El Triángulo de la Tristeza de Ruben Östlund quiere ser una sátira sobre la jerarquía social, y durante la mayor parte de sus 147 minutos en gran medida lo logra. La película sigue a una pareja de celebridades, Carl (Harris Dickinson) y Yaya (Charlbi Dean), quienes aceptan una invitación para navegar en un crucero de lujo lleno de gente adinerada a nivel mundial. El barco es comandado por un capitán desquiciado y alcohólico (Woody Harrelson), y lo que comienza como unas vacaciones dignas de Instagram se convierte en una catástrofe. Los supervivientes quedan varados en una isla desierta, donde emerge el verdadero tema de la película: una lucha por la jerarquía y la supervivencia.
La película es el debut en el idioma inglés de Östlund, y llega con un peso considerable. Se estrenó en el 75º Festival de Cannes, donde recibió una ovación de pie de ocho minutos y ganó la Palma de Oro. Posteriormente, obtuvo tres nominaciones al Oscar, incluyendo Mejor Película y Mejor Director, y recibió reconocimientos adicionales en los Globos de Oro y BAFTAs. Su elenco parece una lista de actores de carácter, con Dolly de Leon, Zlatko Burić, Iris Berben, Vicki Berlin, Henrik Dorsin, Jean-Christophe Folly, Amanda Walker, Oliver Ford Davies, Sunnyi Melles y Woody Harrelson todos participando.
Trailer, vía NEON.
El Crucero como Escenario
La película se abre en el barco mismo, un patio de juegos flotante para los ricos. Los pasajeros son una procesión de privilegios grotescos, cada uno más consentido que el anterior. Carl y Yaya son el principal punto de entrada de la película, una pareja joven cuya fama los ha convertido en celebridades menores. Son invitados al crucero para mezclarse con los poderosos, y la película pasa su etapa inicial documentando su incomodidad mientras navegan por los estratos sociales del barco.
La dirección de Östlund es segura y a menudo aguda. Él sabe exactamente cuándo retroceder y cuándo avanzar, y confía en sus actores para que hagan aterrizar las bromas. Las escenas iniciales chisporrotean con energía, y la sátira aterriza con un fuerte golpe. El concepto central de la película es que el viaje en barco es un microcosmos de la sociedad global, y el barco se convierte en un escenario para un conflicto mayor.
«Bienvenidos a bordo.»
Ese lema es la declaración de intenciones de la película. Invita al público, para luego cerrarle la puerta de golpe. La película no se disculpa por su desprecio hacia sus sujetos, y esa actitud es contagiosa.
La interpretación de De Leon
Dolly de Leon interpreta a Abigail, una miembro de la tripulación del barco que está atrapada en un matrimonio miserable. Su interpretación es el motor de la segunda mitad de la película. A medida que los supervivientes luchan por sobrevivir en la isla, la perspectiva de Abigail cambia la dinámica. Ella no es una víctima, es una superviviente, y su presencia obliga a los demás a confrontar sus propias jerarquías.
La nominación a los Premios Oscar de la película en la categoría de Mejor Guion Original está bien merecida. El guion de Östlund es ágil y preciso, lleno de agudas observaciones sobre el poder y el estatus. El diálogo es naturalista sin ser natural, y capta la forma en que la gente habla cuando está tratando de mantener su posición.
El elenco de soporte es uniformemente excelente. Zlatko Burić interpreta a Dimitry, un empresario rico que es a la vez absurdamente poderoso y absurdamente débil. Iris Berben interpreta a Therese, una mujer que está constantemente subestimada. Amanda Walker interpreta a Clementine, una mujer que está constantemente subestimada. Oliver Ford Davies interpreta a Winston, un hombre que está constantemente subestimado. Sunnyi Melles interpreta a Vera, una mujer que está constantemente subestimada.
La Lucha en la Isla
La sección central de la película es donde pierde algo de su impulso. El cambio del crucero a la isla es abrupto, y la sátira se vuelve más abstracta. La lucha por la jerarquía es una idea convincente, pero a veces la película tiene dificultades para arraigarla en intereses específicos. Los personajes comienzan a sentirse menos como individuos y más como engranajes de una máquina.
La nominación de la película a los Premios Oscar en la categoría de Mejor Película es exagerada. La película es una obra sólida, pero no es una obra maestra. Es demasiado desigual para sostener ese tipo de reconocimiento. La nominación a Mejor Director está más justificada, ya que Östlund claramente sabe lo que está haciendo detrás de la cámara.
El desempeño de la película en la taquilla fue modesto. Generó más de 32,8 millones de dólares a nivel mundial, lo cual es respetable pero no espectacular. Ese número nos dice algo sobre cómo respondieron los espectadores al mensaje de la película.
Los Límites de la Sátira
La sátira de la película es su activo más fuerte, pero también su más débil. La película está en su mejor momento cuando es específica, y está en su peor momento cuando se vuelve abstracta. La sátira a menudo es directa, y puede sentirse menos como una crítica y más como un garrote. La película es descaradamente cruel, y esa crueldad es parte de su atractivo, pero también puede ser agotadora.
La nominación de la película a un premio Oscar a la Mejor Actriz de Reparto (para de Leon) es exagerada. De Leon es excelente, pero no es la razón por la que la película funciona. La película funciona gracias a sus ideas, no gracias a sus actuaciones.
La nominación de la película a un premio Golden Globe a la Mejor Película – Comedia o Musical es exagerada. La película es un drama, no una comedia. La película es una sátira, no un musical. La película es una obra seria, no una ligera.
El Veredicto
Triangle of Sadness es una película imperfecta pero ambiciosa. Es una sátira con dientes, y está dispuesta a ofender para hacer su punto. La película está en su mejor momento cuando es específica, y está en su peor momento cuando se vuelve abstracta. Es una película que recompensa la atención, incluso cuando la exige.
Las nominaciones de la película a un premio Oscar son una mezcla. La nominación a Mejor Película es exagerada, la nominación a Mejor Director es merecida, y la nominación a Mejor Guion Original está bien ganada. La recepción de la película en Cannes es un testimonio de su poder, y sus números de taquilla son un recordatorio de sus límites.
La película vale la pena verla, pero no es una obra maestra. Es una película que se recordará por sus ideas, no por su ejecución. Es una película que se discutirá durante años, pero no será la película que defina la carrera de Östlund.
La película obtiene una puntuación de 6,3 sobre 10.
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