Ghostbusters: Afterlife se abre con una familia en problemas. Finley Epps y su madre Callie viven en un pequeño pueblo en Oklahoma, sobreviviendo mientras Callie trabaja como conserje en una universidad local. Su padre desapareció hace años, dejando atrás una camioneta destrozada, un ático polvoriento lleno de muebles extraños y una sensación de que el pasado guardaba algo más que dolor. La película quiere ser una carta de amor a los Ghostbusters originales, pero pasa la primera media hora estableciendo que Finley y Callie son personas comunes cuyas vidas están a punto de volverse extraordinarias.
La presentación es simple. Callie encuentra una llave que abre un cobertizo detrás de su casa, revelando un proton pack antiguo y una trampa para fantasmas. Finley, que ha estado construyendo modelos de Ecto-1 en secreto, reconoce el equipo de inmediato. La película se apoya en gran medida en la nostalgia, dejando caer referencias a Venkman, Spengler, Stantz y Zeddemore que se sienten menos como referencias y más como señales para cualquiera que haya visto la película de 1984. El problema es que los nuevos personajes nunca logran ganarse su lugar junto a los originales.
Trailer, vía Sony Pictures Entertainment.
Escena del cobertizo a Proton Pack
La trama se acelera rápidamente después de la escena del cobertizo. Finley y Callie descubren que su abuelo fue Egon Spengler, uno de los Ghostbusters originales. Esta revelación explica por qué siempre se han sentido fuera de lugar, por qué su casa está llena de artefactos extraños y por qué su padre se fue. La película dedica un tiempo considerable al peso emocional de este descubrimiento, mostrando a Finley conectando con la memoria de su abuelo a través de fotos y recuerdos antiguos.
Pero el drama personal se ve socavado por la necesidad constante de la película de recordar a los espectadores la historia de la franquicia. Los personajes explican las reglas de la caza de fantasmas como si el público nunca hubiera visto una película antes. Los amigos de Finley en la escuela están fascinados por los proton packs, y sus preguntas sobre por qué existen se tratan como si fueran los misterios más profundos del mundo. La película trata su propia tradición como algo nuevo, aunque se esté extrayendo directamente de una película que tiene más de cuatro décadas de antigüedad.
El humor es mayormente suave, con algunos momentos que funcionan bien. Existe una broma recurrente sobre el enamoramiento de Finley por una chica llamada Phoebe, quien resulta ser la hija de un empresario adinerado. La dinámica de clases se explota para una comedia ligera, con el origen de clase trabajadora de Finley contrastado contra la vida privilegiada de Phoebe. La película también incluye una subtrama que involucra a un matón local que acosa a Finley en la escuela, lo que añade algo de tensión al tono en general desenfadado.
Callie como el Corazón de la Película
Callie es el corazón de la película. Es una madre soltera que ha criado a Finley sola, trabajando incansablemente para mantener feliz a su hijo a pesar de la ausencia de su padre. Sus escenas con Finley son las mejores de la película, llenas de calidez y afecto genuino. Lo anima a seguir su pasión por la ciencia y los fantasmas, incluso cuando ella no los entiende del todo por sí misma. El arco de su personaje involucra llegar a términos con la desaparición de su esposo y aprender sobre el legado de su suegro.
La película maneja el dolor de Callie con cuidado. No se reduce a un dispositivo argumental, sino a una persona completamente realizada con sus propios miedos y sueños. Su relación con Finley es el núcleo emocional de la película, y es una pena que la amenaza sobrenatural no esté a la altura.
La Trampa de la Nostalgia
Ghostbusters: Afterlife es mejor cuando se enfoca en la familia. Las escenas entre Finley y Callie, y más tarde entre Finley y el recuerdo de su abuelo, son tiernas y bien actuadas. Carrie Coon interpreta a Callie con una fuerza tranquila, y Finn Wolfhard ofrece una actuación que equilibra humor y sinceridad. La química entre los dos actores se siente natural, y su vínculo lleva la película a través de sus momentos más débiles.
La película también presenta a una joven llamada Phoebe, que se convierte en amiga y aliada de Finley. Su personaje se introduce como un contrapunto a Finley, representando el tipo de persona en la que él podría querer ser. La relación entre Finley y Phoebe es dulce, y su interés compartido por los fantasmas les proporciona un terreno común para conectarse.
