Operation Flashpoint: Dragon Rising llegó en 2009 como el intento de Codemasters de vender el combate de infantería moderno como algo más cercano a una simulación que a un shooter. Puso a los jugadores en la isla ficticia de Skira, les entregó un rifle y les pidió que pensaran antes de disparar. El resultado se gana su tensión con honestidad y tropieza cuando olvida lo que es.
Tráiler, vía FirstPlays HD.
Skira, mayo de 2011
La premisa es ficción geopolítica. Después de que la crisis financiera de 2008 desencadena un desempleo masivo y una desestabilización política en China, el Ejército Popular de Liberación se apodera de Skira y de su recién descubierto yacimiento petrolífero, arrebatándoselos a la Federación Rusa. Las conversaciones de paz fracasan. Rusia, que ya combate al EPL en el territorio continental chino, pide a Estados Unidos que retome la isla. Atado por acuerdos de tratados posteriores a la Guerra Fría, Estados Unidos acepta.
El jugador es un soldado estadounidense en esa fuerza aliada, que lucha contra tropas chinas superiores en número por el control de la isla. La campaña reparte roles entre las fuerzas aliadas: infantería de marina, comandante de tanque, Fuerzas Especiales, capitán de helicóptero. Esa variedad evita que las misiones se asienten en un solo ritmo.
Una isla real, cartografiada
Skira está basada directamente en Kiska, la isla real de las Aleutianas en el extremo occidental de la cadena de Alaska. Codemasters se propuso copiar con exactitud sus 277,698 kilómetros cuadrados, construyendo un sandbox a partir del terreno natural en lugar de la generación procedural. La isla es volcánica. Un extremo alberga un estratovolcán de 1,221 metros de altura y 8.5 por 6.4 kilómetros de ancho en su base, con tierras bajas lacustres a sus pies. Una cadena de montañas de más de 1,000 pies recorre un lado de la porción occidental; el otro lado es más plano, salpicado de lagos y cursos de agua.
Lo que la campaña te exige
La acción oscila entre intensos tiroteos y lentas decisiones tácticas sobre cómo abordar los objetivos. Las armas, el equipo y las tácticas reciben una atención cuidadosa. Esa es la propuesta, y en su mayor parte se sostiene.
El punto débil es la etiqueta de rompecabezas y estrategia que lleva el juego. Esas etiquetas sobrevaloran sistemas que nunca llegan a ser lo bastante profundos para justificarlas.
Dos compañías, un nombre
Dragon Rising es una secuela independiente de Operation Flashpoint: Cold War Crisis, de Bohemia Interactive, pero Codemasters la desarrolló por completo por su cuenta tras un distanciamiento entre ambas compañías. La ruptura importa. Este es un shooter táctico construido para representar de manera realista el combate de infantería moderno, y sus mejores momentos provienen de ese compromiso, no del espectáculo.
Lo que te cuesta la isla
La escala de Skira es el verdadero logro: una isla copiada, no generada, lo que da a cada enfrentamiento una sensación de lugar. La campaña con cambio de roles mantiene la variedad. Pero la profundidad táctica se diluye bajo presión, y el disparo gana más veces que la simulación. Codemasters anunció realismo y lo entregó en el terreno y el equipamiento, no en las decisiones que el juego impone. Los civiles desaparecieron, el petróleo es el premio, y el combate se libra a una distancia que se puede medir en kilómetros. Esa brecha entre la honestidad del mapa y los atajos del diseño de misiones es lo que tendría que cerrar una secuela.
Datos clave – Año de lanzamiento: 2009 – Plataformas: PlayStation 3, PC (Microsoft Windows), Xbox 360 – Desarrollador y distribuidora: Codemasters – Ambientación: Skira, mayo de 2011 – Tamaño de la isla: 277,698 km2 – Promedio de críticos: 7,9/10 (5 medios)
Lo que funciona, en orden 1. El terreno de Skira copiado con precisión 2. La variedad de roles a lo largo de la campaña 3. Armas, equipamiento y tácticas realistas
Operation Flashpoint: Dragon Rising obtiene 7,9 de 10.
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