El legado de Bourne abre con Aaron Cross corriendo por el desierto, y la película nunca logra decidir qué hacer con él después de esa apertura. Jeremy Renner interpreta a Cross, un operativo encubierto que ha pasado años trabajando solo, y el filme quiere que él sea el ancla de una saga que ha perdido a su personaje principal. No lo es.
La película retoma años después de la desaparición de Jason Bourne, e intenta construir un nuevo motor en torno a Cross. Es un lobo solitario, un hombre que ha vivido al margen del sistema y ha creado sus propias reglas. Ese planteamiento podría haber funcionado. En cambio, la película dedica demasiado tiempo a explicar sus propias reglas y muy poco a dejar que la acción respire.
Tráiler, vía Bourne.
La secuencia del desierto
El mejor tramo de El legado de Bourne es la primera hora. Cross corre por el desierto, repele a sus perseguidores, y la secuencia avanza con la energía que hizo funcionar a las películas anteriores. Es rápida, física y tensa. Después la película se ralentiza, y el impulso se estanca.
La doctora Marta Shearing
Rachel Weisz interpreta a la doctora Marta Shearing, una científica que conoce la verdad sobre el programa para el que trabaja Cross. Sus escenas son el núcleo emocional de la película, y ella ancla la acción en algo cercano al sentimiento humano. Pero el guion no deja de apartarse de ella para perseguir hilos argumentales que no rinden frutos.
«El legado de la saga Bourne es cierto tipo de inteligencia cinética.»
Esa frase resume lo que la película busca alcanzar, aunque no lo consiga del todo.
Aaron Cross
Aaron Cross es un combatiente hábil, pero no es Jason Bourne. Carece del impulso obsesivo que hacía tan cautivador al personaje principal. La película intenta convertirlo en un reemplazo, pero falta la química, y el resultado se siente como una versión inferior de lo que vino antes.
- La apertura en el desierto es la secuencia más fuerte
- Rachel Weisz ancla la historia en apuestas reales
- Aaron Cross nunca se convierte en el protagonista que necesitamos
- El ritmo se arrastra en el tramo medio
Donde se queda corta
The Bourne Legacy es competente, pero no es esencial. Es una película que toma su ADN de una serie mejor y no logra escapar del todo de esa sombra. La acción se sostiene a ratos, pero la trama pierde el foco y el centro emocional nunca termina de formarse.
La conclusión
The Bourne Legacy es una entrega sólida, aunque poco espectacular, de una franquicia que necesitaba más que un relleno. Jeremy Renner aporta intensidad física y Rachel Weisz aporta calidez, pero la película nunca encuentra su propia identidad. Es un viaje decente, no uno grandioso.
6,1 de 10.
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