Nintendo no necesitaba reinventar a Mario. Necesitaba dejarlo suelto.
DATOS CLAVE – Título: Super Mario Odyssey – Desarrollador / Distribuidora: Nintendo EPD Production Group No. 8 / Nintendo – Lanzamiento: 27 de octubre de 2017 – Plataformas: Nintendo Switch, Nintendo Switch 2 – Género: plataformas 3D, acción y aventura – Modo: un jugador, cooperativo – Puntuación: 9,7/10
Cappy es un sombrero y eso es todo el juego
La mejor idea de Super Mario Odyssey es un sombrero. Cappy es un Bonneter —una de las criaturas sensibles con forma de sombrero del Reino del Sombrero— cuya hermana Tiara fue capturada por Bowser para servir como tiara nupcial de Peach. Cuando Bowser destroza la gorra de Mario en las hélices de su aeronave, Cappy toma su forma y le entrega a Mario todo su conjunto de movimientos.
Ese conjunto de movimientos es la captura. Lanza a Cappy contra un enemigo, un objeto o una criatura y Mario lo posee. Una pila de Goombas. Un Bullet Bill, para volar sobre los vacíos. Un Tyrannosaurus, para aplastar lo que se interponga. Un Spark Pylon, para trepar por cables eléctricos. Un tanque Sherm, para disparar a los enemigos y romper bloques para abrir paso.
Ningún juego de Mario había dado al jugador tantas posibilidades. La captura no es un truco añadido al salto. Es la columna vertebral del diseño.
Catorce reinos y la Odyssey
Mario viaja a bordo de la Odyssey, una aeronave con forma de sombrero, por 14 reinos. Las Power Moons alimentan la nave y desbloquean el siguiente destino. Las banderas de punto de control te teletransportan de vuelta una vez activadas.
La estructura es un regreso, no una partida. Odyssey revive las plataformas abiertas y centradas en la exploración de Super Mario 64 y Super Mario Sunshine después de años de entregas lineales. Cada reino es un diorama construido para ser peinado, no para ser recorrido a toda velocidad.
Algunas zonas colocan a Mario en una vista 2D de desplazamiento lateral, un guiño al Super Mario Bros. original. Estas secciones planas funcionan porque interrumpen el deambular en lugar de reemplazarlo.
New Donk City y el Reino Helado
Los reinos sostienen el juego. New Donk City es una bulliciosa metrópolis de calles y azoteas. El Reino Helado son picos congelados. El Reino Cascada, donde Mario recupera la Odyssey, abre el viaje. El propio reino de Bowser cierra la persecución.
Nintendo construyó estos lugares en segundo lugar. El equipo creó primero prototipos de jugabilidad, luego preguntó qué escenario encajaba con cada uno y después diseñó más ideas en torno a la ubicación. Ese orden se nota. Cada reino parece organizado en torno a una mecánica en lugar de decorado después de los hechos.
Los Broodals —conejos antropomórficos organizadores de bodas contratados por Bowser— persiguen los mismos reinos, robando un vestido, un pastel y un ramo para la ceremonia. Son el tejido conectivo entre las escenas.
Una boda forzada y una trampilla en la Luna
El plan de Bowser es un matrimonio forzado, y el juego nunca lo suaviza. Secuestra a Peach del Reino Champiñón y la lleva a bordo de su aeronave. Mario, también a bordo, lucha brevemente, es derribado por el sombrero de Bowser y cae en el Reino del Sombrero.
La persecución termina en la Luna. Mario y Cappy confrontan a Bowser dentro de una catedral. Bowser hace caer a Mario por una trampilla, y la verdadera pelea ocurre en el interior de la Luna. Bowser pierde. Peach y Tiara quedan libres.
Entonces la caverna colapsa. Es uno de los pocos finales de Mario que sigue avanzando después del rescate, y se gana el vuelo a casa.
Hecho para los fanáticos de corazón, no para los jugadores casuales
El desarrollo comenzó en 2013, poco después de Super Mario 3D World. El equipo dirigió deliberadamente Odyssey a los fanáticos de corazón de la serie, un cambio respecto a Super Mario 3D Land y Super Mario Run, que apuntaban a un público más casual.
Esa elección define todo el paquete. Hay un modo cooperativo, y una actualización añadió compatibilidad con realidad virtual a través de un kit de Nintendo Labo VR. Los controles de movimiento en el Joy-Con pueden acelerar ciertas acciones, pero el juego se puede jugar completamente con el Joy-Con conectado a la consola.
Nada de esto se siente como un requisito. El sistema de captura, los reinos y las Lunas sostienen el juego sin los extras.
Lo que se mantiene y lo que no
Super Mario Odyssey es el mejor argumento hasta ahora de que Nintendo todavía sabe qué hacer con su personaje más antiguo. La habilidad de captura le da a Mario un vocabulario que nunca tuvo, y los 14 reinos le dan a ese vocabulario un lugar a donde ir. El regreso al diseño abierto de Super Mario 64 no es nostalgia. Es una corrección.
Los puntos débiles son pocos. Las zonas planas en 2D son un deleite. Los Broodals son villanos funcionales más que memorables. Los controles de movimiento aportan poco.
Lo que importa es la libertad. Se puede cruzar un reino con un Bullet Bill, con un T-Rex, con un tanque o con el triple salto y el salto de pared que Mario siempre ha tenido. Al juego no le importa cuál. Construyó un mundo lo suficientemente amplio para todos ellos.
Este es un juego de plataformas con una idea real en su centro, ejecutada a lo largo de 14 reinos. Nintendo comenzó su desarrollo en 2013, y el cuidado se nota en cada captura.
9,7 de 10
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