Greta Evans acepta un trabajo como niñera del hijo de ocho años de los Heelshire, Brahms. La pareja trata al niño como si fuera real. Es un muñeco de tamaño natural, y viene con una lista de reglas estrictas.
Tráiler, vía STXfilms.
Un trabajo de niñera en una aldea inglesa remota
Greta, una estadounidense que viaja por el Reino Unido, es contratada por los ancianos Heelshires. Ellos le explican cómo cuidar a Brahms y la casa, y luego se van de vacaciones.
El director William Brent Bell y el guionista Stacey Menear construyeron la película en torno a esa brecha: una mujer que cuida un objeto que quienes la contrataron se niegan a llamar objeto. Lauren Cohan interpreta a Greta. Rupert Evans interpreta a Malcolm, el chico de los mandados de los Heelshires, que pasa por allí con la frecuencia suficiente para convertirse en el segundo par de ojos de la película.
The Boy es de terror, misterio y suspenso. Dura 98 minutos.
Malcolm explica el incendio
Malcolm le dice a Greta que el verdadero Brahms murió en un incendio hace 20 años, el día de su octavo cumpleaños. También dice que la niña de la que Brahms era amigo, Emily Cribbs, fue encontrada en el bosque con el cráneo aplastado, y que la casa de los Heelshires se incendió después con el niño dentro.
Ese es el mejor material de la película, y llega como conversación. The Boy guarda su historia en la boca de otras personas.
Las reglas que Greta ignora
Greta ignora las reglas. Llama a su hermana, quien le advierte que el exnovio abusivo de Greta, Cole, está tratando de encontrarla. Malcolm la invita a salir. Mientras se ducha para la cita, su vestido y sus joyas desaparecen. Entra al ático tras un ruido, queda atrapada y pierde el conocimiento. Se pierde la cita.
El terror de la película funciona a base de pequeños robos y puertas cerradas. Un sándwich de mantequilla de maní y mermelada aparece fuera de su habitación. Una voz infantil promete que se portará bien. Greta empieza a tomarse las reglas en serio.
Todo niño necesita sentirse amado.
Una muñeca que se mueve cuando nadie la observa
Greta descifra el mecanismo: la muñeca solo se mueve cuando ella no está en la habitación con él. Bell lo plantea con claridad. El problema es que una regla tan simple no puede sostener 98 minutos, y la película la repite en lugar de ponerla a prueba.
Cohan hace el trabajo pesado. Su Greta tiene una razón real para quedarse —un ex del que se esconde— y Cohan interpreta la obligación sin sentimentalismo. Evans resulta simpático como Malcolm, aunque el guion le da poco que hacer más que exponer los antecedentes y luego ser rechazado cuando ofrece ayuda.
Los Heelshire escriben una carta de despedida
Los Heelshire escriben una carta de despedida a Brahms y se ahogan. Cole llega sin aviso y exige que Greta regrese a Estados Unidos con él por la mañana. La película trata el suicidio de los padres como un giro argumental, no como el horror que es. Dos personas que eligieron una muñeca antes que sus propias vidas es la idea más aterradora de The Boy. Menear la pone en una carta y sigue adelante.
El elenco detrás de la muñeca
James Russell interpreta a Brahms Heelshire, con Jett Klyne como Brahms niño. Jim Norton y Diana Hardcastle interpretan al señor y la señora Heelshire. Ben Robson es Cole. Lily Pater es Emily Cribbs. Matthew Walker es el taxista, y Stephanie Lemelin le da voz a Sandy.
Una secuela llega en 2020
The Boy se estrenó en Estados Unidos el 22 de enero de 2016, por STXfilms. Recaudó 64 millones de dólares en todo el mundo con un presupuesto de 10 millones. Las reseñas fueron de mixtas a negativas. Brahms: The Boy II llegó después, el 21 de febrero de 2020.
- Duración: 98 minutos
- Estreno: 22 de enero de 2016 (Estados Unidos), STXfilms
- Presupuesto: 10 millones de dólares
- Recaudación mundial: 64 millones de dólares
- Inicio del rodaje: 10 de marzo de 2015, Victoria, Columbia Británica
- Secuela: Brahms: The Boy II, 21 de febrero de 2020
- Puntuación: 4,2/10
Lo que vale el muñeco
The Boy es una coproducción entre China y Estados Unidos que convirtió un presupuesto de 10 millones de dólares en 64 millones, y las cuentas explican la secuela mejor que cualquier cosa en la historia. La premisa es sólida. La ejecución es débil.
Bell y Menear encontraron una buena imagen —una pareja que viste a un muñeco con ropa de niño y le escribe reglas— y luego pasaron el resto del metraje explicándola. El ático, el sándwich, el vestido desaparecido, la voz: cada golpe es un susto separado en lugar de un paso hacia algo. La película nunca decide si Greta cree que el muñeco está poseído o sabe que está complaciendo a dos padres en duelo, y esa indecisión aplana las mejores escenas de Cohan.
El ahogamiento es la prueba. Una película que hubiera entendido su propia crueldad habría terminado allí, con los padres, no con Cole en la puerta. En cambio, The Boy busca un tercer acto que no se ha ganado y deja su idea más afilada doblada en una carta.
4,2 de 10.
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