Robert Eggers ha dedicado su carrera a construir películas de terror en torno al pavor, y Nosferatu (2024) es su declaración más segura hasta ahora. Es una nueva versión del clásico de 1922 de F. W. Murnau, filtrada a través de Drácula de Bram Stoker, y se siente como un sueño febril que nunca termina de romperse. La película dura 133 minutos y avanza a un ritmo lento y deliberado que se siente menos como ritmo y más como trance. Es una película sobre la obsesión, la soledad y el terror de ser deseado por algo que no debería desearte.
La relación central es entre Ellen Hutter, interpretada por Lily-Rose Depp, y el conde Orlok, interpretado por Bill Skarsgård. Ellen es una joven que reza por un compañero, y su rezo abre un vínculo psíquico con el Nosferatu. La película presenta este vínculo como un lazo genuino, no como una maldición. Orlok se siente atraído por ella, y ella se siente atraída de vuelta. Es una dinámica extraña, casi tierna, y Eggers la maneja con una contención que hace que el horror se sienta más íntimo.
Skarsgård es la razón por la que la película funciona. Interpreta a Orlok como un hombre atrapado, un noble que hizo un pacto con el Diablo y ahora existe como una criatura de la oscuridad. Su actuación no es la de un monstruo caricaturesco; es la de un hombre triste y condenado cuya humanidad se le va arrebatando lentamente. La escena en la que Orlok duerme en un ataúd en una cripta, desnudo y descompuesto, es un momento silencioso de horror que permanece contigo.
Nicholas Hoult interpreta a Thomas Hutter, un agente inmobiliario enviado a Transilvania para vender la decrépita Mansión Grünewald a Orlok. Es un hombre que intenta ascender en la correduría Knock, dispuesto a asumir cualquier tarea. Su viaje es una espiral lenta hacia el miedo, y Eggers lo sigue con una paciencia que da resultados. La secuencia en la que Thomas llega a una aldea transilvana, es rechazado y luego presencia cómo los romaníes exhuma y clavan una estaca a un cadáver es una clase magistral de pavor creciente.
El reparto de apoyo es sólido en todos los frentes. Emma Corrin interpreta a Anna Harding, amiga de Thomas y confidente de Ellen, con una calidez que ancla el caos sobrenatural de la película. Aaron Taylor-Johnson interpreta a Friedrich Harding, un constructor naval escéptico que ve la amenaza vampírica como superstición. Ralph Ineson interpreta al Dr. Wilhelm Sievers, el médico que intenta tratar a Ellen con medicina convencional. Willem Dafoe interpreta al Prof. Albin Eberhart von Franz, el filósofo suizo que comprende la extraña conexión psíquica entre Orlok y Ellen.
La película se basa tanto en el Nosferatu de 1922 como en la novela de Stoker, y Eggers entrelaza ambas con habilidad. La trama sigue el viaje de Thomas a Transilvania, la compra de la propiedad alemana por parte de Orlok y la posterior plaga que arrasa Wisburg. El eslogan de la película, «Succumb to the darkness», captura el fatalismo de la historia. No hay escape del Nosferatu, solo un lento descenso hacia el horror.
Eggers siempre ha sido un cineasta que confía en la atmósfera por encima del espectáculo, y Nosferatu es su ejemplo más puro de ese enfoque. La película está rodada de una manera deliberadamente anticuada, con una paleta de colores apagada y un esquema de iluminación que recuerda los horrores expresionistas de la era del cine mudo. El diseño de producción es meticuloso, desde la mansión en decadencia hasta las calles sombrías de Wisburg. El diseño de sonido es mínimo, dejando que el silencio haga el trabajo.
El éxito de la película no es solo de crítica; es comercial. Con un presupuesto de 50 millones de dólares, recaudó 182 millones de dólares en todo el mundo, convirtiéndose en la película más taquillera de Eggers. Se estrenó en Berlín el 2 de diciembre de 2024 y llegó a los cines de Estados Unidos el 25 de diciembre, distribuida por Focus Features. La película obtuvo nominaciones al Premio de la Academia a Mejor Fotografía, Mejor Diseño de Vestuario, Mejor Diseño de Producción y Mejor Maquillaje y Peinado.
Los defectos de la película son pequeños. La sección central se alarga ligeramente, y parte de la exposición es torpe. Pero la fuerza de las actuaciones lleva la película a través de sus tramos más lentos. El acto final, donde Ellen cae bajo la influencia de Orlok y la plaga llega a Wisburg, es una construcción magistral hacia un clímax que es a la vez trágico y horroroso.
Así se clasifican los elementos clave de la película:
- Actuación — El Orlok de Skarsgård es lo más destacado, una actuación que eleva toda la película.
- Atmósfera — Eggers crea un mundo que se siente genuinamente embrujado, desde la aldea transilvana hasta la mansión en decadencia.
- Trama — La historia es de desarrollo lento, pero recompensa la paciencia con un desenlace satisfactorio.
- Oficio técnico — La cinematografía, el diseño de producción y el diseño de sonido son todos excelentes.
- Ritmo — La película es lenta, y algunos espectadores pueden encontrar tediosa la sección intermedia.
Nosferatu es una película sobre la obsesión, la soledad y el terror de ser deseado por algo que no debería desearte. Es un remake que respeta su material de origen mientras lo hace propio. Es una película que exige atención y la recompensa.
Tráiler, vía Focus Features.
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