Penarium lanza a Willy a un circo sin salida y con un público que quiere verlo muerto. Self Made Miracle desarrolló el juego, Team17 lo publicó, y llegó en 2015 a PlayStation 4, Xbox One, PC, Mac y Linux. La premisa cabe en una frase: un hombre atrapado corre y salta entre trampas mortales mientras una audiencia sedienta de sangre lo vitorea. Esa es toda la idea, y el juego rara vez pretende lo contrario.
Willy y el circo que no lo deja irse
La premisa es comedia interpretada en serio. Willy no es un héroe y el juego nunca le pide que lo sea. Es un hombre que quiere volver a ver a su familia, y la única salida pasa por un circo siniestro construido para matarlo. El público es el chiste y la amenaza a la vez. Observa, vitorea y quiere que las trampas ganen.
Penarium es un plataformas de vista lateral. Esa perspectiva importa. Se ve toda la arena, los peligros en cada lado y el espacio que hay que cruzar. No hay trucos de cámara ni ángulos ocultos. El juego te muestra el problema y luego te reta a resolverlo mientras todo se mueve.
La temática es acción y comedia, y el juego sostiene ambas sin forzar. Las muertes están pensadas para dar risa. El público está pensado para ser despreciable. La combinación le da a Penarium un tono más cruel que el de la mayoría de los plataformas indie y más ligero de lo que su conteo de cadáveres sugiere.
Trampas, público y la arena de vista lateral
Las trampas son el juego. Penarium se construye sobre trampas mortales, en plural, y el diseño apuesta por la variedad en lugar de un solo truco. Un plataformas vive o muere según si sus peligros siguen siendo legibles cuando se acumulan, y este mantiene la arena comprensible incluso cuando se llena de peligro.
El público es la segunda mecánica, y es la que le da al juego su nombre y su actitud. Que una audiencia sadicamente sedienta de sangre te vitoree no es decoración aquí. Es el marco de cada partida y cada muerte. El juego quiere que te sientas observado.
Los modos abarcan un jugador y multijugador. El modo de un jugador lleva la historia de Willy, la fuga, la familia que espera en algún lugar fuera de la carpa. El multijugador convierte la misma arena en algo que se comparte, lo que encaja con un juego cuya premisa entera es la actuación frente a otras personas.
Pobre Willy. Atrapado en un circo siniestro, su única esperanza de ver a su familia es correr y saltar para superar una serie de trampas mortales mientras una multitud sedienta de sangre lo anima con sadismo.
Ese resumen es el juego completo. Penarium no esconde un segundo acto detrás del primero. Lo que ves en los primeros minutos es lo que obtienes durante toda la partida.
Lo que funciona y lo que se desgasta
Lo más fuerte que tiene Penarium es una identidad clara. Sabe que es un juego de circo sobre un hombre observado mientras sufre, y se compromete con eso. La vista lateral mantiene visible cada peligro, así que las fallas se sienten merecidas y no baratas. La comedia y la acción ocupan el mismo lugar en vez de pelearse entre sí.
Lo más débil es el alcance. Un juego construido sobre una sola arena y un solo chiste tiene que seguir escalando, y la escalada es donde este tipo de diseño se vuelve costoso. Las trampas tienen que mantenerse frescas. La multitud tiene que seguir siendo divertida. En el momento en que cualquiera de las dos se vuelve rutinaria, la premisa empieza a mostrar sus costuras.
Así se ordenan las piezas de Penarium según lo que realmente aportan al juego:
- La arena de trampas mortales — el núcleo de cada partida y la razón de ser del juego.
- La multitud sedienta de sangre — el tono, la comedia y la presión, todo a la vez.
- La historia de escape de Willy — un motivo claro que le da sentido a la carrera.
- La perspectiva lateral — sencilla, legible y adecuada para los peligros.
- El modo multijugador — encaja bien en un juego sobre ser observado, pero no es el evento principal.
Ese orden es la propia lista de prioridades del juego. La arena va primero porque todo lo demás la sirve. La historia va tercera porque motiva la carrera sin competir nunca con ella. El multijugador va último porque extiende la arena en lugar de reemplazarla.
Un 7.5 sobre 10, y por qué ese número encaja
La puntuación crítica publicada para Penarium es 7.5/10, extraída de un agregado de críticos de IGDB de siete medios. Ese número es una lectura justa de lo que es el juego. Es bueno, es seguro de sí mismo y es limitado. Nada en el diseño sugiere que intentaba ser más que un ajustado platformer de arcade con un lado cruel, y juzgarlo como cualquier otra cosa sería injusto con lo que hace bien.
Un 7.5 no es un encogimiento de hombros. Es la puntuación de un juego que clava su premisa y luego vive dentro de ella. La premisa de Penarium es lo bastante fuerte para sostener un lanzamiento completo, y la ejecución es lo bastante limpia como para que las trampas se lean, las muertes aterricen y el público siga siendo gracioso. Lo que lo mantiene fuera del rango superior es lo mismo que lo hace funcionar: es una sola idea, ejecutada bien, sin mucho adónde ir después de que la hayas visto.
La comparación que importa no es contra platformers más grandes. Penarium no compite en escala. Compite en tono, y en ese frente gana más de lo que pierde. Un circo siniestro, un hombre que solo quiere ir a casa y un público que clama por su muerte es un gancho más agudo que el que logran la mayoría de los platformers indie.
El veredicto sobre Deathtrap de Self Made Miracle
Self Made Miracle hizo un juego con una voz clara y Team17 lo publicó en cinco plataformas en 2015. El resultado es un platformer que sabe exactamente lo que es: una carrera de trampas mortales en vista lateral con un toque de comedia y una multitud cruel. No pierde tu tiempo fingiendo ser un juego de historia. No rellena la arena con sistemas que no necesita.
Lo que vale la pena observar aquí es el tono. Penarium trata su propia violencia como entretenimiento, y te hace cómplice de eso al ponerte en el ring. El público aplaude. Tú sigues corriendo. Esa es una idea más aguda que el diseño de trampas por sí solo, y es la parte del juego que se queda contigo después de que las muertes dejan de ser graciosas.
Penarium es un buen juego con un sentido del humor cruel y un sentido de propósito limpio. Se gana su lugar en el montón de platformers indie de 2015, y se gana la puntuación que le dieron los críticos.
7.5 de 10.
Recibe El Cuaderno.
Las mejores historias del día y cada veredicto nuevo, en español claro, en tu correo a las siete. Un correo al día, nada más.





