Void Bastards te pide planear un asalto antes de disparar un tiro. Blue Manchu construyó el shooter de estrategia de 2019 en torno a esa pausa, y es lo mejor del juego.
Tráiler, vía Blue Manchu.
La Nebulosa Sargasso
Eres uno de muchos prisioneros rehidratados a bordo de una nave de personal varada. La IA de la nave necesita combustible para un salto final, y el único lugar para conseguirlo es la nebulosa exterior. Así que abordas naves abandonadas, tomas lo que puedes cargar e intentas volver vivo.
La premisa es delgada. El juego lo sabe. Lo que le falta en historia lo compensa con el bucle momento a momento de decidir adónde ir y qué arriesgar.
Adónde ir, qué combatir
Void Bastards es un shooter en primera persona y un roguelike a la vez. Las naves se generan proceduralmente. Antes de abordar, lees el diseño, notas los peligros y enemigos, y revisas qué terminales y sistemas de la nave puedes usar en su contra.
Luego te mueves. Con cuidado, por lo general. Puedes desviarte al generador para reactivar la energía, o pelear hasta el módulo de seguridad para desactivar las defensas de la nave. El juego quiere que elijas cuándo pelear, cuándo huir y cuándo ser simplemente un bastardo.
Esa última opción es la más divertida y la más útil. El combate está bien. La planificación es mejor.
Robo-gatito y clusterflak
Los suministros compran improvisación. Construyes herramientas y armas con lo que saqueas: el robo-gatito que distrae, el clusterflak terriblemente inestable. Mientras tanto, tu cápsula de escape cruza la nebulosa, donde huyes de ballenas del vacío y piratas y evitas cortésmente a los ermitaños hambrientos.
La comida y el combustible se agotan todo el tiempo. El saqueo nunca se detiene.
| Elemento | Cómo funciona |
|---|---|
| Muerte | Otro prisionero rehidratado da un paso al frente |
| Munición, combustible, comida | Se pierde al morir |
| Mejoras de armas y dispositivos | Se conserva |
| Progreso del objetivo | Se conserva |
| Duración de la campaña | 12-15 horas |
Esa tabla es todo el diseño en cinco filas. La muerte te cuesta recursos, no progreso. Siempre conservas tus mejoras y tus objetivos, así que una mala partida duele sin borrar el trabajo.
Los prisioneros que pierdes
Cada prisionero tiene rasgos únicos. Cuando uno muere, otro da un paso al frente para continuar la lucha. El juego suministra un flujo interminable de ellos, y nunca te pide que guardes luto.
El intercambio es claro. Pierdes la personalidad de quien acaba de morir y ganas una razón para seguir adelante. Mantiene la presión sin convertir el fracaso en un muro.
Una campaña de 12 a 15 horas
La campaña dura de 12 a 15 horas, y la estructura se sostiene a lo largo de ella. Blue Manchu cita BioShock y System Shock 2 como inspiración, y la etiqueta de simulador inmersivo encaja: estás gestionando sistemas, no solo apuntando.
El estilo artístico de cómic y el humor negro sostienen el tono. La historia no. Es la parte más débil del conjunto, y el valor de rejugabilidad se reduce una vez que has visto las naves.
Lo que Void Bastards hace bien
La mejor idea aquí es que la estrategia y los disparos comparten el mismo espacio. Planificas en el mapa, luego ejecutas en primera persona, y la brecha entre ambos es donde vive la tensión.
La regla de muerte del roguelike es la segunda mejor idea. Mantener las mejoras mientras se despojan los recursos es la decisión correcta. Castiga el descuido sin castigar el tiempo.
Void Bastards no es un juego que se juega por la trama. Es un juego que se juega por la decisión antes de que se abra la puerta. Se lanzó en PlayStation 4, PC, Mac, Xbox One y Nintendo Switch, y esa decisión vale el viaje.
8,1 de 10
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