Joe es encontrada medio muerta en un callejón y un hombre llamado Seligman la lleva a su casa. Esa es toda la premisa de Nymphomaniac: Vol. I, de Lars von Trier, y apenas si comienza. Esta es una película sobre la confesión, el aburrimiento y la extraña comodidad de hablar con extraños. También es una película sobre el sexo, y mucho de él, pero no de la manera que se podría esperar.
Tráiler, vía Magnolia Pictures & Magnet Releasing.
Joe cuenta su historia
Joe es interpretada por Charlotte Gainsbourg, y pasa casi dos horas relatándole su vida a Seligman. La historia comienza cuando Joe es una niña, una adolescente joven, y tiene su primera experiencia con un hombre al que llama Jerôme. A partir de ahí, la película avanza por una serie de encuentros con extraños, amantes y conexiones breves, cada uno contado de una manera directa que trata al sexo como una parte natural del ser humano.
Stacy Martin interpreta a la joven Joe, y su actuación es lo más destacado. Ella carga con el peso de una infancia y una historia adolescente que Gainsbourg solo puede insinuar como la narradora adulta. La película se estructura en torno a estos flashbacks, que se entrelazan con las propias historias de Seligman sobre sus pasatiempos: la pesca con mosca, la lectura sobre los números de Fibonacci y escuchar música de órgano.
La extraña comodidad de Seligman
Seligman es interpretado por Stellan Skarsgård, y su papel tiene tanto que ver con el acto de escuchar como con cualquier otra cosa. Es un hombre curioso que se siente atraído por la historia de Joe, aunque admite que sabe poco sobre las mujeres. Sus conversaciones son la columna vertebral de la película, y a menudo son tiernas, incómodas y extrañamente íntimas.
La película se construye sobre estos intercambios, con Seligman haciendo preguntas y Joe respondiéndolas. El ritmo es lento, deliberado y, a veces, tedioso. No es una película que se apresure hacia su destino.
Las escenas de sexo
Hay mucho sexo en Nymphomaniac: Vol. I, y no siempre es agradable. Algunas escenas son tiernas, algunas son brutales y algunas son simplemente mecánicas. La película no rehúye el lado más oscuro del deseo, y no siempre encuentra la manera de hacer que eso se sienta significativo.
Shia LaBeouf aparece como Jerôme, el hombre que toca a Joe por primera vez cuando era niña. Su presencia es breve pero significativa, y la escena en la que participa es uno de los momentos más incómodos de la película. Uma Thurman interpreta a la señora H, y sus escenas están entre las más divertidas del filme, aunque el humor proviene de lo absurdo de la situación más que de una calidez genuina.
Christian Slater interpreta al padre de Joe, y su actuación es rígida y fría. Connie Nielsen interpreta a la madre de Joe, y sus escenas son pocas pero efectivas. Sophie Kennedy Clark interpreta a B, y su aparición es breve pero memorable. Ananya Berg interpreta a Joe a los diez años, y su actuación es pequeña pero conmovedora. Jens Albinus interpreta a S, Anders Hove interpreta a Odin, y Simon Böer interpreta a Hombre Desinteresado, todos los cuales aparecen en papeles pequeños que apoyan la narrativa más amplia.
El eslogan es cierto
El eslogan de Nymphomaniac: Vol. I es «Olvida el amor». Ese es el argumento central de la película, y se plantea con sinceridad más que con cinismo. Los personajes de la película no encuentran el amor en el sentido tradicional, y la película sugiere que quizás el amor no es lo importante.
Esta es una declaración audaz, y es una que la película se gana en gran medida mediante su compromiso con su propia lógica. La película no está interesada en el romance, y no pretende lo contrario.
Dónde se queda corta
Nymphomaniac: Vol. I es una película exigente, y no todos querrán sentarse a ver su duración completa. El ritmo es lento, y la película no siempre sabe cuándo cortar una escena que ya ha dejado claro su punto. Algunas de las escenas sexuales son repetitivas, y la película no siempre encuentra nuevas formas de abordar su tema.
La película también es profundamente pesimista. Hay poca alegría en su representación de las relaciones, y los personajes rara vez parecen encontrar realización en sus vidas. Esto no es necesariamente un defecto, pero es un tono que algunos espectadores encontrarán agotador.
Una película sobre hablar
En esencia, Nymphomaniac: Vol. I es una película sobre el acto de contar una historia. Joe le cuenta su historia a Seligman, y Seligman escucha. La película está interesada en la mecánica de la confesión, en la manera en que las palabras pueden unir a dos personas incluso cuando siguen siendo extraños.
También es una película sobre la soledad de estar vivo. Joe ha tenido innumerables parejas y, sin embargo, permanece sola de una manera que Seligman, que nunca se ha casado, comprende. La película sugiere que la conexión no siempre está disponible, incluso cuando la deseamos.
El veredicto
Nymphomaniac: Vol. I es una película imperfecta pero ambiciosa. No es fácil de ver y no siempre es exitosa en su ejecución. Pero es una película que está dispuesta a hacer preguntas difíciles sobre el deseo, la conexión y el significado de una vida vivida plenamente.
La película está en su mejor momento cuando se centra en sus personajes, y en su peor momento cuando los pierde de vista en su propia ambición. Es una película que exige paciencia y recompensa a quienes están dispuestos a dársela.
Cuadro de datos clave – Director: Lars von Trier – Escrita por: Lars von Trier – Duración: 118 minutos – Género: Drama – Lema: «Olvídate del amor»
Puntuación final
Nymphomaniac: Vol. I es una película que dividirá al público. Algunos la encontrarán convincente, otros la encontrarán tediosa. Es una película que está dispuesta a ser difícil y es una película que está dispuesta a fracasar.
Pero también es una película que vale la pena ver, aunque solo sea por las actuaciones de Gainsbourg y Skarsgård, y por la rara honestidad de su idea central.
6,9 de 10.
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