Dying Light 2: Stay Human se lanzó en 2022, hace cuatro años, y te sitúa en el último gran asentamiento humano: una ciudad que perdió ante un virus 15 años antes de que comience el juego y que desde entonces se ha ido hundiendo en una edad oscura moderna. Interpretas a Aiden Caldwell, un superviviente infectado cuya agilidad y habilidades de combate lo convierten tanto en un aliado poderoso como en una mercancía valiosa. Techland desarrolló y publicó el juego, con Spike Chunsoft también acreditado como publisher. Se lanzó en Xbox Series X|S, PlayStation 4, PC, PlayStation 5 y Xbox One.
Tráiler, vía IGDBcom.
Aiden Caldwell y la ciudad infectada
La premisa es directa. Durante el día, bandidos, facciones y supervivientes hambrientos recorren las calles en busca de restos, o se los quitan a alguien más por la fuerza. De noche, los infectados salen de sus oscuros escondites y cazan a los vivos.
Aiden puede ir donde otros no pueden. El juego te entrega una agilidad excepcional y un combate brutal, y luego te pide usar esas habilidades como agente de cambio dentro de una metrópolis en decadencia. La advertencia del propio resumen —úsalo con sabiduría— contiene el argumento de venta: un superviviente que también es un arma, moviéndose por una ciudad que lo vendería por partes si pudiera.
El juego es un juego de rol con bases de aventura, se juega en primera persona y admite modos para un jugador, multijugador y cooperativo.
Día, noche y las calles entre ambos
El mundo infectado de Dying Light 2 es implacable por diseño, y el ciclo de día y noche es donde ese diseño muerde. La luz del día pertenece a las personas. Bandidos, facciones, supervivientes comunes, todos rebuscando, todos peligrosos. La noche pertenece a los infectados, que desalojan sus escondites y acechan a cualquiera que siga afuera.
Esa estructura le da su ritmo al juego. Planificas en función de la luz. Decides si una incursión vale el riesgo de que te atrapen después de que oscurece.
La ciudad es una metrópolis en decadencia sumida en una edad oscura moderna, y el propio resumen del juego la enmarca así. Aiden se mueve por ella como un forastero con una infección y un conjunto de habilidades que nadie más puede igualar.
Lo que ofrecen el combate y el movimiento
La agilidad de Aiden es lo más destacado. El resumen del juego califica sus habilidades como excepcionales. Eres alguien que entra en lugares que nadie más se atreve a pisar.
Con tus habilidades únicas tienes el poder de ser un agente de cambio dentro de esta metrópolis en decadencia.
El combate se describe como brutal. El juego abarca temas de acción, terror, supervivencia y mundo abierto, y la lucha se inscribe en los cuatro.
Los modos importan aquí. Un jugador, multijugador y cooperativo están todos listados, así que la misma campaña puede llevarse en solitario o con otros.
Donde se sostiene el asentamiento
La mecánica y el entorno no están separados en el material de origen. Las habilidades de Aiden son la razón por la que es importante para las facciones que lo rodean, y el resumen del juego lo dice: es una mercancía valiosa en un mundo peligroso.
Los infectados son centrales para la ficción. El estado de la ciudad, el saqueo, las correrías nocturnas: la fuente vincula todo eso con el brote que acabó con el viejo mundo.
Techland ha construido un juego con una identidad clara. Un juego de supervivencia que trata la supervivencia como una negociación diaria en lugar de un ajuste de dificultad.
El veredicto sobre Dying Light 2
Dying Light 2: Stay Human es un juego que sabe lo que quiere ser. Aiden Caldwell ancla una historia sobre la capacidad y sus límites. La estructura de día y noche le da al mundo abierto una razón de existir más allá del tamaño. Los sistemas de combate y movimiento sirven a la ficción.
La puntuación crítica publicada de 7.7 sobre 10, un agregado de críticos de IGDB en 11 medios, es el número que hay que sopesar. Es una puntuación sólida sin ser dominante, y encaja con un juego cuyas ambiciones son más claras que su ejecución en algunos puntos.
Lo que más importa aquí es el tiempo transcurrido. Cuatro años después de su lanzamiento, Dying Light 2 sigue leyéndose como una entrada asentada en el espacio de los RPG de supervivencia más que como una polémica viva. La propuesta —una metrópolis en decadencia, un superviviente infectado con habilidades que nadie más tiene y una elección sobre cómo usarlas— es la parte que perdura.
7.7 de 10.
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