Akira, de Katsuhiro Otomo, se abre en una ciudad que ya perdió una guerra contra sí misma. Neo-Tokio, construida sobre el cráter de la antigua capital, es una extensión de corrupción, protestas y violencia de pandillas. La película, estrenada en Japón el 16 de julio de 1988, dura 124 minutos y lleva un eslogan que revela su temperamento: «Neo-Tokio está a punto de E.X.P.L.O.T.A.R.»
Kaneda y Tetsuo
La historia sigue a Shōtarō Kaneda, líder de la pandilla de motociclistas Capsules, y a su amigo de la infancia Tetsuo Shima. Tras un accidente de motocicleta contra Takashi, un niño esper que escapó de un laboratorio gubernamental, Tetsuo es hospitalizado y se descubre que posee habilidades psíquicas similares a las de Akira, el esper culpado por la destrucción de Tokio el 16 de julio de 1988.
Ese único choque pone toda la maquinaria en marcha. El coronel Shikishima, jefe del proyecto militar, recaptura a Takashi con ayuda del esper Masaru, luego sopesa matar a Tetsuo antes de que pueda iniciarse otro cataclismo. El doctor Ōnishi dirige la investigación. La esper Kiyoko advierte a Shikishima que Neo-Tokio está condenada. El Parlamento lo ignora.
Otomo e Izo Hashimoto escribieron el guion juntos, adaptando el manga de Otomo de 1982. La trama se aparta considerablemente de la fuente y omite gran parte de la segunda mitad del manga, que siguió publicándose durante dos años después del estreno de la película.
Una ciudad de espers y motociclistas
La película divide su elenco entre chicos de la calle y el poder estatal. Kaneda se une a la célula de resistencia de Kei después de conocerla durante un interrogatorio policial, engañando a las autoridades para que la liberen. Tetsuo escapa del hospital, roba la motocicleta de Kaneda e intenta huir de Neo-Tokio con su novia Kaori. Los Clowns les tienden una emboscada; los Capsules los rescatan. Los dolores de cabeza y las alucinaciones de Tetsuo regresan, y vuelve a estar bajo cuidado.
Los espers intentan matarlo mediante alucinaciones. El intento fracasa. Tetsuo entonces los caza, derribando a camilleros y milicianos a su paso.
- Takashi, también llamado N.º 26, con la voz de Tatsuhiko Nakamura
- Masaru, también llamado N.º 27, con la voz de Kazuhiro Kamifuji
- Kiyoko, la esper que prevé la caída de la ciudad
Mitsuo Iwata da voz a Kaneda, Nozomu Sasaki da voz a Tetsuo, Mami Koyama da voz a Kei y Taro Ishida da voz al coronel Shikishima.
Gamelan, Noh y la ambientación de 2019
Shōji Yamashiro compuso la banda sonora, interpretada por Geinoh Yamashirogumi. Se basa en gran medida en el gamelan tradicional indonesio y la música noh japonesa, una mezcla que distingue a la película de la partitura orquestal de acción.
| Elemento | Akira (1988) |
|---|---|
| Director | Katsuhiro Otomo |
| Guionistas | Izo Hashimoto, Katsuhiro Otomo |
| Duración | 124 minutos |
| Géneros | Animación, ciencia ficción, acción |
| Ambientación | Neo-Tokio, 2019 |
Toho estrenó Akira en Japón en 1988. Streamline Pictures la llevó a Estados Unidos al año siguiente. Los estrenos en cines y en VHS construyeron un culto internacional, y la película finalmente recaudó más de $80 millones en ventas de video doméstico en todo el mundo.
Lo que se sostiene y lo que no
Akira se gana su reputación como obra fundamental. Es ampliamente citada como una obra influyente en el desarrollo del anime, la animación para adultos y el cyberpunk japonés, y ese prestigio descansa en algo más que la nostalgia. La escala de la película es real, y su violencia tiene peso.
La debilidad es la compresión. Recortar la segunda mitad del manga deja el tercio final avanzando por inercia más que por explicación. El hilo político, con el parlamento desestimando a Shikishima mientras la resistencia se mueve por la misma ciudad, queda débil.
Los esper son la víctima más clara de esa compresión. Kiyoko recibe una advertencia para Shikishima y poco más; Takashi y Masaru existen principalmente para ser recapturados y para poner en marcha la trama. La película no les da ninguna vida interior propia.
Tetsuo es el «psicópata psíquico descontrolado» de la fuente, y la película lo trata como tal. La destrucción que causa es el punto de la historia, no una moraleja sobre el miedo o la malicia.
Akira no es perfecta. Es esencial. 8 de 10.
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