo del 23 al 29 de marzo de 2026.
En un documento presentado, Uber se describió a sí misma como «una empresa de tecnología que proporciona una plataforma de software que conecta a pasajeros con conductores independientes de terceros» y argumentó que el incidente fue «el resultado de la extrema intoxicación de Moore y Normandin-Parker, la cual existía debido a la conducta intencional de Moore y Normandin-Parker, no del manejo de Tran».
Uber también dijo que Tran tenía una licencia de conducir válida y aprobó su verificación de antecedentes, y que no tenía el deber de entrenarlo más allá de eso. Tran argumentó que respondió a una emergencia repentina causada por el consumo previo y excesivo de alcohol de los pasajeros, del cual, dijo, no estaba al tanto.
El Veredicto
Stone determinó que Uber era vicariamente responsable por la negligencia de Tran como transportista común, con un deber de seguridad no delegable. Stone rechazó el argumento de Uber de que es simplemente una empresa de tecnología, y el fallo cita la sección 2168 del Código Civil de California.
CalMatters define la responsabilidad vicaria como la culpa que proviene de segunda mano, que surge no de la propia conducta, sino de la conducta de otra persona.
Las Consecuencias
En un comunicado, Uber dijo que el árbitro se equivocó al considerar a la empresa legalmente responsable por los trágicos eventos de esa noche.
Los abogados que representan a los padres, Panish Shea Ravipudi, dijeron que Uber había recibido quejas previas sobre la conducción de Tran. Las quejas de los padres, que según los abogados incluían alegaciones de negligencia, capacitación, retención y supervisión negligente.
El fallo está encabezado Signature Resolution.
El caso está programado para una revisión adicional en octubre de 2026.
Dónde está el periódico
El periódico respalda el fallo de acuerdo de $40 millones y se opone a cualquier medida que permita a grandes empresas como Uber ocultar fallas de seguridad que mataron a pasajeros, ya sea a través del silencio o a través de regímenes de licencias federales que mantienen a los líderes de hoy en día en su lugar. El fallo y la declaración de hechos se basan en los hallazgos de un solo árbitro, y la posición de Uber de que no es responsable permanece en el registro.
Este caso no trata de si Uber es una empresa de tecnología, y no debería serlo. Se trata de si una empresa que se beneficia conectando pasajeros con conductores puede eludir la responsabilidad cuando uno de esos conductores mata a alguien. El periódico apoya reglas estrictas contra el daño directo, como obligar a las empresas a revelar fallas de seguridad que ocultaron, y se opone a reglas amplias que entregan el mercado a los incumbentes.
Lo que el lector debe observar es el peligro de que el dominio de las grandes tecnológicas no sea una amenaza para la tecnología en sí, sino para las oportunidades de todos los demás. Cuando las empresas más grandes solicitan ser reguladas, el periódico pregunta a quién excluirían esas reglas: los regímenes de licencias y los costos de cumplimiento solo los gigantes pueden permitirse son un foso, no una salvaguarda. La opinión del periódico es que el peligro es la concentración de poder, no la tecnología en sí, ya sea en una empresa automotriz o una plataforma de IA.
Material de origen: ““Uber arbitration award over Emily Normandin-Parker’s death,” consumerrights.wiki.
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