Brother Bear llegó en noviembre de 2003 como una película animada de Disney con una premisa sólida y un guion que nunca logra decidir qué hacer con ella. Dirigida por Aaron Blaise y Robert Walker, dura 85 minutos y le pide a su público creer que un niño puede aprender empatía al convertirse en aquello que odia. La película no logra eso.
Tráiler, vía 35mm Movie Trailers Scans.
Kenai, el tótem del oso y una pelea en el glaciar
La premisa es clara. En Alaska después de la era glacial, tres hermanos —Sitka, Denahi y Kenai— regresan a su tribu para que Kenai reciba su tótem de la chamán Tanana. Sitka recibió el águila de la guía. Denahi recibió el lobo de la sabiduría. Kenai recibe el oso del amor, y está furioso por ello.
La objeción de Kenai es que los osos son salvajes y ladrones. Obtiene su prueba cuando una osa parda hembra roba la canasta de salmones de los hermanos, una canasta que Kenai no ató bien porque tenía prisa por recibir su tótem. Sigue al oso, provoca una pelea y la riña termina sobre un gran glaciar. Cuando el oso lleva la ventaja, Sitka se sacrifica para salvar a sus hermanos al desprender el glaciar. El oso sobrevive a la caída.
Después del funeral, Kenai culpa al oso de la muerte de Sitka y rechaza su tótem. Caza al animal y lo mata en un acantilado rocoso. Los Espíritus llegan. El cuerpo del oso muerto se evapora en el río dorado de luz y se une a ellos, y Kenai es transformado en un oso pardo cavernario. El espíritu de Sitka aparece como un águila calva.
Denahi llega, ve al oso y concluye que Kenai fue asesinado por él. Jura venganza. Kenai cae del acantilado a los rápidos, sobrevive y despierta para encontrar a Tanana curándolo. Entonces comienza el pánico.
Joaquin Phoenix, Jeremy Suarez y la cabina de grabación
El casting es la historia de producción más interesante de la película. Joaquin Phoenix confirmó su papel en marzo de 2001, recién salido de su nominación al Oscar por Gladiator, y estaba encantado con ello. «Ah, pero olvídate de la nominación al Oscar», dijo. «El verdadero pináculo es que interpreto a un personaje animado en una película de Disney. ¿No es lo mejor? Interpreto a un nativo americano transformado en oso. Se llama The Bears. No me llames protagonista. Eso no me importa. Soy un oso protagonista. ¡Estoy contento!»
Jeremy Suarez consiguió el papel de Koda después de que los cineastas escucharan sus cintas de audición para Finding Nemo. Phoenix y Suarez grabaron por separado, como es habitual en la animación, aunque compartieron una sesión de grabación al menos dos veces. Rick Moranis y Dave Thomas, que dan voz a los hermanos alces Rutt y Tuke, actuaron simultáneamente en todo momento.
Luego está Angayuqaq Oscar Kawagley, un profesor asociado que impartía cursos sobre filosofía nativa de Alaska en la Universidad de Alaska, Fairbanks. Él dio voz al Narrador Inuit. Dijo que nunca le dieron un guion, solo «el diálogo que habían escrito, que era contado por una persona nativa». Lo tradujo al yup’ik por escrito, lo envió por fax al estudio de Disney y lo grabó en un estudio de Anchorage mientras era grabado en video como referencia para la animación.
Ese detalle es lo más condenatorio en el expediente de la película. Un consultor en filosofía nativa de Alaska tuvo que enviar por fax su propia traducción porque el estudio le entregó un diálogo en lugar de un guion. Esto sugiere una producción que quería la autenticidad como textura, no como método.
Koda, Rutt, Tuke y un bosque de distracciones
La parte media de Brother Bear es donde se estanca. Kenai, ahora un oso, conoce a Koda, un cachorro con la voz de Suarez, y los dos viajan hacia la lejana montaña donde supuestamente Kenai puede volver a ser humano. En el camino, la película presenta a Rutt y Tuke, dos alces con las voces de Moranis y Thomas, además de mamuts lanudos y carneros revoltosos.
Rutt y Tuke son el problema en miniatura. Moranis y Thomas hacen una versión de su rutina de Bob and Doug McKenzie, y pertenece a otra película: una comedia de sketches, no una historia sobre el duelo y la transformación. Cada vez que aparecen, el registro emocional del filme se derrumba. Los mamuts y los carneros son peores: puro relleno, movimiento sin peso.
Koda es la excepción. Suarez lo interpreta con verdadera necesidad y verdadero dolor, y la historia de fondo del personaje —busca a una madre que no va a volver— es el único hilo que conecta la venganza de Kenai con algo más grande. La película lo sabe. Simplemente no confía lo suficiente en ello para quedarse ahí.
Los números duros
- Directores: Aaron Blaise, Robert Walker
- Duración: 85 minutos
- Estreno: 20 de octubre de 2003, New Amsterdam Theatre
- Estreno en Estados Unidos: 1 de noviembre de 2003
- Presupuesto: 46 millones de dólares
- Taquilla: 250 millones de dólares
- Metacritic: 48/100
- Puntuación: 4,8 de 10
- Premios: nominación a Mejor Película Animada, 76.ª edición de los Premios Óscar
- Secuela: Brother Bear 2, directo a video, 29 de agosto de 2006
Sitka, Denahi y los Espíritus que nunca se explican
El marco espiritual es la otra oportunidad perdida de la película. Los miembros de la tribu creen que todas las criaturas son creadas por los Grandes Espíritus, que aparecen en forma de aurora. El espíritu de Sitka se convierte en un águila calva. El cuerpo del oso muerto se convierte en un río dorado de luz.
