Rose Byrne y Seth Rogen interpretan a Sylvia y Will, dos antiguos mejores amigos que perdieron el contacto en sus veinte años y ahora están volviendo a encontrarse en la cuarentena. La premisa de Platonic parece sencilla: una pareja platónica se reconecta después de una larga ruptura. No lo es. El programa quiere desestabilizar ambas vidas, y lo hace con un humor que es afilado, incómodo y a menudo peligrosamente cercano a la verdad.
Esta es una comedia sobre el peso de la historia, la dificultad del perdón y la extraña alquimia de la amistad que convierte a dos personas en un sistema completo. También es un programa sobre el particular embrollo de la edad media, con toda la ansiedad, el arrepentimiento y el deterioro físico que conlleva. El resultado es una serie que es consistentemente divertida, ocasionalmente profunda y casi siempre incómoda de la mejor manera posible.
Trailer, vía Apple TV.
Sylvia y Will
El núcleo de Platonic es la relación entre Sylvia y Will. Fueron mejores amigos en sus veinte años, inseparables, pero algo sucedió. El programa nunca explica completamente lo que los separó, y esa omisión es deliberada. Lo que vemos es el residuo: Sylvia es una abogada exitosa, casada y con un hijo, establecida en una vida que parece ordenada desde fuera. Will es un músico en dificultades, viviendo con sus padres, tratando de salir adelante. Nunca ha dejado de pensar en Sylvia, y ella nunca lo ha soltado del todo.
El programa se abre con Sylvia contactando después de años de silencio. Quiere reconectar, pero también quiere proteger su vida actual. Will quiere sumergirse de nuevo, pero no puede evitar notar que Sylvia ha avanzado de formas en las que él no lo ha hecho. La tensión es inmediata y constante. Están contentos de verse, pero también están constantemente poniendo a prueba los límites del otro.
Byrne y Rogen son el motor del programa, y ofrecen algunas de las mejores combinaciones químicas en televisión en este momento. Byrne interpreta a Sylvia como alguien fresco, controlado y profundamente herido, mientras que Rogen interpreta a Will como alguien desesperado, necesitado y extrañamente encantador. Sus escenas juntos son la razón por la que el programa funciona. Hablan entre ellos, se interrumpen y completan las frases del otro de maneras que se sienten auténticas y específicas. Es una interpretación que podría fácilmente caer en la caricatura, pero nunca lo hace.
Charlie y Katie
El elenco secundario es más pequeño que la pareja central, pero es esencial. Luke Macfarlane interpreta a Charlie Greeves, el esposo de Sylvia, un hombre que aprecia genuinamente a Will pero que también se siente profundamente amenazado por él. Carla Gallo interpreta a Katie, la exnovia de Will y la madre de su hija, quien aparece para complicar aún más las cosas. Estos dos personajes representan el mundo al que Sylvia y Will están regresando, y no están contentos con ello.
Macfarlane y Gallo son sólidos en sus papeles, aunque no se les da la misma profundidad que a Byrne y Rogen. Su función es proporcionar obstáculos, y lo hacen bien. Charlie es un abogado y comprende el peligro de la presencia de Will de una manera en que a veces Sylvia no lo hace. Katie es una escritora y se siente más cómoda con Will que Sylvia. Juntos, crean un triángulo que obliga a Sylvia a elegir entre su presente y su pasado.
El programa nunca explica completamente lo que los separó, y esa omisión es deliberada.
Personajes recurrentes
También hay personajes recurrentes que aparecen a lo largo de varias temporadas. Guy Branum, Janet Varney, Emily Kimball, Vinny Thomas, Aidy Bryant, Kyle Mooney y Beck Bennett aparecen en varios episodios, interpretando a amigos, colegas y familiares que se ven atrapados en la fuerza gravitacional de la amistad de Sylvia y Will. Estos personajes son menos centrales, pero añaden textura. Son las personas que notan que algo está mal, incluso cuando Sylvia y Will se niegan a admitirlo ellos mismos.
El humor
El humor en Platonic es un tipo específico de comedia. No es amplio, ni tampoco es de payasadas. Es el humor del reconocimiento, el tipo de broma que te hace reír y luego te das cuenta de que acabas de verte a ti mismo. El programa está lleno de silencios incómodos, interacciones sociales vergonzosas y la repentina realización de que has dicho algo que no puedes retractarte. Es una comedia sobre la lenta muerte de la dignidad, y es muy, muy divertida.