Marshall como Alivio Cómico
El compañero de escuela de Finley, Marshall, es una presencia recurrente, sirviendo tanto como alivio cómico como fuente de conflicto. Su presencia ayuda a impulsar la comedia basada en la escuela de la película, brindándole a Finley un contrapunto y un confidente para sus descubrimientos. El entorno escolar permite a la película explorar temas de pertenencia y aceptación. Finley a menudo está aislado de sus compañeros de clase, y el apoyo eventual de Marshall proporciona una pequeña victoria. La película sugiere que ser diferente no es un defecto, y que la amistad puede superar las barreras sociales. Estos mensajes se transmiten con un toque ligero, lo que los hace más fáciles de asimilar que el moralismo torpe que se encuentra en otras películas.
El arco de Marshall es simple, pero funciona dentro del contexto de la película.
El Tercer Acto
El tercer acto es donde Ghostbusters: Afterlife tropieza. El plan del villano se revela como un intento desesperado de escapar, pero la película falla al hacer que las apuestas se sientan urgentes. El pueblo está amenazado, pero la película no dedica suficiente tiempo a mostrar qué está en riesgo. El clímax es una serie de escenas de persecución y explosiones, con Finley y Callie corriendo para detener al fantasma antes de que destruya todo. La acción es enérgica, pero carece de la tensión que la haría memorable.
La película termina en una nota esperanzadora, con Finley y Callie continuando su investigación sobre el legado de su abuelo. La escena final los muestra conduciendo en el Ecto-1, listos para lo que venga después. Es una conclusión apropiada para una película que en última instancia trata sobre el legado y la conexión.
Lo que Funciona
- La relación entre Finley y Callie es el elemento más sólido de la película.
- Las actuaciones de Finn Wolfhard y Carrie Coon son excelentes.
- El manejo de la dinámica familiar de la película es honesto y conmovedor.
- Los efectos visuales son impresionantes, especialmente para una película dirigida a un público más joven.
- El humor es suave y bien sincronizado, evitando la vulgaridad de algunas comedias modernas.
Lo que No Funciona
- Las motivaciones del villano están poco desarrolladas y poco claras.
- La trama depende demasiado de la nostalgia, tratando a los Ghostbusters originales como un misterio para todos, excepto para el público.
- El ritmo se ralentiza en el medio, con secuencias extendidas que parecen relleno.
- Algunos chistes no funcionan, particularmente aquellos dirigidos a un público más joven.
- El intento de la película de equilibrar comedia, drama y acción resulta en un tono disperso.
El Veredicto
Ghostbusters: Afterlife es un conjunto dispar. Tiene éxito cuando se enfoca en la familia y el personaje, y fracasa cuando intenta ser un gran éxito de taquilla. El corazón de la película está en el lugar correcto, pero su ejecución es desigual. Es una película que atraerá a los fanáticos de los Ghostbusters originales, pero probablemente frustrará a cualquiera que busque una nueva versión de la franquicia.
La película no es un desastre, pero tampoco es un triunfo. Es una adición competente y, a veces, encantadora al canon, una que respeta a sus predecesores mientras no logra agregar mucho a ellos. Los mejores momentos provienen del drama humano, no del espectáculo sobrenatural. Los peores momentos provienen de la incapacidad de la película para dejar de lado su propia mitología.
| Elemento | Fortalezas | Debilidades |
|---|---|---|
| Dinámicas Familiares | Tierna, bien actuada. | Villanos poco desarrollados. |
| Interpretaciones. | Fuertes, naturales. | Arcos de personaje delgados. |
| Tono. | Equilibrado, suave. | Disperso, inconsistente. |
| Efectos visuales. | Impresionantes, coloridos. | Sobreutilizados en aras del espectáculo. |
Ghostbusters: Afterlife es una película que sabe lo que quiere ser, pero lucha por cumplir sus promesas. Es un tributo cariñoso a una franquicia querida, pero no es una gran película. La mejor manera de verla es como una pieza complementaria a la original, no como un sustituto de ella. Para los fanáticos, es un agradable pasatiempo. Para los recién llegados, es un punto de entrada confuso. La película no es un fracaso, pero tampoco es un éxito. Es un esfuerzo mediocre, uno que será recordado por su corazón más que por su oficio.
Puntuación: 4.5/10.
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