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Dieciséis años después, Gulliver’s Travels de Jack Black aún lucha por encontrar su propia escala. )

Un hombre gigante entre enanos no encuentra alegría en su propio volumen, aunque sus compañeros se esfuerzan por hacerlo reír. )

Por mitch·6 min de lectura
A giant man stands amid a throng of tiny people in a small village.

Jack Black interpreta a Lemuel Gulliver como un empleado de recepción deprimido que plagia un informe y termina en Lilliput, una pequeña isla gobernada por una sociedad de la era victoriana. Ese planteamiento suena como el núcleo de una comedia inteligente. En la práctica, «Los viajes de Gulliver» pasa sus 85 minutos dando vueltas en torno a su propio planteamiento, y la película nunca encuentra el humor que promete.

Trailer, vía 20th Century Studios Malaysia.

El planteamiento que no da sus frutos.

Gulliver obtiene el encargo porque quiere impresionar a su enamorada, la periodista Darcy Silverman, y convencerla de que puede escribir un informe sobre sus viajes. Él plagia un informe, y al día siguiente, Darcy, impresionada por su escritura, lo envía al Triángulo de las Bermudas para que escriba sobre barcos que desaparecen misteriosamente allí. La tormenta, el remolino, el aterrizaje en Lilliput — todo esto plantea una premisa donde el tamaño de Gulliver debería ser la broma. En cambio, la película pasa la mayor parte de su tiempo de proyección teniendo a Gulliver caminar a través de una serie de los mismos escenarios una y otra vez.

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La película está vagamente basada en la Parte Uno de la novela de 1726 de Jonathan Swift, con un guiño a la Parte Dos. Pero la adaptación es tan laxa que apenas se parece al libro. Gulliver no es un marinero desviado por una tormenta, es un empleado de oficina aburrido que plagia un informe y es arrastrado a una orilla extraña. Ese cambio altera todo el significado de la historia, y la película nunca parece darse cuenta.

El elenco sostiene lo que la escritura deja caer.

El elenco de apoyo es lo suficientemente sólido como para hacer que la película sea digna de ser vista incluso cuando el guion tropieza. Jason Segel interpreta a Horatio, el hombre más alto de Lilliput, y su amistad con Gulliver es la mejor broma recurrente de la película. Emily Blunt es la princesa Mary, y ella interpreta sus escenas de captura y rescate con una dignidad que el guion a menudo no le da. Amanda Peet es Darcy Silverman, la novia de Gulliver, y Billy Connolly es el rey Theodore, el rey de Lilliput y padre de Mary. Chris O’Dowd interpreta al general Edward Edwardian, el comandante del ejército de Lilliput, y T.J. Miller es Dan Quint. James Corden es Jinks, y Catherine Tate es la reina Isabelle, la reina de Lilliput y madre de Mary. Olly Alexander interpreta al príncipe August, el príncipe de Lilliput y hermano de Mary.

Es una gran cantidad de nombres, y la película apenas sabe qué hacer con la mitad de ellos. La película presenta una completa familia real y luego en gran medida los ignora. El único personaje que obtiene una verdadera evolución es Gulliver mismo, y hasta su evolución es delgada.

Lo que Funciona y lo que No Funciona

El mayor problema de la película es la repetición. Una vez que Gulliver está en Lilliput, la película pasa demasiado tiempo mostrándolo caminando por las mismas calles, hablando con los mismos guardias y cayendo en las mismas peleas. Cada secuencia se parece a la anterior, y las bromas tienen menos impacto cada vez. Para cuando la Armada Blefusciana sitia la ciudad, el público ya ha escuchado esta historia tres veces.

Hay algunos momentos que funcionan. La escena en la que Gulliver salva al Rey Theodore de un incendio orinando sobre él es genuinamente divertida, y funciona como un gag físico en lugar de verbal. La película también se compromete por completo con su lema, «El negro es lo nuevo en grande», y aprovecha la corporalidad exagerada de Jack Black de una manera que coincide con la premisa. Pero esos momentos son raros.

El tono de la película también es inconsistente. Algunas escenas se desarrollan como comedia amplia, con el tamaño de Gulliver tratado como una fuente de absurdo constante. Otras escenas intentan generar drama en torno a la guerra entre Lilliput y Blefuscia, y fracasan porque las apuestas parecen arbitrarias. La película nunca se decide si quiere ser una comedia infantil o una sátira del conflicto político, y esa indecisión se muestra en cada escena.

El Tiempo de Proyección que No Ayuda

Con 85 minutos, “Las Aventuras de Gulliver” es una película corta. Eso debería ser una virtud: un tiempo de proyección corto significa que la película no puede perder el tiempo. Pero la película usa su brevedad como una excusa para apresurarse, no como una herramienta para afinar su enfoque. Las escenas que deberían durar un minuto se prolongan hasta tres o cuatro, y el ritmo se ve afectado.

La película también tiene problemas con la escala. Gulliver es un gigante, y la película debería usar esa diferencia para crear contraste visual. En cambio, la película a menudo aplana la diferencia entre Gulliver y los habitantes de Lilliput, tratándolos como de aproximadamente la misma altura cuando no lo están. Esa decisión socava toda la premisa.

Elemento Fortaleza Debilidad
Química entre el elenco Segel y Black tienen una verdadera química. Demasiados personajes son introducidos y luego ignorados.
Comedia física. La escena de micción funciona bien. Los números de repetición pierden su impacto.
Tono. Comprometido con la fisicalidad de Black. Salta entre la comedia y el drama sin previo aviso.
Escala visual. Debería enfatizar la diferencia de tamaño. A menudo achata la diferencia entre Gulliver y los liliputienses.

Por qué las críticas fueron tan negativas.

La película recaudó $237.4 millones a nivel mundial con un presupuesto de $112 millones, lo que sugiere que la película obtuvo ganancias. Pero la recepción crítica fue dura, y es fácil ver por qué. Las críticas negativas de la película no fueron una sorpresa, dado lo delgada que resulta la escritura.

Aquí hay una clasificación aproximada de los elementos que funcionan mejor:

  1. La comedia física, especialmente la escena de micción
  2. La química entre Black y Segel
  3. El compromiso con la premisa de «Black es el nuevo grande»
  4. La escala visual, cuando se utiliza en absoluto
  5. La guerra entre Liliput y Blefuscia, que nunca se vuelve coherente

La película es mejor cuando confía en su premisa y en sus actores. Es peor cuando intenta ser algo más grande que una simple comedia de tamaño. El resultado es una película que ocasionalmente es divertida pero rara vez inteligente, y una premisa que se desperdicia en una escritura que no puede averiguar qué hacer con ella.

«Las Crónicas de Narnia: El Viaje del Aslan» es una oportunidad perdida. Jack Black es un físico cómico talentoso, y la premisa es excelente. Pero la película nunca descubre cómo conectar esas dos cosas, y el resultado es una película que es divertida de ver durante cinco minutos y agotadora durante el resto de su duración.

La película debutó en España el 22 de diciembre de 2010, y fue estrenada en cines en los Estados Unidos el 25 de diciembre, por 20th Century Fox. Recibió críticas negativas y recaudó $237.4 millones a nivel mundial con un presupuesto de $112 millones.

Puntuación: 3.3 de 10.

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