Uno de los chistes recurrentes involucra a la hija de Sylvia, que es una adolescente y, por lo tanto, completamente ajena al drama adulto que la rodea. Otro involucra los intentos de Will de reinsertarse en la vida de Sylvia, que siempre terminan en desastre. Hay una escena en la que Will intenta asistir a una conferencia de padres y maestros con Sylvia, y el programa pasa varios minutos sobre la pura imposibilidad de ello. Es una clase magistral de sincronización cómica.
El programa también tiene un don para encontrar lo absurdo en las situaciones cotidianas. Una fiesta de cena se convierte en una zona de guerra. Una llamada telefónica se convierte en una situación de rehenes. Una conversación casual sobre un amigo en común se convierte en un referéndum sobre el significado de la vida. Los chistes funcionan porque se basan en los sentimientos reales de los personajes. La comedia no es una máscara; es un arma.
La Estructura
Platonic está estructurado como una sitcom serializada, pero no es una tradicional. No es episódica como la mayoría de las comedias. Cada episodio se basa en el anterior, y el programa pasa mucho tiempo en escenas largas donde la gente habla y discute y lentamente se acerca a la verdad. El ritmo puede ser lento, pero es deliberado. El programa está interesado en el proceso de cambio, no solo en el remate.
La primera temporada establece la dinámica. Vemos a Sylvia y Will reincorporarse, vemos la fricción entre ellos y vemos al mundo a su alrededor reaccionar. La segunda temporada profundiza las apuestas. Sylvia y Will comienzan a actuar según sus sentimientos, y las consecuencias se extienden. El arco del programa se mueve hacia la resolución, aunque la fuente no describe un final definitivo más allá de la renovación de una tercera temporada.
El programa también es visualmente distintivo. Tiene una estética cálida y auténtica que se siente como un apartamento real, no como un escenario. La iluminación es suave, los muebles son cómodos y el fondo está abarrotado con los restos de la vida cotidiana. Es un programa sobre personas sentadas en habitaciones, y esas habitaciones parecen lugares donde la gente realmente vive. El diseño de producción apoya la narración, no al revés.
Los temas
Los temas de Platonic son grandes y personales. El programa trata sobre la pérdida, sobre la forma en que las personas desaparecen de su vida y luego reaparecen años después, cambiadas e irreconocibles. Trata sobre el miedo de que quizás hayas perdido algo importante, de que quizás hayas cometido un error que no se puede deshacer. También trata sobre el consuelo de la conexión, la idea de que tener a alguien que te conoce es mejor que tener una vida perfecta.
El programa no es optimista sobre el futuro. Es honesto sobre el presente. Sylvia y Will no van a resolver todo en una hora ordenada. Se van a herir el uno al otro y se van a herir a sí mismos. El programa acepta ese dolor como parte del trato. La amistad vale la pena, pero no es fácil.
El programa también toca las ansiedades particulares de la mediana edad. Sylvia está preocupada por el envejecimiento, por volverse invisible, por perder el control de su vida cuidadosamente construida. Will está preocupado por el fracaso, por ser una decepción, por nunca estar a la altura. El programa no romantiza ninguna de las dos posiciones. Los muestra tal como son: imperfectos, tercos y desesperadamente humanos.
El veredicto
Platonic es un programa que exige atención. No es un programa que puedas ver mientras haces otra cosa. Es un programa con el que necesitas quedarte, pensar y sentir. No siempre es cómodo y no siempre es fácil. Pero es consistentemente excelente.
El programa se gana su configuración, lo cual es raro. La mayoría de los programas se apresuran a una conclusión que parece conveniente. Platonic se toma su tiempo, y la configuración de las dos primeras temporadas da sus frutos en las apuestas más profundas de la segunda temporada. Sylvia y Will obtienen lo que merecen, lo cual no es necesariamente lo que quieren. El programa respeta a sus personajes lo suficiente como para dejarlos fracasar, y ese respeto es lo que hace que funcione el arco.
Es un programa sobre el costo de aferrarse a las personas y el costo de dejarlas ir. Es un programa sobre la diferencia entre el amor platónico y el amor que no lo es, y el programa no pretende que ambos sean intercambiables. Es un programa sobre el desorden de estar vivo, y es una de las mejores comedias en televisión en este momento.
7.5 de 10.
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