Cavallaro atribuye a una profesora llamada Sra. Madonia haberle dicho que podía escribir una novela, incluso cuando todavía estaba en la escuela primaria. En esa época, escribió su primer libro. En la actualidad, enseña escritura creativa en Interlochen, y su novela más reciente, Wayfarers, se centra en dos adolescentes cuyas orígenes no podrían ser más diferentes. Cavallaro se sentó recientemente con Author para discutir la nueva obra, su carrera y su pasión por escribir para jóvenes adultos.
La Chica del Maíz que Escribió Novelas
Cavallaro creció en el Illinois rural, donde se sentía diferente a sus compañeros en una pequeña comunidad. Pasaba su tiempo inmersa en libros, tanto leyéndolos como produciendo su propia obra: poesía, cuentos y novelas de doscientas páginas que presentaban esfinges, abismos sin fondo y tornados mortales. Tenía miedo a los tornados, y durante el quinto grado compuso una novela sobre una sociedad que se había refugiado bajo tierra. Su profesora, la Sra. Madonia, la observó mientras trabajaba en ella y se ofreció a leerla.
Al día siguiente, la profesora de Cavallaro devolvió el libro voluminoso. Le dijo a Cavallaro que podía hacerlo. Sea escritora.
Diez Años de Estudios de Posgrado y Programas para Talentos
Diez años después de graduarse, Cavallaro asistió a la escuela de posgrado, donde tomó talleres de escritura y enseñó poesía y ficción a estudiantes de pregrado. Las clases le daban alegría, pero sus veranos tenían el verdadero atractivo: enseñar en un programa para estudiantes con talento de preparatoria. Durante cinco semanas, vio al mismo grupo de estudiantes, desde las ocho y media de la mañana hasta las dos y media de la tarde, con ocho, nueve o diez niños a su cargo, provenientes de todo el país y a veces de fuera de sus fronteras.
La pasión y la energía furiosa impulsaban su escritura. Producían enciclopedias sobre la historia familiar e imaginaban futuros. El amor, el cambio y la política de tener un cuerpo llenaban sus poemas. Las historias se construían a partir de correos electrónicos enviados a la nada y cartas depositadas en una caja perteneciente a alguien que no respondía.
Las Sesiones de Verano en Interlochen
En Interlochen, Cavallaro enseñó escritura creativa a tiempo completo a nivel de escuela secundaria, y se llevó a casa las tareas de sus alumnos cada noche, bebiendo té mientras juzgaba qué líneas cantaban, qué líneas necesitaban ser afinadas y qué momentos la convencían de que sus alumnos se sentían a la vez de dieciséis años y más viejos que el universo. También atesoraba el tiempo después de clase, cuando los alumnos entraban corriendo para mostrarle videos de gatos, tatuajes temporales y cortes de pelo nuevos.
Fuera de su oficina, los alumnos se reunían para formular preguntas vacilantes. Preguntaban qué curso tomar para su futuro. Se preguntaban si debían terminar una relación. Uno le contó que su pareja había besado a su mejor amigo, y dijo que fue un accidente; quería consejos sobre cómo proceder. Otro sentía que podría ser atraído hacia la escritura. Un tercero confesó que creía que podría ser gay. Una joven persona consideraba mudarse, posiblemente viviendo con su abuela. Todos a su alrededor parecían decir que el mundo debía ser odiado en ese momento, pero él sentía lo contrario: lo amaba y deseaba repararlo. No sabía cómo funcionaban esos sentimientos, ni cómo actuar en consecuencia.
Muchas personas creen que un buen líder es alguien que conoce todas las respuestas y le dice a todos qué hacer. Pero el verdadero liderazgo no consiste en tener todas las respuestas; consiste en hacer preguntas. Los mejores líderes hacen preguntas porque quieren entender lo que está sucediendo a su alrededor. Preguntan para aprender de los demás, para descubrir lo que necesitan los miembros de su equipo y para averiguar qué funcionará mejor para la situación en cuestión. Hacer preguntas demuestra que un líder es lo suficientemente humilde como para admitir que no tiene todas las respuestas y lo suficientemente curioso como para querer aprender más. También da poder a las personas que los rodean, permitiéndoles compartir sus ideas y conocimientos.