Son imágenes impactantes. También están poco desarrolladas. La película nunca explica qué quieren los Espíritus, por qué castigan a Kenai de esa manera, o cuáles son realmente las condiciones de su regreso. Tanana lo cura y luego la película sigue adelante. La montaña está lejos. Esa es la regla.
Una película puede dejar su metafísica vaga. Pero cuando la metafísica es la trama — cuando toda la historia es un castigo impulsado por los espíritus y una búsqueda impulsada por los espíritus — la vaguedad se convierte en un agujero estructural. Brother Bear nunca decide si los Espíritus son justos, crueles o indiferentes. Solo necesita que muevan a Kenai del punto A al punto B.
Lo que realmente compran los 250 millones de dólares
| Categoría | Brother Bear (2003) | Brother Bear 2 (2006) |
|---|---|---|
| Formato | En cines | Directo a video |
| Estreno | 1 de noviembre de 2003 | 29 de agosto de 2006 |
| Voz de Kenai | Joaquin Phoenix | No figura en la fuente |
| Voz de Koda | Jeremy Suarez | No figura en la fuente |
| Duración | 85 minutos | No figura en la fuente |
| Presupuesto | $46 millones | No figura en la fuente |
| Taquilla | $250 millones | No figura en la fuente |
Brother Bear recaudó $250 millones con un presupuesto de $46 millones. Según cualquier medida comercial, eso es un éxito. Recibió una nominación a Mejor Película Animada en la 76.ª edición de los Premios Óscar. Generó una secuela directa a video, Brother Bear 2, estrenada el 29 de agosto de 2006.
Pero la calificación de la crítica es de 4,8 sobre 10, y esa diferencia importa. Una recaudación de $250 millones para una película animada de Disney en 2003 no era inusual: era el piso, no el techo. La nominación al Óscar llegó en un año en que la categoría aún era joven. El punto es que Brother Bear se estrenó en el New Amsterdam Theatre el 20 de octubre de 2003 y luego prácticamente desapareció de la conversación.
La transformación que debió haber sido la película
El mecanismo central de la película es su mejor idea y su peor ejecución. Kenai mata a un oso, se convierte en oso y debe caminar en los pasos de otro. El eslogan lo dice sin rodeos: «Ve a través de los ojos de otro, siente a través del corazón de otro y descubre el significado de la hermandad».
Eso es una arquitectura moral real. También es, en la práctica, una película de carretera con sketches cómicos. La película dedica más tiempo a las bromas de Rutt y Tuke que a la culpa de Kenai. Dedica más tiempo al viaje hacia la montaña que a lo que la montaña significa. La transformación es un recurso argumental, no un acontecimiento psicológico.
Considérese lo que tiene la película: un niño que mata a un animal por dolor, es obligado a convertirse en ese animal y luego se hace amigo del cachorro huérfano de ese animal. Eso es material devastador. Brother Bear lo trata como un malentendido que debe aclararse.
Lo que se sostiene y lo que no
La animación se sostiene. Los paisajes de Alaska son amplios, fríos y convincentes, y las secuencias de auroras tienen un brillo genuino. El trabajo de voz de Phoenix y Suarez es comprometido. El Sitka de D. B. Sweeney es breve pero efectivo. La Tanana de Joan Copeland carga el peso de las afirmaciones espirituales de la película sin sobreactuarlas.
Lo que no se sostiene es el tono. Brother Bear no puede decidir si es una historia de duelo o una comedia de amigos. Abre con una muerte, gira hacia chistes de alces, vuelve al duelo y luego gira otra vez. La duración de 85 minutos es corta, pero se siente rellenada porque gran parte de ella es ruido.
La película también tiene una relación extraña con su propia premisa. El castigo de Kenai es convertirse en oso, pero la película rara vez lo deja sufrir como tal. Lo curan, lo alimentan y lo guían. Las apuestas de ser un oso en un mundo de cazadores humanos se enuncian pero no se sienten. La cacería de Denahi es lo más cerca que la película llega de una tensión real, y se resuelve casi tan pronto como comienza.
Brother Bear es una película con una gran premisa y un guion mediocre. Tiene los huesos de algo genuinamente conmovedor: una historia de venganza que se convierte en una lección sobre la empatía, contada a través del cuerpo de lo que mataste. Tiene un elenco sólido, un escenario llamativo y al menos un personaje, Koda, que se gana un sentimiento real.
También tiene a Rutt y Tuke. Tiene mamuts y carneros. Tiene un sistema espiritual que nunca explica y una transformación que nunca cuestiona. Tiene una duración de 85 minutos que se siente más larga de lo que es.
La recaudación de 250 millones de dólares y la nominación al Oscar sugieren que la película encontró audiencia. El 4.8 sobre 10 sugiere que esa audiencia era mayormente niños que desde entonces crecieron y no volvieron a pensar en ella. Esa es la lectura honesta. Brother Bear no es un desastre. Es una oportunidad perdida, y las oportunidades perdidas son más difíciles de perdonar que los fracasos, porque puedes ver exactamente lo que debería haber estado ahí.
Puntuación: 4.8 de 10.
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