La Maldición de La Llorona es una película construida sobre una leyenda que debería asustar. No es una película que cumple esa promesa. Dirigida por Michael Chaves y con un guion de Mikki Daughtry y Tobias Iaconis, la película pasa su tiempo de ejecución persiguiendo un terror sobrenatural que nunca llega del todo, dejando atrás una inquietud vacía que se siente menos como miedo y más como una mala idea que quedó demasiado tiempo en el papel.
Ambientada en Los Ángeles en 1973, la película se centra en Anna Tate-Garcia, interpretada por Linda Cardellini, una trabajadora social que investiga la desaparición de los dos hijos de Patricia Alvarez. Patricia, interpretada por Patricia Velásquez, es una madre cuyos hijos, Carlos y Tomas, están encerrados en una habitación, suplicándole a Anna que los mantenga allí. Anna ignora sus advertencias, lleva a los niños a un refugio y los envía a la cama. Ahí es donde comienzan los problemas.
Trailer, cortesía de Warner Bros..
La Leyenda Detrás de la Película
La Llorona es una figura del folclore mexicano, una mujer llorona que ahogó a sus hijos en un río y ahora vaga por la tierra, buscando a otros para reemplazarlos. La película se basa en gran medida en esa historia, pero nunca se compromete completamente con ella. En cambio, la trata como un rumor, una superstición, una historia contada por inmigrantes y desestimada por las autoridades estadounidenses alrededor de Anna.
El problema es que la película nunca decide si La Llorona es real o no. La mitología es lo suficientemente rica como para respaldar una narrativa completa, pero Chaves y sus escritores la tratan como un recurso argumental en lugar de un personaje. El resultado es una historia que se siente inconclusa, una maldición que nunca se explica por completo, un horror que nunca se cohesiona en algo con lo que el público pueda quedarse.
Anna Tate-Garcia y la Familia en el Centro
Cardellini sostiene la película como Anna, una mujer cuya obligación profesional choca con un terror sobrenatural que no puede comprender. Su actuación es competente, pero el guion le da poco con lo que trabajar. Anna es una buena madre, una trabajadora diligente y una escéptica de lo paranormal. Esos rasgos son buenos individualmente, pero la película le pide que cambie constantemente entre ellos, desde desestimar las advertencias de los niños hasta temer a La Llorona, sin darle al público una razón clara de por qué ocurre el cambio.
Los niños lo llevan incluso peor. Chris, interpretado por Roman Christou, y Samantha, interpretada por Jaynee-Lynne Kinchen, están destinados a ser el corazón de la historia. Son quienes La Llorona apunta, quienes la ven primero y quienes sufren más. Pero la película apenas les da algo que hacer más allá de gritar y correr. Su miedo es genuino, pero no está justificado, y el público nunca llega a conocerlos lo suficiente para sentir su pérdida.
Padre Perez y la Subyacencia Religiosa
Tony Amendola interpreta al Padre Perez, un sacerdote que practica el misticismo para mantener a raya el mal. Es lo más parecido a una guía que tiene la película, la única persona que cree en La Llorona y trata de ayudar a Anna. Sus escenas son las más interesantes de la película, ofreciendo una rara visión de un mundo donde lo sobrenatural se trata como real. Pero incluso él es relegado a un segundo plano durante largos tramos de la película, reducido a un cameo en el acto final.
Los matices religiosos de la película son una bendición ambivalente. La leyenda de La Llorona proviene de México católico, y la película hace referencia a esa historia con alusiones a santos y oraciones. Pero la película nunca se compromete por completo con el lado espiritual de la historia. Quiere ser aterradora, pero también quiere ser realista, y ambos objetivos se anulan mutuamente.
La Escena del Ahogamiento y el Beneficio Ausente
El elemento central de la película es el descubrimiento de Carlos y Tomas ahogados en un río. Es una imagen sombría, y está destinada a ser el clímax de la trama inicial. Pero la escena no tiene impacto porque el público no ha sido preparado para ella. Los niños han sido encerrados en una habitación, les han advertido que permanezcan quietos y los han ignorado. Sus muertes deberían ser una tragedia, pero se sienten como una conveniencia, una forma de avanzar en la historia en lugar de una consecuencia de las decisiones tomadas anteriormente.
La película también presenta a La Llorona en sí misma, interpretada por Marisol Ramirez, en una escena que está destinada a ser aterradora. Aparece como una mujer llorando, agarrando la muñeca de Chris y dejando quemaduras. La imagen es llamativa, pero el momento termina en segundos, y la película nunca vuelve a él con el peso que merece. La Llorona es una amenaza, pero también es distante, una presencia que aparece brevemente y luego desaparece.
Comparando las Dos Versiones de la Leyenda
La película toma prestado su leyenda del folclore mexicano, pero también se inspira en el Universo Conjuring, el universo compartido de películas de terror de James Wan. (1)
| Elemento (2) | La Maldición de La Llorona (3) | Folclore Mexicano (4) |
|---|---|---|
| Origen (5) | 1673 España (6) | Historia indígena y colonial (7) |
| Escenario (8) | 1973 Los Ángeles (9) | Múltiples ubicaciones (10) |
| Figura principal (11) | La Llorona como una amenaza sobrenatural (12) | Una mujer en duelo que ahogó a sus hijos. |
| Tono | Terror sobrenatural | Narración folclórica |
La comparación muestra hasta dónde se desvía la película de su fuente. La leyenda es simple: una mujer ahoga a sus hijos, se convierte en un fantasma y vaga por la tierra. La película complica eso con un escenario moderno, una trama burocrática y una protagonista que debe elegir entre su trabajo y su fe. El resultado es una historia que no es fiel ni fresca, un término medio donde el horror pierde su mordiente.
La Sorpresa de Taquilla
A pesar de sus malas críticas, la película fue un éxito sorprendente en taquilla. Obtuvo 123,1 millones de dólares a nivel mundial contra un presupuesto de 9 millones de dólares, lo cual es un rendimiento saludable para una película de terror. Ese éxito es un crédito del marketing, no de la cinematografía. La película se estrenó el 19 de abril de 2019, después de su presentación en South by Southwest el 15 de marzo de 2019, y se proyectó ante un público hambriento de sustos. Lo que obtuvieron fue una película que prometía terror y entregó confusión.
El éxito de la película es un recordatorio de que el terror es un género de sentimiento, no necesariamente de oficio. Una película puede estar mal hecha y aún así tener éxito si acierta la nota emocional correcta. La Maldición de La Llorona no acierta esa nota. Confunde, frustra y finalmente agota al público.
El Veredicto Final
La Maldición de La Llorona es un fracaso de ambición. Quería ser una película de terror moderna que respetara su folclore, pero se conformó con un thriller genérico con un fantasma en él. El resultado es una película que es olvidable, frustrante y, en última instancia, carente de sentido. Es una película que toma una leyenda que vale la pena contar y la convierte en una historia que vale la pena olvidar.
La película no está exenta de méritos. Cardellini ofrece una interpretación sólida, y el diseño de producción capta la década de 1970 con cuidado. Pero esas fortalezas son superadas por las debilidades del guion. El ritmo es irregular, los sustos están dispersos y la resolución es apresurada. La película termina sin responder a las preguntas que planteó, dejando al público con una sensación de decepción en lugar de satisfacción.
La Maldición de La Llorona es una película que desperdicia una buena leyenda en una mala película. Es una película que debería haber sido mejor, y es una película que será olvidada rápidamente.
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