Battlefield 1 llegó en 2016 e hizo algo que ningún shooter había hecho a esa escala: arrastró el género de vuelta a la Primera Guerra Mundial, un conflicto que la mayoría de los juegos había tratado como una lección de historia más que como un patio de juegos. DICE lo desarrolló para PlayStation 4, PC y Xbox One, y Electronic Arts lo publicó. Es la decimoquinta entrega de la serie Battlefield. El resultado es un juego que entiende que la Gran Guerra no fue una sola historia sino cien, contadas por personas que nunca esperaron sobrevivir lo suficiente para contarla.
Tráiler, vía Battlefield.
Storm of Steel y la estructura de antología
La campaña descarta el viaje lineal del héroe. En su lugar te entrega cinco Historias de guerra, cada una una mirada independiente de la guerra desde un rincón distinto del globo, precedidas por un prólogo que marca el tono.
«Storm of Steel» abre en la Ofensiva de Meuse-Argonne en 1918, poniéndote en las botas de los Harlem Hellfighters, un regimiento de infantería afroamericano. El truco es simple y brutal: cuando mueres, el juego no te recarga. Tu perspectiva cambia a otro soldado. El prólogo termina con un Hellfighter solitario y un soldado de asalto alemán, ambos exhaustos y rodeados de muertos, bajando sus armas en un momento de humanidad compartida. Son los diez minutos más conmovedores del juego, y se gana su crudeza sin una sola línea de diálogo.
Las cinco historias que siguen son desiguales, pero ninguna se siente como relleno:
- «Through Mud and Blood» — la tripulación de un tanque británico Mark V llamado Black Bess en la Batalla de Cambrai en 1917
- «Friends in High Places» — un apostador estadounidense que se hace pasar por un piloto británico sobre Francia
- «Avanti Savoia!» — dos hermanos italianos en las tropas de choque Arditi combatiendo fuerzas austrohúngaras en los Alpes
- «The Runner» — un corredor ANZAC australiano en Galípoli
- «Nothing is Written» — un guerrero beduino saboteando un tren otomano junto a T.E. Lawrence
Black Bess y la claustrofobia del blindaje
«Through Mud and Blood» es el más fuerte de los cinco. Interpretas a Danny Edwards, un joven ex chofer asignado como conductor del Black Bess, un tanque Mark V. El comandante Townsend es cínico, la tripulación es conflictiva, y los campos empapados de barro de Francia son un personaje en sí mismos.
La historia funciona porque te atrapa. La guerra de tanques temprana no era glamorosa; era falla mecánica, fuego enemigo y pérdida personal dentro de una caja de acero. Un momento pivotal obliga a la tripulación a usar una paloma mensajera para pedir fuego de artillería sobre su propia posición y así evitar ser arrollados. Ese es el tipo de decisión que el juego te pide tomar constantemente, y nunca te deja sentir bien al respecto. Edwards y los sobrevivientes avanzan hasta Cambrai, pero el costo es real.
Clyde Blackburn, Zara Ghufran y el resto
«Friends in High Places» sigue a Clyde Blackburn, un encantador apostador estadounidense que se hace pasar por un piloto británico llamado George Rackham para conseguir un caza prototipo. Vuela con un artillero llamado Wilson, combate contra ases alemanes, protege a los bombarderos británicos y asalta un zepelín alemán sobre Londres. El recurso narrativo —un Blackburn mayor relatando historias embellished— es un buen detalle, aunque el arco de redención aterriza más suave que la historia del tanque.
«Avanti Savoia!» es breve pero impactante. Luca y su hermano Matteo sirven en los élite Arditi, asaltando posiciones montañosas fortificadas con armadura pesada y una ametralladora. Un bombardeo de artillería desencadena una avalancha, y la búsqueda de Luca de su hermano en la secuela es el núcleo emocional.
«The Runner» sigue a Frederick Bishop, un corredor célebre que sirve con las fuerzas ANZAC australianas en Gallipoli, llevando mensajes a través de las líneas otomanas. Él mentoriza a un joven soldado ingenuo llamado Jack Foster, y la historia termina con Bishop sacrificándose para proteger un buque de guerra británico. La jugabilidad se apoya en el sigilo y la acción rápida, lo que le queda bien al material.
«Nothing is Written» te pone en el papel de Zara Ghufran, una combatiente beduina que trabaja con T.E. Lawrence para sabotear un tren blindado otomano llamado el Canavar. Es la más abierta de las historias, permitiendo infiltración sigilosa o asalto total, y la confrontación final con el tren es la mejor pieza de la campaña.
Lo que el multijugador hace con el escenario
La campaña es la sorpresa, pero el multijugador es la razón por la que la gente se quedó. Battlefield 1 toma las batallas a gran escala de la serie y las traslada a las trincheras, los Alpes, las dunas de arena árabes y el mar.
Luchas como infantería o pilotas vehículos por tierra, aire y mar. La lista de equipo es fiel a la época y extraña de la mejor manera: tanques y motocicletas en el suelo, biplanos y gigantescos acorazados por encima y alrededor de ti. El combate urbano en una ciudad francesa sitiada no se parece en nada a los espacios abiertos de los Alpes italianos. Esa variedad es el punto.
Dónde se queda corta la campaña
Battlefield 1 no es un juego perfecto. La estructura de antología significa que algunas historias impactan más que otras, y el marco de flashback en «Friends in High Places» es el recurso narrativo más débil del conjunto. Pero la decisión de tratar la Primera Guerra Mundial como una colección de historias humanas en lugar de una única fantasía de poder es lo que lo hace perdurar.
Solo el prólogo justifica el precio de la entrada. Cambiar de perspectiva al morir es una mecánica que podría haber sido un truco; en cambio, es la declaración más clara de la tesis del juego: que la guerra era una máquina que consumía a los individuos y dejaba a los supervivientes cargando con ella.
Datos clave:
- Año de lanzamiento: 2016
- Desarrollador: DICE (EA Digital Illusions CE)
- Distribuidora: Electronic Arts
- Plataformas: PlayStation 4, PC (Microsoft Windows), Xbox One
- Serie: Decimoquinta entrega de la franquicia Battlefield
- Modos: un jugador, multijugador
- Géneros: shooter; temáticas de acción, guerra histórica, perspectiva en primera y tercera persona
Puntuación: 8,9 de 10
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