El quinto y último turno de Daniel Craig como James Bond dura 163 minutos. No Time to Die, dirigida por Cary Joji Fukunaga, quiere ser tanto un capítulo final como un nuevo comienzo. En su mayoría logra lo primero.
Tráiler, vía James Bond 007.
Un lago congelado y una tumba en Puglia
La película abre con una joven Madeleine Swann observando a Lyutsifer Safin asesinar a su madre. La familia de Safin fue asesinada por el padre de Madeleine, el señor White, por órdenes de Ernst Stavro Blofeld. Ella lo hiere, cae a través de un lago congelado y él la saca. Es un prólogo extraño y pausado.
Años después, Bond y Madeleine viajan a Gravina en Puglia. Ella lo insta a visitar la tumba de Vesper Lynd. La tumba explota. Operativos liderados por Primo, un mercenario con un ojo biónico, atacan. Madeleine luego recibe una llamada de felicitación de Blofeld. Bond la acusa de traición y la envía lejos.
Cinco años en Jamaica
Bond ha estado retirado del MI6 durante cinco años. Vive tranquilamente en Jamaica cuando Felix Leiter, su aliado de la CIA, le pide ayuda para extraer a un científico secuestrado de una fiesta en Cuba. El científico, Valdo Obruchev, trabaja en secreto para Safin. Ayudó a robar el Proyecto Heracles, un arma biológica de nanobots programables que se dirigen al ADN desarrollada bajo las órdenes de M.
Lashana Lynch interpreta a Nomi, la sucesora de Bond como agente 007. Ella le advierte que no interfiera con su propia extracción. Él va de todos modos, con la agente cubana de Leiter, Paloma.
La trampa de Cuba
La secuencia de Cuba es el mejor tramo de la película. Blofeld, observando desde la prisión de Belmarsh a través de su propio ojo biónico, libera una niebla de nanobots destinada a matar a Bond. En cambio, mata a los miembros de SPECTRE. Obruchev había reprogramado los nanobots para que se dirigieran a ellos. El giro funciona.
El Safin de Rami Malek se queda bajo la piel
Safin es el eslabón débil. Rami Malek lo interpreta como un bioterrorista en una misión de venganza contra SPECTRE, y la productora Barbara Broccoli lo ha llamado «el que realmente se mete bajo la piel de Bond». Fukunaga lo llamó «más peligroso que cualquiera que [Bond] haya encontrado».
La función está quieta. Demasiado quieta. El plan de Safin de matar a millones con Heracles es abstracto donde la trampa de Cuba era concreta. El problema del villano en la película es antiguo.
El elenco que regresa se mantiene firme:
- Daniel Craig como James Bond
- Léa Seydoux como Madeleine Swann
- Ralph Fiennes como M
- Ben Whishaw como Q
- Naomie Harris como Moneypenny
- Jeffrey Wright como Felix Leiter
- Christoph Waltz como Blofeld
Lo que cuesta el final
Fukunaga ha dicho que la película trata sobre Bond «luchando por lidiar con su rol como ‘agente 00′», un «animal herido» en un mundo donde «las reglas del espionaje son más oscuras». Seydoux dijo que lloró al verla. Craig dijo que es «sobre relaciones y familia».
Esa es la ambición. La ejecución es desigual. Fukunaga escribió el guion con Neal Purvis, Robert Wade y Phoebe Waller-Bridge, partiendo de una historia de Purvis, Wade y Fukunaga, y la pila de ideas se nota. Con 163 minutos, la parte media decae.
Pero el final justifica su peso, y la salida de Craig es la razón para aguantar el resto.
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