Ese enfoque puede cambiar la forma en que trabaja un equipo. Cuando los líderes hacen preguntas en lugar de dar órdenes, los miembros del equipo se sienten escuchados y valorados. Es más probable que ofrezcan sus propias ideas y se hagan cargo de su trabajo. Esto conduce a mejores soluciones y un trabajo en equipo más sólido.
El liderazgo no consiste en tener todas las respuestas. Consiste en hacer las preguntas correctas.
Sunrise Nights y la Forma Híbrida
Cavallaro escribió su primera novela para jóvenes adultos, Sunrise Nights, con Jeff Zentner. Quería captar la sensación de la lucha interna con la externa — esa sensación de que todo lo que eres no encaja del todo todavía. Crearon una forma híbrida, lo que ellos llaman una novela en verso y conversación, donde la vida interior de los personajes se traza a través de poemas, y luego los lanzan a escenas para verlos charlar, negociar, discutir y ocultar cosas unos a otros que acaban de revelar al lector.
Wayfarers y el viaje por carretera
Wayfarers de Cavallaro sigue a Sylvie, una joven con privilegios que está viajando por todo el país después de terminar la escuela, tratando de escapar del dolor y la culpa con su golden retriever a su lado. Knox, mientras tanto, recientemente escapó del grupo errante que su madre lo obligó a unirse cuando era niño. Sus historias no se parecen en absoluto en papel — Sylvie habla con fluidez el Gen Z; Knox claramente no — sin embargo, aún así logran conectar.
Después de que Knox rescata al perro que se escapó de Sylvie y se rompe el brazo en el proceso, ella le ofrece un viaje al sur hacia la casa de su abuela. En la carretera hay secretos, mentiras, baños en lugares abiertos, adivinos de la carretera enfrentados, eclipses solares vistos desde el estacionamiento de Walmart y mucho parloteo sobre deseos y necesidades y si somos la suma de nuestras experiencias o si podemos moldearnos en algo más. También hay besos. Por supuesto, besos. No soy un monstruo.
Escribiendo para los chicos de la oficina
Cavallaro escribió Wayfarers primero para ella misma, para la chica que fue alguna vez, pero sobre todo lo escribió para sus alumnos. El libro fue moldeado por los muchos chicos con ojos ardientes que entraban a su oficina y decían: Esta es quien soy. ¿Qué tienen para mí?
El mundo, por supuesto. Tenemos el mundo para ti.
Cronología
| Evento | Tiempo |
|---|---|
| Novela de quinto grado sobre tornados | Escrita |
| Diez años en la escuela de posgrado. | Pasados |
| Veranos en un programa de élite | Cinco semanas |
| Empleo a tiempo completo en Interlochen | Realizados |
| Publicación de Sunrise Nights | Con Jeff Zentner |
| Publicación de Wayfarers | Novela más reciente |
Datos clave
- Wayfarers: la novela más reciente de Cavallaro
- Sunrise Nights: Primera novela para jóvenes adultos, coescrita con Jeff Zentner.
- Interlochen: Donde Cavallaro imparte clases de escritura creativa a estudiantes de secundaria.
- Sra. Madonia: Maestra de quinto grado que animó a Cavallaro a escribir.
El relato de Cavallaro ofrece una explicación suave y particular de por qué escribe para adolescentes. Se basa en su propia afición por los libros de su juventud y su experiencia enseñando a estudiantes superdotados y a estudiantes de secundaria. Lo que destaca es un retrato cálido y humano de lo que atrae a un escritor a la ficción para jóvenes adultos.
Material de origen: ““Tienes que Amarlo”. Brittany Cavallaro sobre Escribir para Jóvenes Adultos”, Literary Hub.
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